CÓMIC PARA TODOS

‘La cólera de Fantomas 1. La guillotina’, de Olivier Bocquet y Julie Rocheleau

Portada_LaColeradeFantomas1Editorial: Dibbuks.

Guión: Olivier Bocquet.

Dibujo: Julie Rocheleau.

Páginas: 64.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Marzo 2015.

No es habitual que haya personajes de la cultura popular que lleven mucho tiempo sin alguna representación destacada. Fantomas bien puede ser uno de ellos, porque salvo algún audiolibro y algún telefilme lleva décadas sin asomar con fuerza al imaginario colectivo de mayor difusión. Y eso que el enigmático personaje creado en las novelas de Pierre Souvestre y Marcel Allain cumplió cien años en 2011. Pero La cólera de Fantomas, la trilogía de Olivier Bocquet y Julie Rocheleau viene a llenar ese hueco de una forma brillante. Su primer álbum, La guillotina, es fascinante desde muchos puntos de vista. El misterio que rodea al personaje se capta a la perfección tanto en el guión de Bocquet como en las ilustraciones de Rocheleau. En la introducción que hay en el libro se atribuye a Fantomas la paternidad de los superhéroes aún siendo un villano, por lo que resulta tan irónico como acertado que esta formidable recreación sea en viñetas. Los autores entienden que en la historia hay elementos del pulp como del género de superhéroes (o, en realidad, de los supervillanos) y recrean esta historia con más de un siglo de vida con tanto sabor clásico como lenguaje contemporáneo, haciendo de este álbum una pequeña gran joya capaz de satisfacer a los aficionados de más edad, los que recuerden sin problemas otras versiones del personaje, como de lectores impresionables desde un arte impactante.

Nunca es fácil encontrar ángulos nuevos para personajes con tantos años de vida, pero el relativo desconocimiento que pesa sobre la figura de Fantomas es un perfecto aliado para que Bocquet tenga una cierta libertad a la hora de recrear esta historia. Eso sí, aporta un logro ya desde el principio que convence con facilidad: tiene un toque de terror y misterio bastante trascendente. Luego entran en juego los disfraces, las apariciones misteriosas del personaje o sus crímenes incomparables, pero desde el principio se ha mostrado ya como un personaje que infunde la mayor de las inquietudes entre sus víctimas, lo que le da un aura amenazadora que ya no se pierde en todo el volumen y que hace aún más inquietante ese salto temporal que hay entre el prólogo y el desarrollo efectivo de la historia. Bocquet logra además una fusión muy atractiva entre diferentes formas de narrar, bien con la imagen, bien con textos periodísticos, bien con los diálogos o incluso dejando el poder del mensaje a la onomatopeya, algo que después ejecuta Rocheleau con bastante habilidad. Pero en el fondo lo que más impone en La guillotina es el propio Fantomas, descrito por el autor tanto en su presencia como en su ausencia con una precisión de cirujano. Cada escena contribuye a la leyenda, y descansando en lo más mítico del personaje la historia fluye con una enorme facilidad.

Ya incluso entre los méritos del guionista se ha colado la labor de Rocheleau, y es que hay que agradecerle buena parte del impacto del álbum. Es verdad que el guión impone y asombra, pero el espectacular aspecto visual que tienen Fantomas y su mundo en esta revisión del personaje termina de convertir a La cólera de Fantomas en un tebeo imponente. El trazo de Rocheleau es ya lo suficientemente impresionante como para que sus viñetas tengan un enorme poder de atracción, pero la clave, lo que marca la diferencia, es el extraordinario uso del color, que no sólo contribuye a generar sensaciones en cada escena con el simple saltos de unos colores claros a los más oscuros (incluso en los márgenes, utilizando el negro como una característica más de Fantomas), sino que juega con sus efectos para construir movimiento. Un ejemplo perfecto es la forma en la que da vida al flash de una cámara fotográfica, como también lo es el ya mencionado uso de las onomatopeyas. Y a pesar de la aparente sencillez del trazo, es imposible no sacar impresiones terriblemente completas de los rostros que dibuja, siendo incluso perceptible la emoción de la misma máscara de Fantomas. Este primer álbum de La cólera de Fantomas marca un camino brillante que simplemente hace que se espera con una enorme ansiedad la continuación de la historia. No extraña que la serie haya cosechado ya unos cuantos premios.

Dargaud publicó originalmente La colère de Fantômas 1. Les bois de justice en enero de 2013. El contenido extra es un portafolio de bocetos, diseños y dos páginas sin colorear.

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Esta entrada fue publicada en 9 marzo, 2015 por en Cómic, Dargaud, Dibbuks, Julie Rocheleau, Olivier Bocquet y etiquetada con , , .

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