CÓMIC PARA TODOS

Massterclass de Josep Busquet en la ESDIP (11 de diciembre de 2014)

1IMG_0105Los cursos de la Escuela Superior de Dibujo Profesional de Madrid (ESDIP) siguen su camino y parte de la formación que reciben los estudiantes pasa por escuchar a profesionales del mundo del cómic. El pasado jueves día 11 fue Josep Busquet quien pasó por el auditorio de la escuela madrileña para aportar su visión única a la hora de construir guiones. Ese adjetivo de «única», como se encargó de recalcar durante el acto Kenny Ruiz, también creador de cómics y profesor en la ESDIP, no sólo no es nada casual sino que sirve para que la experiencia de Busquet sea terriblemente útil para los alumnos y al mismo tiempo interesante para los aficionados que quieran conocer algo más sobre el proceso de construcción de los cómics. La charla, que se extendió por espacio de dos horas, fue sobre todo es una auténtica expresión de cómo es Busquet como autor que sirve para disfrutar aún más de sus trabajos. «Divago mucho», advirtió ya al principio de la charla, pero el resultado fue tan divertido como didáctico. «Soy guionista, pero no iba para guionista», comenzó explicando Busquet, ya que en su formación coincidió con «unos cuantos dibujantes que no sabían que hacer», así que se puso a escribir para todos ellos y acabó siendo guionista.

Dado que el público principal de la charla fueron estudiantes, Busquet les lanzó múltiples consejos sobre el que ha de ser su trabajo en un futuro cercano. El esencial, explicarles qué es ser un guionista. «No es ni tener buenas ideas, ni tener una buena ortografía, que es deseable, ni escribir buenos diálogos, que también es deseable. Lo que tiene que hacer es que esa historia, esa idea, se convierta en algo», dijo, convencido de que «la magia del guionista, lo que tienes que practicar, es coger todos esos elementos y darse cuenta de qué sobra, de qué falta, qué tienes que buscar, qué os hace falta». Habló de «la maldición del guionista», que es no es otra que el hecho de que «trabajas todo el puto día». «Cuando eres dibujante, dibujas, y cuando te vas de la mesa has parado de trabajar. Aunque puedes ir pensando tus movidas, pillas referencias por ahí… Cuando eres guionista y estás todo el puto día escribiendo, estás todo el puto día escribiendo», sentenció. El buen guionista, continuó, «lo que tiene que hacer es observar lo que le rodea», porque así «tendréis personajes en todas partes, los compañeros de clase, la familia, la gente que veis en el Metro, también si escucháis encontraréis historias a punta pala», y para ello hay que buscar referencias en todas partes. «No limitaros a leer sólo cómic. Leed libros, ved películas, escuchad música, ved wrestling, lo que sea», dijo entre risas del auditorio.

Si un guión no funciona, Busquet recurre a las matemáticas. «Es 1, 2 y 3, y el resultado es el cómic. Pero vosotros habréis visto muchas películas en las que el 3 lo pone delante o el 1 lo pones aquí o el 2 lo partes en dos. Si os ponéis a pensar en vuestra historia, la dividís en partes, en pequeñas escenas, y es más fácil de ver qué me falta. ¿Me falta el final? Pues ya sabes que te falta el final. El punto 2, ¿es necesario para la historia o es un capricho mío? Si os cuesta y no veis que algo no funciona, al separarlo todo en partes se hace más fácilmente la suma y ves qué sobra y qué falta», explicó. Además de saber escribir, el autor de La revolución de los pinceles (aquí, su reseña) Independencia? (aquí, su reseña) o Puntos de experiencia (aquí, su reseña), hay que adquirir otras habilidades. «Una de ellas es hacer sinopsis, que a mí igual es la parte que menos me gusta. Es saber vender en cuatro o cinco líneas un proyecto, tenéis que aprender a vender la moto con eso para que el editor quede convencido», desarrolló. Tras esas sinopsis, se hacen unas primeras páginas, normalmente las primeras pero depende del proyecto. «Estás vendiendo un cómic de motoristas en un mundo apocalíptico, Mad Max por ejemplo, y las cinco primeras páginas son de un tío sentado en su casa vistiéndose. Puedes hacer esas cinco páginas, pero el editor dirá: ¿y las motos? ¿Y el apocalipsis?», dijo.

Más consejos. «Yo necesito, aparte de saber qué dibujante es, qué es lo que quiere y que le gusta, el formato, para mí sí que es importante si van a ser 46 páginas, si va a ser un cómic de grapa, incluso qué formato de página, porque no es lo mismo escribir para 17×24, que para álbum, que para cómic book o que para apaisado», explicó. Sólo para dibujantes, les advirtió que hay que «intentar crear personajes que hablen diferente», «que cada uno tenga su voz y hablen de formas muy diferentes a vosotros», y puso como ejemplo el de Quentin Tarantino. «El 90 por ciento de los personajes es Tarantino hablando. Tenéis que forzaros a hacer personajes incluso que os caigan mal o que hagan cosas que vosotros no haríais nunca, ahora es el momento en el que tenéis tiempo para practicar, de hacer historias con personajes que odiéis y entonces los matáis y os quedáis a gusto», dijo para desarrollar la idea. E instó a los chavales a revisar constantemente lo que hacen. «Escribís y consideráis ya que eso va a misa, y no os dais cuenta de que podéis reescribir», sentenció. Les recomendó paciencia, porque, añadió con sorna, «del guionista si entregas tarde las páginas se dice que es un cabrón, una mala persona, un desastre, un impresentable, pero el dibujante no pasa nada».

«Yo he tenido mucha suerte, no he tenido problema en ir persiguiendo a nadie, que es el estigma de muchos guionistas, de ser pesados, de buscar gente, de entrar en foros. A mí me da reparo. Te da palo decirle a alguien que te gusta su dibujo porque parece que estás tirándole la caña», explicó. De hecho, habló mucho de los «cazamariposas» («gente que tiene un guión en casa, lo tiene ahí acumulado, y luego va a la caza de un dibujante») y de otros tipos de guionistas, de oras suyas como La revolución de los pinceles («en un momento dado nos apetecía meter a un samurai, que se pone a dibujar la serie que dibujaba el protagonista. Como se mete en follones le quitan la serie y se la dan a este. Hay un momento en el cómic que ven como el dibujante japonés está firmando los tebeos. Yo llegué a leer que eso era una crítica al manga, que nos quita el trabajo a los autores de aquí. Para que os hagáis una idea de cómo la gente luego coge lo que has hecho tú… Porque nos apetecía meter un puto samurai, ellos vieron una crítica profunda al cómic japonés que ha llegado aquí para invadirnos y quitarnos el puesto de trabajo») e incluso de los motivos por los que es recomendable que el primer tebeo de un autor no sea el tebeo de su vida («aprended con otro, porque además el primero, como estáis empezando, será el que más os cambie un editor»).

Fueron dos horas interesantísimas y divertidas que merece la pena escuchar. El audio íntegro de la charla se pueden escuchar en dos partes aquí y aquí.

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Esta entrada fue publicada el 15 diciembre, 2014 por en ESDIP, Josep Busquet, Noticias.

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