Guión: Alan Moore.
Dibujo: Kevin O’Neill.
Páginas: 64.
Precio: 8,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Enero 2015.
Con Nemo. Corazón de hielo (aquí, su reseña), Alan Moore y Kevin O’Neill abrieron un muy atractivo spin-off de su The League of Extraordinary Gentlemen. Más asequible que la serie central, sobre todo en su tercer volumen, Century, que es un descomunal festival de referencias culturales, literarias y sociales de cada época en la que acontece su relato, Nemo es todo un homenaje al género de aventuras que no pierde la esencia de la franquicia. Las rosas de Berlín es la segunda entrega de este nuevo volumen, y mantiene algunas de las arriesgadas características de la serie al contar con un importante número de diálogos en alemán. Esto hace que la lectura cambie según sea la persona que sostiene el volumen. Quien sepa alemán asimilará la historia de una forma completamente diferente a como lo hará alguien que no domine ese idioma, aunque las nuevas tecnologías y la proliferación de traductores online hace que cualquier lector tenga al alcance de su mano la posibilidad de saber qué se cuece exactamente en esas escenas. A Moore, siempre en un nivel diferente, probablemente le dé igual, pero lo que sí está claro es que sabe imprimir a la serie un atractivo inmenso, sin importar la extensión, el elitismo referencial o el tono de cada capítulo. Y con un Kevin O’Neill que siempre parece que acaba de dibujar la mejor entrega de la serie, la diversión está más que asegurada.
Si Corazón de Hielo, cuya acción tenía lugar en 1925, buscaba sus principales referencias en la literatura de Lovecraft, Las rosas de Berlín, dando el salto a 1941, lo hace en el expresionismo alemán, con especial hincapié en Metrópolis, la portentosa obra maestra del cine mudo que dirigió Fritz Lang en 1927. La genialidad de Moore es algo que cualquier lector familiarizado con su obra ya conoce, con lo que las alabanzas prácticamente sobran, pero sigue impresionando la facilidad con la que el británico se adapta a todo tipo de escenarios y épocas. Y la forma en la que traza los rasgos esenciales de Janni Dakkar, la hija del mítico Capitán Nemo que utilizó en el volumen original de The League of Extraordinary Gentlemen, es razón más que suficiente para quedar atrapado por esta historia, por cada capítulo de forma individual y por la evolución que se ve con mucha más claridad en este segundo libro, donde los elementos afectivos y familiares juegan un papel capital dentro de una espléndida historia repleta igualmente de acción y de conceptos muy sugerentes en la inagotable relación del régimen nazi con el oscurantismo y la tecnología en la ficción popular. Y aunque se mantiene el tono aventurero desde el principio hasta el espléndido clímax, se nota que Moore ha buscado más profundidad en este segundo libro que en el anterior.
A pesar de esa pretensión, Las rosas de Berlín no escatima en splash pages y viñetas de gran tamaño, lo que nuevamente deja un enorme espacio de lucimiento para Kevin O’Neill, sencillamente espléndido en esta nueva entrega del universo del que es cocreador por derecho propio. O’Neill, dominador absoluto de su estilo ligeramente caricaturesco y siempre espectacular, escoge una rejilla espléndida, que se mueve entre las tres y las cinco filas y que da un dinamismo espectacular al relato, sobre todo en su clímax final. Hay tanta acción y el ritmo es tan intenso que esas elecciones pasan casi desapercibidas, pero es tal la genialidad de O’Neill (sería injusto que quedara eclipsada por el inabarcable talento de Moore, mucho más reconocido por el común de los lectores y por la propia industria de la que él tanto reniega) que el libro se merece una segunda lectura sólo para apreciar en su justa medida todos los logros narrativos que alcanza en este volumen. Incluso lejos de su cuerpo central, The League of Extraordinary Gentlemen sigue lejos de agotarse. Las rosas de Berlín en particular y este spin-off en general que pretende ser una trilogía son, probablemente, el acercamiento más asequible a un universo de brutal complejidad. Y eso no quiere decir que sean sencillos, pero sí que su tono es algo más liviano y que su lectura no descansa tanto en referencias a veces casi imposibles de localizar.
Top Shelf publicó originalmente Nemo: The Roses of Berlín en marzo de 2014. El libro no tiene contenido extra.