Guión: Dan Slott.
Dibujo: Ryan Sook.
Páginas: 176.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2014.
Durante años, el Asilo Arkham fue uno de esos escenarios emblemáticos del universo de Batman que tenía un lugar secundario, apareciendo sólo de vez en cuando para mostrar como alguno de los grandes enemigos del Caballero Oscuro se fugaba o era devuelto a su celda. Pero entonces llegaron Grant Morrison y Dave McKean, publicaron la novela gráfica que tenía como título el nombre del lugar (aquí, su reseña) y le dieron una vida de extraordinario poder narrativo. Hace algo más de una década, Dan Slott también quiso aportar su granito de arena y escribió Batman: Asilo Arkham. Purgatorio para los lápices de Ryan Sook. Lo que en principio comienza como un retrato cotidiano de lo que sucede dentro de los muros de este sanatorio, incluso una serie que parecía detenerse en una figura concreta por cada número, acaba desembocando en un extravagante aquelarre infernal en el que Batman apenas tiene protagonismo, asumido en el lado de los héroes por el demonio Etrigan. La serie va de más a menos, aprovecha mejor sus bazas en la primera mitad y se entrega a la acción desenfrenada en la segunda, aunque también hay en ese tramo algunos aciertos. Puede decepcionar a quienes esperaran un retrato realista de Arkham, porque justo eso es lo que se pierde tras el ecuador de la serie, pero la de Slott no deja de ser otra de esas miradas interesantes que saben cómo enriquecer mitos como el de este inquietante lugar.
En realidad, Slott no engaña a nadie y el giro no es nada forzado, ya que el prólogo de la historia ya lleva a épocas pretéritas con sensaciones más fantásticas, pero también es verdad que Purgatorio se disfruta mucho más desde ese retrato cotidiano (¿es factible usar ese término para hablar de una casa de locos?) que se empieza a trazar desde la visión de tiburón de los negocios que intenta evitar la prisión alegando un desequilibrio mental y acaba precisamente en Arkham, un lugar al que no corresponde en absoluto. Ver de esa forma al Joker o a Dos Caras, pero también a villanos de escalones inferiores como Jane Nadie, Killer Croc o Humpty Dumpty, es lo mejor que ofrece Purgatorio, precisamente por la imprevisiblidad de lo que pueden hacer estos personajes en comparación a un tipo normal. La primera aparición de Batman refuerza la idea de que la historia, vista desde ese prisma, incluso podría haber tenido una continuidad más allá de esta miniserie. Pero la apuesta de Slott acaba siendo la de desencadenar unas fuerzas demoníacas cuyo uso, si bien mantiene el entretenimiento en un nivel muy alto, también se lleva por delante algunos de los elementos más interesantes de los planteados al comienzo e incluso a personajes como Hiedra Venenosa, cuya participación en el relato es lo más decepcionante de todo.
Ryan Sook se adapta con facilidad a todo lo que le propone Slott. Maneja muy bien los diseños de los personajes y el ambiente interior de Arkham, desde su toque carcelario al enfoque más psiquiátrico, y quizá sus mejores páginas estén en los flashbacks que sirven para conocer más de los personajes, los propios de esta historia como la doctora Carver o el agente de seguridad Cash, o algunos de los villanos de Batman que aparecen en la historia, mejor con el Joker o Humpty que con un exageradamente grande Killer Croc, que cumple así su función en la historia pero que de alguna manera no encaja igual de bien en la percepción que puede tener quien ya conozca previamente al personaje. Tampoco se mueve nada mal en el desenfrenado clímax final, con una buena versión de Demon. Con los lápices de Sook y el buen trabajo de color de Lee Loughridge las páginas van cayendo con mucha facilidad, incluso aunque choque el progresivo cambio de escenario que propone el guión de Slott. Asilo Arkham. Purgatorio no es exactamente la historia que se podría haber esperado para contar cómo funciona el manicomio de la ciudad de Batman, que es casi una estrella invitada por mucho que la edición española ponga su nombre al frente y la portada del libro le dé un papel protagonista, pero tiene tantos detalles de diversión insana que se lee con una enorme facilidad.
El volumen incluye los seis números de Arkham Asylum: Living Hell, publicados por DC Comics entre julio y diciembre de 2003. El contenido extra lo forman las portadas de Eric Powell, la de Ryan Sook para el recopilatorio de la serie, la propuesta original de Dan Slott, un portafolio comentado con los diseños de los personajes y varios bocetos más.