Guión: Frédéric Bertocchini.
Dibujo: Iñaki Holgado y Marko.
Páginas: 56.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2014.
De alguna manera, la ficción popular siempre ha prestado más atención a la Segunda Guerra Mundial que a la Primera. El cómic no es una excepción, aunque de vez en cuando llegan tebeos como Aiò zitelli! Córcega y la Gran Guerra y hay que olvidar por completa la afirmación con la que arrancan estas líneas. Lo que Frédéric Bertocchini, Iñaki Holgado y Mark hacen en este álbum es, por un lado, rendir homenaje a los corsos que lucharon en la contienda. La importante histórica que tuvo su participación en el conflicto está explicada en el volumen, con las historias que crean sus autores y con las notas finales. Pero por otro lado, al margen de cualquier propósito obligado por la temática escogida, que puede ser loable y necesario desde un punto de vista histórico y social, sobrepasan por completo esa restricción y firman un cómic extraordinario, reflejo magnífico del horror de la guerra a través de ocho historias cortas que acaban cubriendo todo el espectro trágico del género bélico sin caer en trampas, artificios o maniqueísmos. Aiò zitelli!, cuya traducción entronca directamente con el inicio de La Marsellesa, es un trabajo conmovedor de principio a fin.
El éxito de Bertocchini es que, con una premisa de encargo tan marcada como la de este álbum, ha sabido crear una obra fascinante. El encargo fue claro: rendir homenaje a la participación de los hijos de Córcega en la Primera Guerra Mundial con historias basadas en la correspondencia de la época entre los combatientes y sus familias. Con ese punto de partida, no sólo más allá de las viñetas sino dentro de las mismas (la redacción de esas cartas marca buena parte de los episodios mostrados), Aiò zitelli! se convierte en un álbum magnífico, no sólo como retrato del escenario bélico sino como reflejo del alma humana. A pesar de la brevedad de las ocho historias, todas ellas desprenden autenticidad y humanidad, incluso ese momento genial en el que el autor recuerda que en la guerra no hay buenos y malos colocando a un civil alemán como protagonista de uno de los episodios, y todos ellos componen un mosaico excelso que recorre todos los momentos posibles del un conflicto con diferentes rostros. Quizá hay alguna concesión a la sensibilidad más evidente, sobre todo el final del cuarto relato, pero en una guerra en la que murieron 12.000 corsos es imposible negar el verismo de lo que narra Bertocchini con gran precisión.
Marko aboceta las páginas de Aiò zitelli!, pero el acabado es de Iñaki Holgado. Y éste realiza un trabajo espléndido. Lo más difícil de un tebeo que acontece en una época concreta y en una situación tan excepcional como es una guerra es llevar al lector a ese escenario, y la ambientación es fantástica. Holgado tiene el reto, además, de hacer que los ocho contextos que describe con sus lápices forman una unidad, algo que consigue de una forma sutil y maravillosa, dando un aire de derrota a cada una de las historias, tengan o no un final dramático. El mismo viaje que plantea Bertocchini, desde el reclutamiento de la primera historia al duelo por la noticia de una muerte en la última, es el que plasma Holgado con sus ilustraciones. Las caras reflejan el cansancio según las batallas se van eternizando. La guerra es esto, es lo que se ve en las páginas de Aiò zitelli!, y esa sensación sobrecoge de tal manera que el único elemento que se puede reprochar al álbum es su escasa extensión. El esfuerzo emocional que requiere, mucho mayor cuanto más directa es la implicación del lector con lo narrado (y eso seguramente quiere decir que será un álbum que genere poderosísimas sensaciones en Córcega), es tan brutal que apenas quedan fuerzas para darle el aplauso que merece.
Albiana publicó originalmente Aiò zitelli! Récits de guerre 14-18 en junio de 2014. El único contenido extra son unas breves notas finales de Fréderic Bertocchini sobre la hora y sus referencias históricas.