Guión: Dan Slott y Nick Spencer.
Dibujo: Humberto Ramos y Steve Lieber.
Páginas: 96.
Precio: 5 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Enero 2014.
El momento más decisivo de estas páginas de Spiderman Superior está cuando Octavius se plantea seriamente abandonar su identidad de Peter Parker para dedicarse con más intensidad a su plan como enmascarado. Las máscaras han caído, el plan del villano que consiguió derrotar al Trepamuros alcanza velocidad de crucero. Y por eso hay traje nuevo, basado en el que Alex Ross diseñó para la primera película de Spider-Man de Sam Raimi y que finalmente se desechó por una apuesta más clásica. Este es ya un Spiderman oscuro, violento, vengativo y controlador. Dan Slott se ha movido con habilidad desde el principio de este reto, pero puede que sea aquí donde se cruza el punto de no retorno, uno que Humberto Ramos interpreta a la perfección, dándole un toque abiertamente siniestro a su dibujo habitualmente caricaturesco. Todo rema en una misma dirección, una en la que el desafío no deja de crecer, y lo hace con la misma intensidad que el entretenimiento que ofrece esta historia. Slott sigue quemando etapas de un plan brillante, que se ha compuesto de pequeños episodios con un final y pinceladas de lo que está por ver, y cada paso parece ir mejorando todavía más lo anterior.
Es difícil decir si todo lo que Slott está mostrando en Spiderman Superior formaba parte de la historia que tenía en la cabeza o si algunos aspectos, brillantes casi todos ellos, han ido apareciendo de forma natural, pero lo cierto es que lo que este arco argumental supone es un complejo análisis sobre la figura del vigilante, sobre sus límites y sus motivaciones. Spiderman tiene un ejército, no ya sólo de robots de pequeño tamaño para que actúen como sus ojos en toda Nueva York, sino de personas equipadas para ayudarle en su trabajo. Y por eso el pretendido héroe se siente capaz de derribar a todas las familias mafiosas de la ciudad, incluyendo el liderazgo criminal de Kingpin, y traspasar la barrera definitiva, la de asesinar a sus enemigos para que no vuelven a cruzarse en su camino. Slott desmenuza, con pequeñas pinceladas o con muchas páginas, lo que supone la identidad secreta para este tipo de tarea o para cualquier ocupación como enmascarado a uno y otro lado de la ley, y el mal que puede despertar (brillantes los avances del papel que el Duende Verde jugará en esta historia). Siempre hay una sensación de clímax definitivo. Y sin cansar al lector.
Cualquier atisbo de cansancio que pueda haber, siempre mínimo, lo soluciona Humberto Ramos con facilidad. Es impresionante su capacidad de adaptación a los diferentes tonos en los que Spiderman funciona con naturalidad. Cuando hacía falta comedia su desenfadado trazo resultaba perfecto, pero ahora que la historia transita por algunos de sus rincones más dramáticos el ilustrador no se arredra en absoluto y saca lo mejor de sí mismo. Su nuevo diseño para el traje de Spiderman es formidable y encaja a la perfección con el tono del relato. Y el enfrentamiento del héroe arácnido con el Duende es formidable. La exageración encaja como un guante. Ramos está dibujando algunos de sus mejores números al frente de la serie, aprovechando con enorme categoría las posibilidades que dan los guiones de Slott. En este punto, Spiderman Superior sigue siendo una obra rompedora y arriesgada que no parece haber alcanzado su techo. El complemento de esta entrega es el primer número de Superior Foes of Spider-Man, centrado en Búmerang.Nick Spencer y Steve Lieber aportan una dosis de humor para la que Spiderman Superior ahora mismo ya no tiene hueco.
El volumen incluye los números 14 a 16 de The Superior Spider-Man y el primero de Superior Foes of Spider-Man, publicados todos ellos entre septiembre y octubre de 2013. Panini publicó este material en el número 87 de El asombroso Spiderman. Como contenido extra, además del habitual artículo de Julián M. Clemente, están las portadas originales y alternativas, obra de Humberto Ramos, Marcos Martín, Matthew Waite, Shane Davis y Skottie Young.