CÓMIC PARA TODOS

‘Conan y el pueblo del Círculo Negro’, de Fred Van Lente y Ariel Olivetti

portada_conan-y-el-pueblos-del-circulo-negro_ariel-olivetti_201411180959Editorial: Planeta DeAgostini.

Guión: Fred Van Lente.

Dibujo: Ariel Olivetti.

Páginas: 104.

Precio: 18,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Diciembre 2014.

A la hora de evaluar el trabajo que Fred Van Lente y Ariel Olivetti hacen en Conan y el pueblo del Círculo Negro tienen un gran enemigo, la versión del cimmerio creado por Robert E. Howard de Timothy Truman y Tomás Giorello. Sin ver aquel, este de Van Lente y Olivetti es un Conan razonablemente bueno: bárbaro, mujeriego, aventurero y con un férreo sentido del honor, moviéndose en un mundo de fieros guerreros y bellísimas mujeres, con los toques de fantasía imprescindibles para que el género de espada y brujería alcance lo mejor de sí mismo. Pero con unos nombres tan destacados, no ser la mejor versión posible del Conan de Dark Horse le pasa una cierta factura a esta entretenida miniserie. En realidad, esa objeción no es más que un prisma desde el que se puede mirar Conan y el pueblo del Círculo Negro, y seguramente uno injusto, porque la obra merece ser evaluada por sus propios méritos y errores, pero es tan fuerte el sello que han dejado Truman y Giorello en los últimos años que resulta inevitable verlo desde ese punto. Olvidando las comparaciones, a Van Lente se le puede reprochar un exceso de nombres exóticos que exige quizá demasiado de un lector que busque acción al estilo de Conan y a Olivetti que a veces apuesta por una espectacularidad no demasiado narrativa. Pero todo son pequeños matices dentro de un buen trabajo.

Van Lente casi parece consciente de que no va a vencer en una guerra comparativa y por eso apuesta por un camino diferente al que ha venido marcando las historias más recientes de Conan. Tanto es así, que el cimmerio casi parece un secundario de lujo en un cómic que tiene su nombre en el título, al menos en su arranque, y no aparece hasta la página 14 del primero de sus números, un espacio bastante considerable teniendo en cuenta que se trata de una miniserie de tan solo cuatro números. Los intereses de Van Lente parecen desviarse así hacia un pedazo del mundo de Conan, el que tiene que servir de base a esta aventura, que, eso sí, parte de tres elementos consustanciales al bárbaro: una corona en juego, una deslumbrante mujer y un poderoso hechicero. No obstante, que el papel de Conan tarde tanto en definirse, y que en realidad sea algo irrelevante en esa trama de fondo que urde el guionista de este volumen, hace que el relato tarde en arrancar y lo haga con un ritmo quizá no del todo adecuado para Conan. Eso sí, el tono se recupera en cuanto el protagonista hace su aparición y se convierte en el héroe casi por accidente que tantas veces ha sido en sus viajes, hasta llegar a un buen final, tanto en su clímax de acción y fantasía, como en la forma en la que se resuelve la siempre necesaria tensión sexual entre el héroe y la damisela en apuros.

Ariel Olivetti es uno de esos ilustradores que parecen llamados a dibujar a Conan. Sus personajes fuertes, musculosos, de anchos hombros, tienen una anatomía que encaja con las imágenes más populares del cimmerio. En este volumen, Olivetti disfruta dibujando a Conan. Quizá es tanto el disfrute en la imagen fija que a veces la narrativa no es todo lo fluida que habría sido deseable, pero el ilustrador argentino, además de perfilar a Conan con mucho acierto (y dándole una sonrisa cargada de cinismo que le sienta fenomenal con esa barba de pocos días que luce), sabe cómo mostrar el universo de fantasía en el que acontece este relato con mucha facilidad. Su estilo también encaja con mucha naturalidad en los componentes eróticos que desprenden las mujeres, no tantos como probablemente se podría imaginar, y en las criaturas mágicas que acaban apareciendo a lo largo de la historia. Conan y el pueblo del Círculo Negro no necesita ser uno de los mejores relatos contemporáneos de Conan para ofrecer el sano y sincero entretenimiento que se espera de cualquier historia del personaje. Eso, que es un trabajo genuino y bien planificado, es lo que hace que se le perdonen sus pequeños defectos y la lectura sea tan entretenida como la de casi cualquier Conan que haya publicado Dark Horse en su exitosa andadura con el personaje, incluso aunque esté un peldaño por debajo.

El volumen incluye los cuatro números de Conan and the People of the Black Circle, publicados originalmente por Dark Horse entre octubre de 2013 y enero de 2014, y que la misma editorial recopiló en un volumen en mayo de 2014. El único contenido extra del libro son las cubiertas originales de Ariel Olivetti.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada el 8 enero, 2015 por en Ariel Olivetti, Cómic, Conan, Dark Horse, Fred Van Lente, Planeta DeAgostini.

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 410 suscriptores

Archivos

Categorías