Guión: Judd Winick.
Dibujo: Doug Mahnke y Paul Lee.
Páginas: 176.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2014.
Si el héroe es Batman. uno de los aspectos más difíciles de trabajar para un escritor es dar con el enemigo perfecto. Es algo que se intenta con frecuencia, pero que no siempre sale bien. En Bajo la capucha, Judd Winick lo consiguió. Sigue siendo una historia polémica y discutible por lo que representa, porque supone alterar una de las muertes que durante más tiempo se han mantenido como inmutables en el cómic de superhéroes, y eso siempre va a provocar resquemor en algunos aficionados. Pero hay que reconocer que la forma en la que Winick escribe la historia todo parece bastante creíble. No hay mucho margen para el enfado del lector más enconado, más allá del que genera la misma idea de base, una que en esta reedición queda ya descubierta en el primero de sus volúmenes (aquí, su reseña), pero que en realidad se descubrió tal y como se puede leer en este segundo, cuyo material original se publicó antes. El gran acierto en todo caso de la historia radica en el momento en el que se publicó, uno en el que la desconfianza era el tema básico de las aventuras del Caballero Oscuro, en el que sus aliados se habían visto drásticamente reducidos por se motivo. Por eso resulta tan perfecto que el enemigo a batir, el hombre que se esconde tras la identidad de Capucha Roja, sea alguien en quien Batman llegó a depositar su fe durante tanto tiempo y que provocó una de las mayores frustraciones de su carrera como vigilante.
La idea es buena, pero el momento en que se puso en práctica es excepcional. Y Winick tiene la habilidad suficiente de dejar caer detalles para que se tenga esa sensación de acierto incluso sin haber leído las historias que cronológicamente antecedieron a Bajo la capucha. Sin haber pasado por ahí, el espléndido comienzo, en realidad el clímax de esta parte de la historia, es más que suficiente para llamar al atención de cualquier lector, con un enfrentamiento con sabor definitivo entre Batman y Capucha Roja, cuya identidad es ese momento un misterio, y que queda en suspenso después de un movimiento impactante. Ahí se produce un salto atrás de cinco semanas, que es el intervalo en el que transcurre el relato. Winick maneja francamente bien los tiempos y la forma en la que van apareciendo los personajes, haciendo que la trama sea una brillante partida de ajedrez en la que todas las piezas se mueven con acierto, pero no sólo las que pertenecen al mundo de Batman (aliados como Ónix o Nightwing, villanos como Mr. Frío o Máscara Negra), sino también del resto del universo DC, como Superman, Green Arrow, Zatana o incluso Amazo, un villano poco habitual en las historias en solitario del protector de Gotham pero que Winick utiliza con mucha habilidad. Y todo ello con diferentes narradores, lo que da una sensación de profundidad mucho más amplia.
A excepción de un número, dibujado por Paul Lee, el ilustrador principal de Bajo la capucha es Doug Mahnke. Y su trabajo es notable. Aprovecha a la perfección el caramelo que supone arrancar la historia con el clímax, con una vibrante escena de pelea que, de hecho, comienzo con una splash page doble. El posterior combate entre Batman y Nightwing con Amazo confirma lo bien que dibuja estas secuencias, pero en general encaja muy bien en todo lo que propone la historia, lo que le es propio al Caballero Oscuro y también las apariciones del resto de los personajes. Particularmente atractiva es su versión de Máscara Negra, un personaje que no es nada fácil de dibujar de forma que mantenga su capacidad de amenaza y su cinismo a la hora de hablar. Y lo bien que retrata a Capucha Roja queda de manifiesto en la comparación con el personaje que dibuja Lee, mucho menos amenazador. De hecho, queda una sensación de pena al ver que Mahnke no dibuja el número en el que aparece Superman, porque viendo las buenas versiones del resto hubiera espléndido ver cómo habría sido su aproximación al Hombre de Acero en este contexto. Ese es el único pero que se le puede poner a este segundo número de Bajo la capucha, vibrante, emocionante, bien construido y de esas historias que dejan con ganas de más, de conocer su resolución y la forma en la que cambiaría en adelante el mundo de Batman.
El volumen incluye los números 635 a 641 de Batman, publicados originalmente por DC entre febrero y agosto de 2005. El único contenido extra son las cubiertas originales de Matt Wagner.