Guión: Maryse Charles.
Dibujo: Jean-François Charles.
Páginas: 192.
Precio: 40 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2014.
El género bélico se vio invadido hace muchos años por la melancolía. Dejó de ser el recinto en el que unos héroes mostraban su capacidad para lograr lo imposible ante un enemigo siempre malvado y comenzó a mostrar a personas humanas, con miedos y debilidades, sobre todo con remordimientos o pesares. War and Dreams ahonda en esa percepción del género bélico. A lo largo de sus cuatro álbumes, tres de ellos en forma de cómic y el cuarto más bien como libro ilustrado, Maryse y Jean-François Charles, matrimonio en la vida real, siguen las peripecias de un alemán, un inglés, un norteamericano y un francés entre 1942 y 1947, y mucho más adelante, en el presente, ya que la historia se cuenta en forma de flashbacks con sus recuerdos. Lo más llamativo de la obra, además de un formidable dibujo de Jean-François, está en que todos ellos se reúnen sin saberlo en torno a un mismo escenario, en la costa de Ópalo, y en el poderosísimo y nada machista papel que juegan los personajes femeninos en el desarrollo de la historia, partiendo desde un aparente segundo plano y como objeto de la fascinación de los hombres pero marcando sus vidas para siempre a todos los niveles.
La narración de Maryse Charles es ambiciosa desde el principio. El salto temporal, espacial y de personajes es continuo, pero todo está contado de una forma bastante natural, lo que hace que el lector no acabe perdido en este gran conjunto de nombres, lugares e historias personales. Los misterios y las tragedias (¿podía ser de otra manera siendo una guerra?) que hay detrás de cada una de las subtramas están planteadas con corrección. Quizá el gran inconveniente de la obra está en que pretenda abarcar tanto y, por ello, roce los límites de la verosimilitud. No en cada historia concreta en el marco de la Segunda Guerra Mundial, espléndidos retazos de un conflicto cruento y de la humanidad que se escapaba entre sus redes, sino en la confluencia de todas las historias en el presente. En ese sentido, funciona mucho mejor la explicación en prosa del último álbum, con un observador neutral recopilando las cuatro historias que forman War and Dreams, que la presencia de Julien, Archie, Joe y Erwin en el presente de la narración. Con todo, el trabajo de documentación es tan espectacular que los problemas que pueda tener la lectura se obvian con facilidad.
A la hora de recrear cualquier periodo histórico, esa misma labor de documentación es esencial para valorar el dibujo de un cómic, pero Jean-François Charles, al margen del enorme acierto que tiene en este campo (escenarios, uniformes y, sobre todo, las escenas con los tanques son las pruebas más contundentes), desvía la atención hacia los personajes con una sutileza admirable. El dibujo es, claramente, el principal reclamo de War and Dreams. La historia puede recordar a otros títulos antibelicistas de cómic, literatura o cine, aunque pocas veces se incluyen tantos puntos de vista nacionales, pero las ilustraciones de Charles ofrecen un complemento formidable para los entornos en la belleza personal, sobre todo en los personajes femeninos. Maryse les da a las mujeres en el guión una fuerza y un papel que no desentona con la época histórica y Jean-François redondea el cuadro con unas ilustraciones preciosistas y delicadas, que encuentra probablemente sus mejores ejemplos precisamente en ese cuarto álbum. Así, War and Dreams acaba siendo un buen cómic más que bélico ambientado en la mayor guerra del siglo XX, que funciona por sus personajes y por su gran acabado.
El volumen incluye los cuatro álbumes de War and Dreams (La terre entre les deux caps, Le code Enigma, Le repaire du mille pattes y Des fantômes et des hommes), publicados originalmente por Casterman en marzo de 2008 los dos primeros y en noviembre de 2009 los dos últimos. El único contenido extra de este integral son las cubiertas originales, obra de Jean-François Charles.