Guión: Phil Hester.
Dibujo: Todd Nauck.
Páginas: 160.
Precio: 15,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Septiembre 2014.
Siempre es interesante ver a unos creadores jugando con los juguetes de otro. Es un buen ejercicio que sirve para comprobar si lo creado es bueno por sí solo o si, en cambio, está supeditado a la genialidad de un autor concreto. Difícil de matar, este segundo volumen de Guardianes de la Tierra, es una ocasión, ni mucho menos la primera, de ver el universo de Invencible sin que el nombre de Robert Kirkman aparezca en la portada. Y aunque al comienzo cuesta cogerle el hilo a las pretensiones de Phil Hester porque el objeto de la serie no está demasiado determinado desde su arranque, poco a poco esta miniserie se va abriendo camino y satisfaciendo exactamente lo que se propone, logrando una historia trepidante que tambalee un poco los cimientos de este mundo, que abra el camino a personajes diferentes y que tenga la espectacularidad que uno espera en el universo de superhéroes de Image. Por supuesto, en eso es vital el trabajo de Todd Nauck, que realiza un trabajo espléndido, de cierto toque clásico, que al mismo tiempo se enmarca en los códigos de Invencible y sus series vinculadas, y que sobre todo es muy espectacular manteniendo una buena narrativa.
Si Difícil de matar tarda en arrancar es porque no está claro desde el principio que el objetivo de la serie es contar un día en la oficina de los superhéroes de este universo. No es un hecho esencial, no hay conceptos especialmente rompedores, ni un único enemigo a batir. La miniserie busca continuar la vida cotidiana del grupo de héroes que aquí comanda Brit. Eso, que parece una obviedad, marca una diferencia, sobre todo siendo una serie de un grupo, en las que las grandes editoriales suelen volcar acontecimientos únicos que trastocan por completo sus universos. Hester no cae en esa tentación y narra la rutina de los personajes. Su día a día. El objetivo es que la Tierra siga girando en torno a la franquicia. Y eso, una vez asimilado, es imposible no disfrutarlo. Porque, al final, una serie de estas características lo que exige es ver a los héroes en acción y en reposo, venciendo al supervillano de turno pero también demostrando que son personas de carne y hueso. Hester lo entiende y lo transmite, usando acertadamente a todos los personajes (héroes y villanos) y dando al dibujante las ocasiones de lucimiento necesarias para que el entretenimiento sea de primer nivel.
Ahí es donde entra Nauck. Es un ilustrador más clásico de lo que son los más habituales del universo de Image, como puedan ser Cory Walker o Ryan Ottley, pero al mismo tiempo no hay nada en su trabajo que chirríe a quienes hayan disfrutado antes con series como Invencible (aquí, reseña de su primer volumen) o El asombroso Hombre Lobo (aquí, reseña de su primer número), personaje invitado en Difícil de matar. Esa atractiva mezcla le permite desarrollar con mucho acierto las escenas de acción, encontrando siempre puntos de vista espectaculares, y mostrar a todos los personajes de la manera correcta (aunque él mismo confiesa que le costó captar el mejor aspecto posible de Yeti). Nauck ofrece al final un espléndido tebeo de superhéroes, en el que destacan las anatomías perfectas, los poderes atractivos y los trajes llamativos. Y eso es lo que se dice cumplir con creces los objetivos que se le plantean en una serie como Guardianes de la Tierra. Por eso, aún asumiendo que es menos trascendente como tebeo que Invencible (no por falta de acontecimientos decisivos o traumáticos, que quede claro), es una lectura sumamente entretenida.
El volumen incluye los seis números de la segunda miniserie de Guarding the Globe, publicados originalmente por Image Comics entre septiembre de 2012 y febrero de 2013. Como contenido extra, además de las cubiertas originales de Todd Nauck, el libro ofrece un completo sketchbook comentado por Phil Hester y el propio Nauck.