CÓMIC PARA TODOS

‘El libro del cementerio’ 2, de Neil Gaiman y P. Craig Russell

9788499189192-El_Libro_del_cementerio-Neil_Gaiman-Vol_II-BAJAEditorial: Roca.

Guión: P. Craig Russell.

Dibujo: P. Craig Russell, David Lafuente, Scott Hampton, Kevin Nowlan y Galen Showman.

Páginas: 176.

Precio: 16,90 euros.

Presentación: Cartoné con sobrecubierta.

Publicación: Febrero 2015.

Visto el fantástico resultado del primer volumen de la adaptación al cómic de El libro del cementerio (aquí, su reseña), no cabía esperar menos del segundo y último. No es ninguna sorpresa, ya que el trabajo de P. Craig Russell sobre la novela juvenil de Neil Gaiman es un conjunto que si está dividido en dos partes no es más que por cuestiones editoriales y de comodidad del lector, y no porque haya un corte narrativo claro entre una y otra. De hecho, casi es mejor leer ambos libros del tirón, porque los dos conforman ese hermoso viaje de Nadie Owens, un bebé que evita ser asesinado junto a su familia refugiándose en un cementerio y siendo acogido por una pareja de fantasmas. La única diferencia entre libros es que el primero era más expositivo del mundo en el que empieza a vivir Nadie y este segundo se centra claramente en la resolución del misterio con el que arrancó la narración, siendo ese capítulo climático, el séptimo, el más largo con diferencia de toda la obra. Pero la fantasía es la misma, tanto la más juvenil como la más oscura, el carisma de su protagonista y del gran elenco de secundarios se mantiene como en el primero de sus capítulos, y el despliegue de imaginación de Gaiman, Russell y sus dibujantes es tan sobresaliente como en el primer libro. Y es que no hay nada mejor que dejar que los genios se unan y trabajen a su antojo. Así es como salen joyas de este calibre.

Cualquiera de los elogios aplicados al primer volumen sirve para evaluar el segundo, así que resulta redundante incidir en que Gaiman es uno de los mejores escritores de fantasía para públicos de todas las edades o que Russell es un soberbio adaptador que sabe cómo convertir el lenguaje literario al del cómic. Lo que sí se puede aplicar con más claridad a este segundo volumen es que sobresale una magnífica evolución en la personalidad de Nadie. Ya no es un niño, sino que va adquiriendo las trazas del joven que quiere conocer el mundo, que ya no se conforma con el patrio de recreo que es para él el cementerio y que siente curiosidad por lo que hay más allá de sus verjas. Eso está espléndidamente retratado sobre todo en el primero de los capítulos de este segundo volumen, y es la clave para entender toda la resolución posterior de la historia, tanto el extenso clímax ya mencionado como el formidable epílogo, hermoso y triste a la vez por suponer el final de una etapa fabulosa, la que narran Gaiman y Russell a lo largo de los dos volúmenes, y la que abre un futuro igualmente bonito. Cuando se consigue una sensación tan magnífica cuando se cierra un libro como la que proporciona este segundo volumen de El libro del cementerio, es que el resultado es sobresaliente. Y muy coherente, además, con la genialidad de sus dos grandes responsables.

Como ya hizo en el primer volumen, Russell se reserva unas pocas páginas, aunque no son demasiadas porque firma el último capítulo junto con Kevin Nowlan y Galen Showman, ilustradores que también habían participado en el primer libro. De esta manera, el protagonismo de este volumen se lo quedan David Lafuente y sobre todo Scott Hampton. Ambos aportan esa maravillosa unidad que tiene la obra sin necesidad de renunciar a sus estilos personales aunque, de hecho, se noten más las diferencias entre episodios en este segundo volumen que en el primero. Nada exagerado, pero sí parece algo más notable. Lafuente combina un tono juvenil en sus personajes con una maravillosa puesta en escena que se aprecia en cada viñeta en la que aparece Silas, el vampírico mentor de Nadie. Hampton, por su parte, es más realista y juega de una forma admirable con las sombras, algo que le permite explotar lo que sucede en el capítulo que le toca ilustrar, y que se mueve en los rincones más siniestros del relato. Y si queda alguna duda de la belleza de El libro del cementerio, uno siempre se puede recrear en la hermosa página final, que constituye el resumen más bonito de lo que supone en realidad esta obra, un puente formidable entre la fantasía que nos mueve de niños y la ilusión con la que debemos afrontar el mundo real cuando se acaba esa etapa. Y pocos como Gaiman y Russell para narrar esa transición.

Harper Collins publicó The Graveyard Book Graphic Novel, Volume 2 en julio de 2014. El libro no tiene contenido extra.

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