Guión: Eric Corbeyran.
Dibujo: Brice Bingono.
Páginas: 144.
Precio: 34 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Octubre 2014.
Una buena historia de piratas nunca está pasada de moda. Eso, una buena historia de piratas, es lo que ofrece Bandera negra en este volumen integral que reúne los tres álbumes realizados por Eric Corbeyran y Brice Bingono. ¿Y quién puede resistirse ante semejante propuesta, que ha encontrado el cómic el medio perfecto para mostrarse? Corbeyran se mueve con acierto entre las claves más clásicas del género y artificios algo más modernos, además de la ya casi inevitable mezcla con elementos fantásticos que acaban siendo el otro gran eje en torno al cual se mueve Bandera negra. La historia, de hecho, habla mucho del tiempo, de su manejo desde el punto de vista artístico con sus continuos flashbacks y como reto para los protagonistas, la tripulación que encabeza Dark Dan, el capitán del Black Joke, en busca de un misterioso tesoro con el que el pirata pretende cambiar su vida. Y, por supuesto, los intentos de Corbeyran para crear una historia atractiva encuentran el necesario respaldo en el dibujo de Bingono, que domina todas las facetas necesarias para que la inmersión en el género sea absoluta. La paradójica pero notable mezcla entre toques de comedia y el protagonismo de algunos temas dramáticos y adultos hacen que el cóctel sea aún más atractivo para el lector, que recibe una notable dosis de diversión.
Con las ocho primeras páginas de Bandera negra basta para enamorarse de los personajes, y eso acaba siendo fundamental para disfrutar todo el volumen. Corbeyran hace una presentación modélica de la tripulación del Black Joke, divertida y completa, y dejando para el final al verdadero protagonista de la historia, a Dark Dan. El verdadero mérito de esta historia en tres partes que tan hábilmente juega con el tiempo está en la mezcla de elementos. Quien busque elementos clásicos de las aventuras de piratas, los encontrará. Lo mismo se puede decir de quien guste del humor, a veces cínico y a veces propio del slapstick. Pero Corbeyran también desliza pequeños detalles que ayudan a construir su universo con precisión, como las referencias a la esclavitud (en las que incluso sabe conectar con la comedia cuando Mahalia y Bonnie se enfrentan por ese motivo) o toques de enorme realismo (las escenas entre Dan y Mahalia en el tercer álbum), y sobre todo se adentra con enorme facilidad en los terrenos de la fantasía sin necesidad de caer en absurdos e integrando esos elementos en la historia con mucho criterio. Y sin dejar de lado a ningún personaje o hacer que parezcan arquetipos diseñados para cumplir con las minorías. Ese es el gran acierto de Corbeyran, que todo lo que pone en su guión sirve para algo en el entretenidísimo relato que quiere contar.
Pero volvamos por un momento a esas ocho primeras páginas. Si con esas pocas páginas Corbeyran ya ha hecho que nos enamoremos de los personajes y de la historia, lo mismo se puede decir del espléndido trabajo en las ilustraciones de Bingono, que consigue no sólo trazar un preciso retrato de sus protagonistas, divertido y pícaro, sino que además se sumerge en el género con total acierto. Aquí hay piratas, ese es el mensaje que trasladan esas páginas y que en de ahí en adelante se conjuga con el resto de pretensiones de la historia. Porque Bingono también domina los elementos más fantásticos y, sobre todo, una cuidada ambientación en lo que atañe a los elementos de la piratería pero también al misterio de corte fantásticos en que se desarrolla la historia. Eso sí, si hay que destacar algo de las ilustraciones es la acción. Con esas páginas, desde las primeras ya mencionadas hasta el formidable abordaje del tercer álbum plasmado en una magnífica splash page doble, Bingno hace que el lector respire una auténtica historia de piratas, y esa inmersión no tiene precio, sobre todo para los lectores más clásicos que lleven años sin disfrutar de verdad de un género aparcado pero no muerto. Bandera negra es una gran diversión que pide a gritos más aventuras. Esta es una historia cerrada, pero su final abierto hace que el deseo de más sea inevitable.
El volumen incluye los tres álbumes de Pavillon Noir, D’écume et de sang, Par-delà les oceans y Dans les entrailles du temps, publicados por Soleil en marzo de 2011, julio de 2012 y octubre de 2013. El único contenido extra son las cubiertas originales de Brice Bingono.