Guión: Jeff Lemire.
Dibujo: Jeff Lemire.
Páginas: 192.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2014.
Es tan ambiciosa y a ratos apabullantemente genial la propuesta de Jeff Lemire en Trillium que sus defectos quedan bastante bien escondidos debajo de una brillante fachada. Es brillante porque se trata de una espléndida pieza de ciencia ficción, que aborda conceptos esenciales del género en una imaginativa historia que maneja con acierto los conceptos del espacio y del tiempo. Lo es también porque plantea una dualidad extraordinaria que se vuelca tanto en la historia como en su ejecución visual. E igualmente lo es porque plantea temas intelectualmente complejos, desde la supervivencia de la raza humana hasta su violencia intrínseca como especie, pasando incluso por el amor, tema menos dominante de lo que parece. Pero tiene algunos defectos, que pasan sobre todo por alguna de las conclusiones que encuentra Lemire en la historia y que no están del todo apuntaladas a lo largo de su desarrollo (especialmente en su aspecto más romántico) y porque el indispensable equilibrio entre los dos mundos, los dos tiempos y los dos personajes protagonistas que plantea no es del todo real en su segunda mitad. Pero esas flaquezas no emergen hasta que el tebeo se deja reposar. Durante su lectura Trillium es fascinante, envolvente y a ratos magistral.
El desequilibrio da mucho más peso del que parece a la historia de Nika, una científica del año 3797 que lucha por encontrar un remedio a un virus que amenaza con eliminar a la humanidad, por encima de la de William, un antiguo soldado británico que encabeza una expedición al Amazonas en 1921. Eso es lo único reprochable a Lemire, y la razón de ser está en su objetivo: quiere hacer una historia dual a todos los niveles, busca un relato sobre la unión de dos mitades, pero estas no siempre están compensadas. Encontrar este pequeño defecto es en realidad la respuesta lógica a una miniserie magnífica en casi todos sus niveles. Trillium triunfa en su escenario de ciencia ficción porque no se queda en su primer gran logro, el de deslumbrar con el mundo que crea y los conceptos que maneja (amalgama de cuantiosas fuentes de enorme calidad por sí mismas), sino que, como toda buena obra de género, se sustenta en sus personajes. Nika y William están construidos con mimo y su relación fluye con absoluta naturalidad incluso en el imaginativo y deslumbrante entorno doble creado por Lemire. Tras el momento cumbre que llega en el ecuador de la historia sí es Nika quien coge las riendas de la historia y William se deja llevar.
De nuevo hay que insistir en que eso no es tan trascendente durante la lectura, porque es imposible sustraerse al embrujo de cada página. Lemire cuida los detalles de una forma asombrosa. Su dualidad narrativa encuentra elementos gráficos de diferenciación de todas las maneras posibles, hasta explotar en el quinto episodio con su discurso en paralelo. Y cuando las historias de sus dos protagonistas confluyen, el estilo de Lemire sigue siendo brillante, a la altura del maravilloso ejercicio de imaginación que hay en todos los elementos de su historia, desde los escenarios en que se desarrolla la historia, los realistas y los futuristas, hasta la manifestación visual de los conceptos más fantásticos. El brillante trabajo de coloreado de José Villarrubia hace el resto, rematando una historia visualmente asombrosa de principio a fin, que no necesita ser especialmente pionera en nada para convencer en todo. Trillium es uno de esos espléndidos relatos de ciencia ficción que deja poso, que hace que su final abierto sea un maravilloso ejercicio de interpretación para el lector y el golpe sensorial final después de una historia atractiva y desafiante, con un ritmo espléndido. Lemire es un narrador excepcional y esta miniserie es una nueva muestra de su talento.
El volumen incluye los ocho números de Trillium, publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre agosto de 2013 y abril de 2014. Como contenido extra, un artículo de Jero Piñeiro, la equivalencia del alfabeto atabithiano y las portadas originales y alternativas de Jeff Lemire.
Muy interesante, sobre todo el poder tener la obra completa en un solo tomo. Creo que le echaré un vistazo y quizás termine por hacerme con ella jeje
Un saludo.
Finalmente he leido este comic y en mi opinión peca de simple. La mezcla espacio/temporal que nos plantea como trama principal no logró atraparme. Es cierto que el principio pinta muy interesante, pero todo se vuelve demasiado simple y previsible muy pronto, por lo que la historia pierde interés y he terminado leyéndolo del tirón por puro aburrimiento para poder pasar a otra cosa.
Realmente me ha dolido esta decepción porque esperaba más de Lemire, pero el intento esta ahí. El dibujo es correcto, simple pero eficaz y la narración resulta diferente aunque no tan llamativa e innovadora como creia que sería. Quizás el hype para mi la ha matado, creo que debo acostumbrarme a rebajar espectativas para no llevar estas decepciones ;)
Espero que DC siga invirtiendo en Vertigo y dando oportunidades a creadores para tener total libertad. A mi en este caso no me ha llenado, pero si hay otras nuevas publicaciones de Vertigo que me resultan interesantes como «FBP Federal Bureau of Physics» y alguna más que todavía esta comenzando jejeje
Un saludo.
A mí me ha parecido mejor que a ti, pero ya sabes que siempre doy la bienvenida a cualquier opinión. Eso sí, hemos leído el mismo cómic, porque yo también creo que es mucho mejor la primera mitad y que luego hay un ligero bajón. El hype, ese gran enemigo de los aficionados… :)