Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Pia Guerra.
Páginas: 176.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Noviembre 2014.
Cuando una serie tiene una extensión predeterminada, el final cobra una importancia capital. Y, el último hombre, concluye en este décimo volumen, con el número 60 de la edición norteamericana. No quedaban demasiados misterios ya por resolver después de que en el noveno volumen (aquí, su reseña) se explicara de dónde venía la plaga que acabó con la práctica totalidad de la población masculina de la Tierra y, sin embargo, Brian K. Vaughan orquesta un final sencillamente maravilloso, que da a la serie una dimensión todavía más extraordinaria de la que ya pudo presumir en toda su andadura anterior. Lo que el autor vuelca en este número final recorre todos los espectros emocionales posible, suponiendo el cierre perfecto no sólo a las historias de todos los personajes principales que han ido apareciendo en la serie sino también a todas las tramas, incluyendo las aparentemente menos trascendentes y con un desenlace perfecto, de esos que deja con una sonrisa en los labios. Pia Guerra ejecuta a la perfección todo lo que le propone Vaughan para que el episodio final de las aventuras de Yorick esté a la altura de lo que cabía esperar. Sea la primera vez que se lee la serie o si se trata de una relectura gracias a esta nueva edición, Y, el último hombre se despide como lo que es: una de las grandes series de toda la historia de Vertigo.
No hace falta decir a estas alturas que Vaughan es un autor valiente, que no tiene ningún miedo a poner en sus tebeos todo aquello que le sirve para que sus historias emocionen a diferentes niveles. Este volumen final de Y bien puede ser una de las mejores muestras de toda su carrera, y en aspectos muy diferentes entre sí. Hace que Pia Guerra dibuje desnudos integrales con una naturalidad aplastante y alejándolos de todo morbo, encuentra emociones en la interacción entre los personajes y es capaz de colocar momentos dramáticos de una intensidad inmensa, además de dejar volar la imaginación para que el final de la serie sea lo que en principio apuntaba, una historia de aventuras con su toque de ciencia ficción. Sin ánimo de destripar ninguna de las sorpresas que encierra este último volumen, consecuencia en realidad de la misma estructura de cliffhanger con la que tanto ha hecho disfrutar Vaughan durante todo el camino y que maneja como pocos, sí se puede decir que todo resulta satisfactorio. Incluso lo que no queda demasiado aclarado para no dárselo todo masticado al lector. Y eso, con las elevadísimas expectativas que se podían tener después de una serie tan brillante, es algo que hay que valorar en su justa medida. Siempre ha parecido un relato formidablemente escrito, pero es en su cierre cuando se comprende que todo lo que ha ido contando tenía una razón de ser, narrativa y emocionalmente.
Pia Guerra siempre apostó por un estilo realista, incluso con las características más particulares de su dibujo, las que le llevan a dibujar unas figuras que dejan una sensación estática pero que de alguna manera saben encerrar el movimiento que necesita la serie. Pero sería injusto dejar esa sentencia levemente reprobatoria, que no lo es en realidad, sin valorar además la espléndida narrativa que tiene la ilustradora, y que aquí se ve especialmente en dos instantes que no deben desvelarse pero que no necesitan de palabras para conseguir las emociones que buscan. Quizá en este número más que nunca, Guerra disfruta con las locuras que Vaughan escribe, muchas de ellas mezcladas en los sueños que tiene Yorick, pero que aquí le permiten llevar el final a un nivel diferente a todo lo contado hasta ahora. No hay nada como hacer evolucionar a los personajes y que estos sigan siendo reconocibles, y esa tarea es la que acometen con tanto acierto Vaughan y Guerra para despedirse de esta serie tan extraordinaria. Las despedidas son tristes, y más cuando hablamos de una serie que supera las 1.500 páginas, que entretuvo originalmente a sus lectores durante cinco años y que siempre se puede volver a releer con la misma satisfacción de la primera vez. Pero, hay que reconocerlo, la despedida de Y, el último hombre no es triste. Es alegre, juguetona, divertida y, sobre todo, muy inteligente. Como toda la serie.
El volumen incluye los números 55 a 60 de Y: The Last Man, publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre mayo de 2007 y marzo de 2008. El contenido extra lo forman un artículo de conclusión de David Chaiko y las portadas originales de Massimo Carnevale.