Guión: Greg Pak, Kyle Higgins, Tony Bedard, Ray Fawkes, Jeff Parker, Scott Lobdell, Robert Venditti y Jeremy Haun.
Dibujo: Lee Weeks, Doug Mahnke, Paulo Siqueira, Dustin Nguyen, Álvaro Martínez, Martin Coccolo, Trevor McCarthy y Tyler Kirkham.
Páginas: 128.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2014.
No queda más remedio que asumir que el cómic, especialmente el de las grandes editoriales norteamericanas, está buscando continuamente la satisfacción de un nuevo lector. Y en ese deseo de encontrar un público nuevo que añadir a su vasto imperio, en este caso DC se siente en la obligación de ponérselo fácil a la hora de lanzarse a leer una de sus series. Ese es el motivo de Orígenes secretos. Lo que busca esta serie no es la reinterpretación de mitos ya conocidos o mostrar versiones de las historias originarias de sus personajes principales desde puntos de vista artísticamente sobresalientes. Lo que quiere es que el chaval que se acerca por primera vez a un tebeo sepa exactamente quién es su personaje protagonista sin necesidad de haber leído antes ni un solo cómic, simplemente por haber pasado por las doce páginas que esta serie dedica a cada uno de ellos. No es este un tebeo pensado para los seguidores más antiguos, aunque estos también puedan regocijarse en la relectura de lo que conocen sobradamente, o detenerse en esos pequeños detalles que modificó en sus principales personajes el relanzamiento del universo DC. Superman, Robin, Supergirl, Batman, Aquaman, Starfire, Green Lantern, Batwoman y Red Robin son los protagonistas de esta primera entrega de esta serie, entretenida por sus objetivos pero también algo reiterativa.
Ese lector más clásico siempre va a acabar disfrutando de la escena en la que los Wayne son asaltados en las calles de Gotham, la del cohete que abandona Krypton antes de su destrucción con un bebé a bordo, con la muerte de Abin Sur después de legar su anillo de poder a un terrestre o con el momento en el que Dick ve la muerte de los Grayson Voladores cayendo desde el trapecio de su circo. Muchos se preguntarán si es necesario volver a verlo, y probablemente tengan razón quienes manifiesten cierto hastío por la repetición continua de estas fórmulas. No hay que olvidar que la misma DC, cuando llegó el primer año de sus relanzadas series, creó las historias de Año cero, en las que precisamente se adentraba en los orígenes de todos sus héroes. Y eso sin contar con las versiones cinematográficas y televisivas que insisten una y otra vez en arrancar desde el origen. Lo que no se puede negar es que se ha puesto cierto esmero en la serie, dando estas historias en muchos casos a los autores que llevan las riendas de cada personaje en sus series centrales, que todo encaja en lo que cabe esperar y que, en el fondo, estas páginas no son más que una glorificación actualizada de lo que los seguidores de estos tebeos llevan años glorificando como lectores. ¿Es un tebeo superfluo entonces? Puede ser. Pero también cumple con sus objetivos de entretener y de formar a esos nuevos lectores.
Ni siquiera parece necesario un análisis detenido en cada una de las historias para comprender el objetivo de la serie. Pero sí se puede decir que para el lector más versado en la historia del universo DC el mayor gozo que hay en estas páginas es el que producen las historias de los personajes menos principales. Todo el mundo conoce la historia de Superman y Batman, por mucho que Greg Pak y Lee Weeks por un lado y Ray Fawkes y Dustin Nguyen por otro traten de encontrar recovecos al menos no tan trillados al recorrer esos momentos que marcaron el camino de los dos héroes más grandes de la editoria, probablemente también la de Green Lantern sea lo suficientemente popular como para que no haya sorpresas. Pero hay más placer en el repaso a los orígenes de los sidekicks del Caballero Oscuro, Robin y Red Robin, sobre todo porque este último es uno de los que más variaciones presenta con respecto al origen de su homólogo en el viejo universo DC. Siguiendo esa línea, quizá la mejor historia sea la que crean Scott Lobdell y Paulo Siquiera sobre Starfire, y se agradece que Jeremy Haun se adentre en rincones algo más desconocidos, al menos en algunas de sus páginas, de los comienzos de Batwoman, dibujados por Trevor McCarthy con el estilo de la serie que ya marcó J. H. Williams III. Que nadie busque obras maestras, porque ni lo son ni quieren serlo. Pero sí son relatos amables y una fuente de consulta notable.
El volumen incluye los tres primeros números de Secret Origins, publicados originalmente por DC Comics entre abril y junio de 2014. Además de una introducción de Felip Tobar, el único contenido extra son las cubiertas originales de Lee Bermejo.