CÓMIC PARA TODOS

Encuentro con Keko sobre ‘Yo, asesino’ en la librería Burma (10 de abril de 2015)

aIMG_2428El impacto de Yo, asesino (aquí, su reseña) es tan grande que escuchar las explicaciones de sus artífices es una experiencia terriblemente gratificante. Keko, su ilustrador, estuvo el pasado viernes día 10 de abril en la librería Burma de Madrid, en un evento en el que la librería hubiera querido contar con el escritor, Antonio Altarriba, algo que no fue posible. Keko, no obstante, estuvo hablando con los lectores, desgranando detalles de la novela gráfica, mostrándose como un autor accesible. Y haciéndonos pasar a todos los presentes un rato ameno y divertido, lleno de risas, del propio Keko y de los que asistieron al evento. De eso se trata, de que el cómic una, de que se convierta en una experiencia compartida entre autores y lectores, y más cuando los tebeos de los que se habla son tan ricos y valiosos como Yo, asesino. De lo primero de lo que habló Keko es de su trabajo habitual en blanco y negro. «Es que tengo problemas físicos con el color, porque tengo una especie de daltonismo muy extraño que hace confundirlos todos. Es en serio, ¿eh?», dijo. Además, explicó que siempre le gustaron las películas antiguas, en blanco y negro. «Yo eduqué mis retinas viendo todas estas películas de gangsters que ponían en La 2, esos ciclos de Raoul Walsh y de Howard Hwaks», explicó, y por eso los personajes de su cómic tienen ese aspecto clásico. «Incluso yo lo tengo… Es una especie de enfermedad. Ahora lo llaman vintage», dijo entre risas.

Con el ambiente ya distendido, Keko entró en explicaciones sobre la génesis de Yo, asesino. «Cuando me llamó Antonio para proponerme la historia él ya me dijo que deberíamos, para poder hacer algo tan básico como es comer mientras lo estábamos haciendo, intentar presentarlo directamente a una editorial francesa. Él ya tenía el camino medio hecho porque Kim y Antonio Altarriba habían publicado ya El arte de volar en Denöel, que es la editorial que nos lo ha publicado, y directamente se lo propusimos al director, que es un histórico del cómic francés, Jean-Luc Fromental. Y nos dijo que adelante», explicó. Obviamente, el libro parte de una premisa muy especial, en la que el protagonista confiesa ser un asesino ya desde su título. «El libro no es una apología del asesinato ni nada de esto. Podría ser un manual, casi un manual del buen matar, pero no una apología del crimen», dijo Keko. Su protagonista «no es un asesino de estos psicosexuales, ni el típico psicópata en boga, sino que en el fondo digamos que es un artista. A mí también me interesó ese lado, porque la historia puede funcionar un poco como metáfora de la vida del artista, el artista que vive su arte en libertad, sin cortapisa moral alguna».  «Yo no pienso que sea nada provocador. A lo mejor sí vivimos en unos tiempos muy ñoños y muy así, de no querer ofender a nadie», sentenció.

Yo, asesino contrapone estos crímenes del protagonista con una violencia diferente, la que se vive en la universidad vasca por parte de ETA y sus tentáculos. «Todo eso sirve de contexto para contrastar al personaje que efectivamente es un asesino y un tío que mata despiadadamente a víctimas absolutamente inocentes con estos otros que hablan de la patria, de las raíces, del pueblo vasco, de la opresión…», explicó. No obstante, y aunque su única recomendación de cómic al ser preguntado por ese tema («la verdad es que leo poquísimos tebeos. Estás todo el día metido entre viñetas y a mí lo que me apetece cuando me pongo a leer es ver enormes bloques de texto sin un solo dibujito) fue Las oscuras manos del olvido, de Felipe Hernández Cava y Bartolomé Seguí (aquí, su reseña), que también habla del terrorismo etarra, quiso dejar claro que su tebeo no va de eso. «Podría haber sido cualquier otro tipo (de violencia), pero uno habla de lo que conoce, y Antonio habla de lo que ha conocido allí en el País Vasco, él cuenta cosas tremendas de sus propios alumnos, de ver en las fotografías de detenidos que había alumnos suyos, tíos que iban a su clase de literatura francesa. Sirve de contexto y de fondo también para contrastar las teorías del profesor sobre el asesinato gratuito, la defensa que él hace del asesinato gratuito se contrapone al asesinato de los patriotas», sentenció.

