Guión: The Black Frog.
Dibujo: The Black Frog.
Páginas: 304.
Precio: 30 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Diciembre 2014.
El hecho de que Igor Alban Chevalier, nombre real que se esconde tras el alias de The Black Frog, no tenga demasiada experiencia en el mundo del cómic, o al menos en la industria más reconocible (apenas un puñado de portadas para Marvel Comics), aunque sí en otros terrenos como el diseño artístico para Hollywood, no es óbice para que Maggot suscite un enorme interés ya incluso desde su misteriosa portada, con su poco habitual formato apaisado o por el tacto de un libro singular, tanto en su aspecto como en su acabado. Y en su concepción, aunque eso no sea algo que llegue al común de los lectores que vea este volumen en las librerías y se anime a adquirirlo. Y es que Maggot es un experimento en toda regla cuyo nivel de éxito es, además, bastante elevado. Lo que The Black Frog se impuso en este proyecto fue la realización de cinco páginas diarias sin un guión previo, sin saber adónde le iba a llevar la historia de esta mujer en su periplo por el infierno y por el cielo, hasta llegar a las 300 páginas. Esa improvisación hace que la historia dé algún que otro vaivén que su autor intenta solucionar en el tramo final, pero no limita el alcance de una obra fascinante por su escenario, por algunos de sus conceptos y por un aspecto visual deslumbrante, de trazo sencillo y de contundente fuerza en cada una de las viñetas gracias a un trabajo de color como poco diferente.
Dado que ni el propio The Black Frog sabía los detalles de su historia, lo más valorable de su trabajo como guionista está en los conceptos. El infierno y el cielo son lugares abundantemente representados en la ficción popular, más allá de las manifestaciones religiosas, y no es nada fácil encontrar elementos interesantes que no se hayan visto ya con anterioridad. En Maggot los hay, y eso es ya un punto de partida suficientemente atractivo para sumergirse en esta historia de la misma forma que el autor, sin conocer de antemano o poder anticipar qué va a pasar. Es verdad que, con este estilo de contar una historia, se nota que la introducción de elementos nuevos según avanzan las páginas no forma parte de un plan preconcebido, que las ideas y las secuencias (casi con un toque que, por supuesto de forma simplificada, remite a los siete anillos del infierno de Dante en La divina comedia) son más importantes que el conjunto, pero también que el personaje femenino protagonista y el resto de secundarios que van surgiendo después no están nada mal perfilados, con lo que las dudas se van diluyendo con cierta facilidad. La historia, de hecho, acaba siendo muy entretenida, incluso con esas pequeñas lagunas que se puedan apreciar, y su ritmo es tan elevado que no hay mucho margen al aburrimiento. Incluso la resolución es bastante satisfactoria.
Pero sí hay que tener claro que, conociendo o no el experimento al que se lanzó The Black Frog, lo que destaca de Maggot por encima de todo es su aspecto. Su trazo grueso, su vocación atmosférica, las figuras a medio hacer que realzan la sensación de estar realmente en otro mundo, y el trabajo de color hacen que esta historia de fantasía oscura se desarrolle con muchísimo acierto. No hay página que no invite a sumergirse en ella, incluso las más simples en apariencia, dentro de un minimalismo que The Black Frog no abandona en ningún momento, jugando con una sugerente mezcla de las figuras y el color para dar forma a los escenarios e incluso a las criaturas que pueblan este universo. Maggot contiene diseños sumamente originales (ahí se nota el trabajo de autor como director artístico) que encajan bastante bien dentro de las ideas que va desgranando su historia, y su narrativa es brillante. Sea con grandes viñetas, a lo que recurre más habitualmente en este libro, o con algunas más pequeñas, la forma en la que va desarrollando el relato es casi modélica, mucho más aún si se tiene en cuenta la improvisada forma en que va surgiendo. Sin necesidad de que sea una obra redonda, que no lo es, sería absurdo negar que Maggot tiene una capacidad muy grande de fascinar al lector. Y deja la sensación de que sería francamente interesante ver más cómics de su autor, lo que habla de sus muchos aciertos.
Dynamo Press publicó originalmente los seis números de Maggot entre 2007 y 2009, y el volumen recopilatorio en 2014. El libro no tiene contenido extra.