CÓMIC PARA TODOS

‘Star Wars. Esperanza rota’, de Brian Wood, Facundo Percio y Carlos D’anda

portada_star-wars-n-04-brian-wood_aa-vv_201412191001Editorial: Planeta Cómic.

Guión: Brian Wood.

Dibujo: Facundo Percio y Carlos D’anda.

Páginas: 112.

Precio: 15,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Febrero 2015.

Con el regreso de los derechos de los cómics de Star Wars a Marvel, la visión de Brian Wood en Dark Horse toca a su fin. Esperanza rota, cuarto libro de la edición española, recoge los últimos números, apenas veinte, de una serie que se había propuesto ser una continuación a los eventos narrados en la primera película de la saga, el Episodio IV. Y aunque puede que en algunos aspectos haya ido de más a menos, es verdad que Wood siempre ha sabido encontrar elementos emocionales que suponían jugosas ampliaciones a la personalidad de Luke, Han, Leia o Darth Vader que se vio en la gran pantalla o que el cómic lleva años analizando. Eso, de hecho, se sigue viendo en estas dos historias finales, la primera centrada en Vader aunque contada desde el punto de vista de una oficial imperial novata, muy al estilo de lo que Matt Kindt hizo muy poco después con los héroes en Asalto rebelde (aquí, su reseña), y la segunda en Leia, buceando desde el presente en su niñez en Alderaan, de la que, en realidad, siempre se ha sabido muy poco. Como a Wood le encantan las tramas que se van desarrollando poco a poco, da la sensación de que hay cierta premura en la resolución de algunas y que otras quedan en el aire a causa del final de la serie, pero todo tiene el suficiente interés como para valorar su aproximación al mundo del Star Wars más clásico.

Wood se maneja bastante bien interpretando las consecuencias de lo que se vio en la película original de la saga. Eso se ha visto desde el principio de su serie, y en este número destaca por la forma en la que Vader gestiona su odio sin perder de vista su lealtad al Emperador y su deseo de venganza sobre Obi-Wan (objeto de sus inquietudes en una espléndida secuencia onírica) y Luke. Si Darth Vader es un personaje tan excepcional es precisamente porque historias como esta encajan perfectamente en el envoltorio de villano clásico, porque su psicología interior es el complemento ideal a la imagen aterradora que proyecta en el exterior. En cuanto al retrato de Leia, y al mismo tiempo también de ese momento de amor-odio que hay entre ella y Han antes de los eventos de El Imperio contraataca, se agradece el toque melancólico que ha sabido encontrarle. Las películas explotaron su carácter, su condición de líder y, efectivamente, la atracción entre ella y Han. Pero en la gran pantalla nunca fue un personaje que mostrara dudas. Wood las encuentra, las vincula a su historia y las convierte en parte de lo que ha forjado su personalidad. A esta segunda historia le falta algo de fuerza en su resolución, pero el guiño final basta para que la serie se despida dejando un muy buen sabor de boca.

Facundo Percio es el encargado de ilustrar el relato centrado en Darth Vader, y su dibujo es menos impresionante de lo que requería la historia. Todo es bastante correcto, pero nada más, e incluso hay alguna postura del aprendiz del Emperador que no convence en absoluto. Su Vader no es tan intimidante como le presenta el guión de Wood y el terror de la oficial imperial que actúa de vehículo conductor al relato no se aprecia realmente hasta la splash page con la que finaliza, esta sí espléndida. Carlos D’Anda es el dibujante de la segunda historia, y él encuentra un toque mucho más notable, tal y como ya había demostrado en números anteriores de esta serie. D’Anda consigue que sus personajes sean emocionalmente creíbles y que el entorno en el que se desarrolla la historia remita de forma clara e inmediata a las ideas que cualquier puede tener del universo de Star Wars, destacando la espectacularidad con la que es capaz de perfilar al mítico Halcón Milenario. Mejor con D’Anda que con Percio, pero el final de esta serie está a la altura de lo que ha venido ofreciendo hasta ahora. No es que haya dado demasiado tiempo a encariñarse con esta visión, que no ha tenido ni siquiera dos años para desarrollarse, pero deja bastantes elementos incluso en este libro final, Esperanza rota, para que sean explotados en el futuro, ya en Marvel, con otros autores. Y eso, en una franquicia tan explotada, tiene mérito.

El volumen incluye los números 13, 14, 19 y 20 de Star Wars, de enero, febrero, julio y agosto de 2014. El único contenido extra son las cubiertas originales de Sean Cooke para el número 14 y de Hugh Fleming para el 19 y el 20.

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