Guión: Jan.
Dibujo: Jan.
Páginas: 48.
Precio: 10 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Noviembre 2014.
Con el universo de Pulgarcito ya establecido en las historias que se recopilaron en los dos primeros volúmenes (aquí, su reseña), en este tercero Jan despliega su imaginación sin límite para que su pequeño protagonista aparezca en las historias más diversas. Esa es la gracia de Pulgarcito, que encaja con la misma facilidad en un viaje a la era jurásica para conocer a un brontosaurio como víctima de un secuestro o como el niño que es en un relato de travesuras infantiles, porque Jan siempre le coloca en una situación en la que su ingenio es la clave para resolver los problemas. En ese sentido, Pulgarcito es el tebeo infantil perfecto, por su mezcla entre fantasía y realismo, y porque sus historias siempre apelan a la inteligencia del lector, tenga la edad que tenga. Por eso la historieta de Jan es un clásico, incluso con el escalón inferior en el que pueda estar situado en la historia del cómic español, y sigue siendo una lectura extraordinaria para los más pequeños pero que pueden seguir disfrutando con la misma intensidad quienes la vivieron en su momento y hoy son adultos que atesoran esos recuerdos con cariño. Es una delicia comprobar que el paso del tiempo no ha mermado el entretenimiento que siempre ofrecerá Pulgarcito.
Cuando en El periódico Jan lleva a Pulgarcito a realizar un viaje en el tiempo para que el Ogro no convierta su jardín en pisos (anticipando escenas que se convirtieron en míticas en la trilogía de Regreso al futuro), cuando le lleva a la prehistoria en El brontosaurio o cuando le coloca en El secuestro como objeto de un rapto a manos de dos desconocidos que buscan un botín escondido, el autor está esquivando el mayor riesgo de todo tebeo infantil: que el dibujo lo sea todo. Y eso que Jan es un espléndido ilustrador, dominador absoluto del humor gráfico y con un estilo tan reconocible que le sirve para convencer desde el primer vistazo. Pero aunque Jan podría haberse quedado ahí, Pulgarcito perdura por encima de su magnífico estilo visual porque el conjunto entre historia e ilustración es carismático y casi inmejorable dentro del rango de edad de los lectores a los que apela. Por eso mismo, la lectura de cada una de las aventuras es tan divertida, porque son pequeñas píldoras de estímulo para los jóvenes lectores. Jan sabe perfectamente cómo apelar a la imaginación de los más pequeños, y hasta el lenguaje de otra época se lee todavía con el mismo agrado de siempre. Tercer número y tercera adquisición imprescindible para cualquier tebeoteca que se precie.
Estas historias se publicaron por primera vez en la revista que da título a la serie, Pulgarcito. El volumen no tiene contenido extra.