Guión: Mary M. Talbot.
Dibujo: Bryan Talbot y Kate Charlesworth.
Páginas: 226.
Precio: 22,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Febrero 2015.
Hay pocos medios más indicados que el cómic, quizá sólo el cine, para dar a conocer figuras históricas que hayan tenido una importancia notable por alguna razón pero que hayan quedado sepultadas por el peso de otros nombres más conocidos. Sally Heathcote: Sufragista es un título que podría encajar a la perfección en ese ámbito de las viñetas salvo por un detalle: es la biografía de una mujer que no existió. Todo a su alrededor sí, y eso convierte a la novela gráfica en un documento valioso, pero es también una extraordinaria historia de ficción de una mujer que comenzó trabajando en el servicio doméstico de una de las fundadoras del movimiento sufragista británico y que acabó siendo mucho más que eso. El cómic vive una evolución similar, lo que hace que sea más apasionante aún desde el punto de vista narrativo. Lo que podría ser una simple biografía, se acaba transformando en un relato social emocionante, más grande que la misma lucha de la que habla y con una espléndida protagonista, una heroína que llena los zapatos del arquetipo y al mismo tiempo es un personaje distinto, especial, muy atractivo y en el que se marca una evolución que no hace más que dotar de verosimilitud a todo el relato. La pareja que forman en la vida real Mary M. Talbot y Bryan Talbot han creado una historia compleja y emocionante, completada por Kate Charlesworth dando unas tintas tan sencillas como bellas.
El gran acierto de Mary Talbot es que mezcla con una facilidad asombrosa lo entretenido con lo educativo. Sally Heathcote: Sufragista es una novela gráfica que sirve para explorar al mismo tiempo una lucha fascinante (y no tan lejana en el tiempo como seguramente nos gustaría creer), la exigencia del voto femenino, y un viaje vital lleno de momentos extraordinarios. Es difícil salir de algunos de los caminos marcados por las biografías, y eso se vislumbra ya en la primera página, que remite a las incontables historias que arrancan con un protagonista casi en el lecho de muerte y rememorando su azarosa vida. Pero, con todo, Talbot supera con creces esas limitaciones. Lo hace dando a Sally una personalidad extremadamente realista, dicho eso en el sentido de que no es un personaje rocoso sino cambiante por los años y las experiencias, y creando a su alrededor un fantástico grupo de personajes secundarios, que dan una mayor verosimilitud al relato. Respetando el contexto y la historia consiguen lo único que le falta al libro para ser espléndido, siendo incluso capaz de jugar por momentos con las metáforas animales que Maus llevó a la genialidad más absoluta pero partiendo de un relato costumbrista, realista en todos sus aspectos y con una gran carga crítica. Eso último, además, no es sólo un reproche al pasado, como muestra el final de la obra, amargo y muy contundente con la falta de valores de la sociedad actual.
Sally Heachcote: Sufragista es una lectura densa. Nunca pesada, pero sí con mucho contenido, incluso en los momentos en los que el ritmo se acelera con las acciones más contundentes de las luchadoras. Por eso es tan valioso el complemento a esa forma de narrar que supone el dibujo de Bryan Talbot, subrayado por las tintas de Kate Charlesworth, y unos toques de color puntuales que enriquecen el blanco y negro de base. Las ilustraciones son sencillas, nada recargadas. Pero eso, al mismo tiempo, no sólo no resta sino que añade mucho más mérito a la narrativa, igual de eficaz con mucho texto que en ausencia total de diálogos, con artificios extraordinarios como el uso de las sombras o la variación en el tamaño y colocación de las viñetas, con retratos verosímiles y un muy acertado uso de la cartelería para que la inmersión en la época y en la lucha descritas sea absoluta. Hay mucho más detalle en los escenarios que en los personajes, y sin embargo Talbot hace que cada persona que desfila por las páginas sume una impresionante expresividad al relato. De esta forma, Sally Heathcote: Sufragista es un cómic precioso como tal expresión artística, por ser una ficción realista absorbente con una protagonista tallada con una precisión milimétrica, pero al mismo tiempo es también un vehículo extraordinario para conocer algo más de un movimiento del que se sabe menos de lo que parece.
Jonathan Cape publicó originalmente Sally Heathcote, Sufraggette en mayo de 2014. El contenido extra del volumen lo forman una cronología de la lucha por el voto femenino en el Reino Unido entre 1832 y 1975, una recopilación de anotaciones sobre sucesos que acontecen en el cómic, una completa bibliografía con las fuentes consultadas y la traducción de carteles, pancartas y pintadas que se pueden ver en las viñetas y que se han respetado tal y como fueron dibujados.