Guión: John Byrne.
Dibujo: John Byrne.
Páginas: 352.
Precio: 28 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Diciembre 2013.
Con el paso del tiempo queda la sensación de que a John Byrne se le ha infravalorado como autor. Es verdad que casi nadie reniega de sus inmensos logros en los años 70 y 80, cuando triunfaba en Marvel, con series como X-Men y Los 4 Fantásticos, o en DC, con Superman (a pesar de que el final de su larga etapa con el personaje sí empezó a cosechar grandes críticas), pero desde que se alejó de las grandes no se le tiene en la misma consideración. Y eso se lleva por delante obras tan magníficas como Next Men. En su primer volumen (aquí, su reseña), Byrne sentó las bases de una estupenda epopeya de ciencia ficción. En los números que comprende este segundo da el salto al terreno que más había dominado hasta entonces, el del superhéroe. Los Next Men pasan de ser prototipos de un entorno del mañana a ser los enmascarados perfectos en el mundo de hoy, incluso con un divertidísimo homenaje al mismo mundo del cómic que, por momentos, recuerda a aquellos números de Los 4 Fantásticos en los que él mismo se incluía como personaje, a aquel de La Cosa en el que Ben Grimm se cabreaba con los artistas de Marvel por hacerle quedar mal en un tebeo. Y aunque todo esto pueda sonar ligero, Byrne sigue siendo aquí pesimista, oscuro e incluso cruel, introduciendo elementos turbios en las relaciones entre los personajes que todavía sorprenden por su crudeza.
Por muy reconocible que sea Byrne casi siempre, desde luego lo es en Next Men, tiene un cierto toque de injusticia que siempre se tenga que hablar con él en términos reivindicativos o críticos con su obra actual. Next Men era un gran tebeo de ciencia ficción y superhéroes cuando se publicó y lo sigue siendo ahora, más de dos décadas después de su inicio. Esa es la idea principal con la que hay que quedarse durante la lectura o relectura de esta serie. Y es que a Byrne siempre se le ha dado bien manejar a grupos amplios de personajes. También la manifestación de una violencia física o personal, por mucho que sepa interpretar como pocos lo que se puede o se debe mostrar en las viñetas en temas como el adulterio, el maltrato infantil, la frustración psicológica de los más diversos orígenes o incluso la tortura, porque de todo eso hay en las páginas de Next Men. La mezcla entre ambas cosas es lo que hace de esta serie una muy interesante. Los suyos son personajes con enormes problemas personales y de adaptación, que buscan su lugar en un mundo que no comprenden y en el que casi todo el mundo se mueve por interés. Byrne, además, es uno de esos autores que tienen planes a largo plazo, que los van deslizando en la historia cada vez que pueden, pero que no descuidan el ahora. El tebeo que el lector tiene entre las manos es entretenido por sí solo, aunque también forme parte de un cuadro más amplio.
Son los conceptos narrativos y de personajes los que marcan una diferencia entre el Byrne más superheroico, el que daba un esplendor luminoso al género, y el más descreído de estos tiempos, porque como dibujante Next Men es puro Byrne. Y esa consideración pretende ser un entusiasmado elogio. El suyo es un estilo formidable que no pasa de moda. Era algo rompedor en los 70, tendencia en los 80 y, por desgracia, comenzó a ser infravalorado a partir de los 90. Por desgracia porque es más complejo que el arte de muchos ilustradores que comenzaron a marcar los caminos más transitados del cómic desde esa convulsa década. Byrne hace creíble tanto lo cotidiano como lo más fantástico, de alguna manera emplea conceptos que recuerdan a otros anteriores de su larga trayectoria (las gafas de Nathan en comparación con las de Cíclope, por ejemplo) pero les da un toque de originalidad para que Next Men se desarrolle en un mundo propio y no sea sólo una copia. Como el manejo del tiempo es una de las obsesiones de Byrne en la serie, los flashbacks acaban dando a su labor, también como dibujante, un empaque excepcional. Y los experimentos visuales y de color (como la escena de sexo vista a través de inrfarrojos) aportan lo que le falta a Next Men para convencer y enganchar. Sigue siendo una serie muy a tener en cuenta, imprescindible en todo caso para los fans de Byrne.
El volumen incluye los números 7 a 18 de Next Men, publicados originalmente por Dark Horse entre septiembre de 1992 y el mismo mes de 1993. El único contenido extra son las portadas originales de John Byrne.