Guión: Pierre Seron, Albert Desprechins, Hao y M. Gris.
Dibujo: Pierre Seron.
Páginas: 188.
Precio: 29,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2015.
Hay en los textos que acompañan a las historias que aparecen en este segundo volumen de Los hombrecitos sobradas explicaciones sobre el salto de calidad que hubo en la serie entre su arranque, con las historias que aparecieron en el primero de los volúmenes de la serie (aquí, su reseña), y los tres álbumes que se incluyen en el libro. No hay que insistir más en esa idea, más allá de que quede bien claro que es así. Los hombrecitos nació como una imaginativa serie de ciencia ficción juvenil aventurera, y manteniendo esas constantes la mejora es evidente. ¿El culpable? El autor que firma como Hao, que no es otro que Mittéï, a la vez pseudónimo de Jean Mariette, se encarga de la segunda de la historias del libro, Sueño en polvo, la más atrevida, divertida y lograda de las publicadas hasta entonces. Con él al mando, las travesuras de estos humanos empequeñecidos demostraron que podían ser algo más que un inteligente divertimento, y abordaron terrenos que parecían difícilmente transitables para una serie de estas características, ya que ese polvo al que hace referencia el título es en realidad una alusión a la droga. Todo desde un punto de vista divertido, pero también adulto. Y eso que el primer álbum, El éxodo, escrito por Albert Desprechins, ya había sido una hábil maniobra para cambiar por completo la serie y no dejar que se convirtiera en una continua repetición de escenarios o argumentos.
Esta primera, El éxodo, es toda una sorpresa. No es fácil recomponer los mitos de una serie que todavía llevaba poco tiempo en marcha, pero es un claro intento de ir a más, un movimiento ambicioso que, además, sale francamente bien. Desprechins narra con acierto un desafortunado suceso que obliga a los hombrecitos a dejar su ciudad de Eslapión y buscar un nuevo emplazamiento para vivir, que recibe el nombre de Eslapión 2. El relato está lleno de pequeños detalles que ayudan a que la complejidad de la historia sea sumamente realista, sin abandonar por ello el tono de comedia aventurara que Seron siempre quiso para la serie. Si El éxodo suponía una ruptura en cuanto al escenario, Sueño en polvo lo es en cuanto a la inocencia. Los hombrecitos no es Los pitufos. Es una comunidad que intenta trabajar unidad, pero en el que la confianza no es infinita. De hecho, el blanco de las sospechas no es otro que Renaud, el principal protagonista de la historia, que incluso acaba encarcelado, acusado de crímenes que él asegura no haber cometido, lo que habla de una forma mucho más arriesgada de interpretar este mundo de ficción. Incluso el tercer álbum, Los hombrecitos en Brontóxico, se adentra sin miedo en territorios políticos poco acostumbrados en el cómic juvenil, aunque sea con el lujo de detalle que tiene esta historia escrita por Desprechins y Seron.
Con ese paso hacia la madurez que da la serie, el divertimento más liviano y más casual queda para las historias cortas. Que la primera de ellas se titule ¡Los hombrecitos lo pasan bomba! es la señal más evidente de esta forma de encarar las aventuras de estos personajes, que además saben adoptar tonos muy diferentes, como se ve en La campana de Rocaflor del Mar y En las garras del águila. Seron es el ilustrador de todas las aventuras, esta es su serie y tiene un estilo muy fácilmente reconocible, incluso dentro del cómic francés de la época con el que tantos elementos tiene en común. Su dominio del humor más visual es evidente ya desde el mismo diseño de los personajes, pero también se puede descartar la minuciosidad con la que dibuja otros elementos de las historias como los vehículos, aprovechando que el guión de Hao en Sueño en polvo hace alusión precisamente al nivel de detalles de un avión. Los hombrecitos es un clásico, y lo es desde su primer volumen. Pero leer el segundo supone comprobar que Seron y sus guionistas no sólo se sirven de fórmulas que funcionan, sino que están dispuestos a transitar caminos mucho menos seguros pero que, a la postre, son los que hacen que la serie sobresale como una formidable lectura para públicos de todas las edades y que transciende la época en la que fueron publicadas estas historias.
El volumen incluye tres historias largas de Les petites hommes. L’Exode se publicó originalmente en la revista Spirou entre los números 1.682 y 1.702, entre julio y noviembre de 1970, y en álbum de Dupuis en 1974; Du rêve en poudre, entre los números 1.737 y 1.754, entre julio y noviembre de 1971, y después como álbum en 1978; y Des petits hommes au Brontoxique, entre los números 1.785 y 1.972, entre junio y noviembre de 1972, en álbum en 1974. Las cuatro historias cortas que completan esta recopilatorio se publicaron también en la revista Spirou entre 1970 y 1972. El libro contiene abundante contenido extra, desde portadas originales a ilustraciones y fotografías.