Pero siempre sin perder de vista que la idea era crear una historia de género, «con todos los ingredientes de un policíaco» y «sobre todo un tebeo entretenido». Cuando Altarriba le planteó a Keko la historia, este, confesó, pensó que ya había demasiadas sobre asesinos en serie, pero que cambió de parecer cuando le dio más detalles. «A lo mejor hay gente que ha relacionado este libro con Hannibal Lecter o con Dexter. Yo sé que Antonio me dije que algo le gustaba, el personaje de Hannibal Lecter, pero él tenía más en mente sobre todo a estos escritores del XIX que empezaron un poco a tocar las narices, que una vez que Dios había muerto empezaron a replantearse todos estos temas morales y sobre todo haciendo bastante ironía con ello. Lo primero que se nos viene a la cabeza, claro, es Thomas de Quincey, con el asesinato de las bellas artes. Luego Antonio, que es muy francófilo, tiene siempre a Sade en mente», detalló. En el prólogo de la segunda edición, como se explicó, Altarriba dice que Keko era el único dibujante posible. «Bueno, esto se lo dice a todos, y unos picamos y otros no, y yo piqué», dijo entre risas. «Pensando en quién podía dar forma y esas atmósferas adecuadas en las que se podía mover el personaje, quién podía plasmar estos crímenes tan truculentos y tan enrevesados, pensó en mí. No sé si sentirme halagado o…», añadió, provocando de nuevo un momento divertido.

Keko dijo que trabajando con un guionista que no sea él mismo «tienes más responsabilidad». «Por lo menos para mí es mucho más fácil ser mi propio compañero que trabajar con otra persona. Con Antonio la verdad es que todo ha ido estupendamente. A lo mejor es porque vivimos a tomar por saco el uno del otro y casi todo ha sido por correo electrónico, que estas cosas ahora facilitan mucho», explicó, aunque también tiene el inconveniente de que al dibujante le llega una historia que «no es tuya hasta que te metes en ella, que es lo que ha pasado aquí». Una diferencia notable con respecto a trabajos anteriores de Keko es que hay escenarios reales y contemporáneos. «El trabajo de documentación no se podría haber hecho sin la inestimable ayuda de Google, claro. He trabajado utilizando fotografías, luego retocando mucho. Primero están dibujados a lápiz con una fotografía delante. Una vez que lo tengo encajado utilizo esas mismas fotografías, recortándolas con la computadora, y voy armando, pero siempre sobre el lapicero. Porque hay mucha gente que me dice, «hala, has pegado fotos y te has quedado muy a gusto». Vale, tío, qué fácil la vida para algunos», dijo de nuevo entre risas. Los cuadros sí son los originales, aunque sin el color, porque «son muy importantes para la lectura, no son simples adornos que aparecen ahí, sino que en torno a ellos se va tejiendo todo el discurso del hombre este», sentenció.

Una de las mayores curiosidades de Yo, asesino es que el protagonista es, de hecho, la viva imagen de Antonio Altarriba. «Esto fue una broma mía», dijo, porque el guionista reunía muchas de las características del personaje como profesor, aunque «es un poco más joven que Altarriba». «Como una especie de broma le dije que con esta descripción lo que me viene a la cabeza eres tú, y se lo mandé», recordó. Pero hay más. «Cuando nosotros empezamos esto, Antonio viene de triunfar, de petarlo absolutamente con El arte de volar, con Kim, que es un tebeo autobiográfico, cuenta la historia de su padre. Antonio es conocido por dar a sus tebeos, a sus historias, toda esa vida suya. En esta también había partes, y decididmos que por qué no seguir jugando con la biografía de Altarriba. Aquí, obviamente, desde la ironía», explicó, algo que sirve para relajar un tanto la historia porque en un tebeo «que efectivamente cuenta una historia dura, cínica, escabrosa, luego la gente, el lector, ve que es el guionista». «Es una historia realista, qué duda cabe, el tono general del dibujo y de la historia es realista, pero sí que es verdad que en algunos puntos se roza o se bordea la comedia», añadió. Keko terminó elogiando el guión de Altarriba, «todo está pensando al milímetro, siempre ha sido muy preciso», aunque eso le trajo algún quebradero de cabeza para incluir todas las referencias literarias y artísticas que le pedía.

Antes de firmar ejemplares, Keko deleitó a los presentes en la librería Burna con esta charla de poco menos de una hora. El audio completo se puede escuchar en este enlace.

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Esta entrada fue publicada en 13 abril, 2015 por en Keko, Norma, Noticias y etiquetada con , , , .

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