Guión: Ian Boothby, Tom Peyer y Chuck Dixon.
Dibujo: Phil Ortiz, John Constanza y John Delaney.
Páginas: 48.
Precio: 12 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Septiembre 2014.
Hay historias de Los Simpson que tienen un protagonista claro y una historia muy concreta. La principal de ¡Ánimo, Marge!, titulada Entréname si puedes, no es una de esas. Muy al contrario, el foco de la trama va cambiando de protagonista con una naturalidad muy divertida. Es verdad que eso al final deja cierta sensación de que le falta algo de concreción, pero el desarrollo que va trazando el guionista Ian Boothby está plagado de sorpresas y de gags. Las excentricidades de Homer, las sistemáticas rutinas de Marge, la relación de Krusty con su hija Sophie, las disputas de Bart y Lisa por ser los mejores amigos de la pequeña… Todo eso y mucho más tiene cabida en una historia que apenas tiene 28 páginas y que no escatima en absoluto en los habituales chistes de la serie, algunos de ellos provocando rupturas divertidísimas en la dinamica de la narración (hasta una escena «censurada» por el editor sobre la rutina romántica del matrimonio Simpson). Aunque Boothby cierra la historia con mucha menos fuerza, en realidad hace un esforzado trabajo para que todo cuadre.
Un cómic de Los Simpson siempre va a tener un corsé mucho más apretado que un cómic que no tenga una franquicia televisiva de décadas. El estilo visual de la serie marca por completo cualquier traslación a las viñetas y lo importante es que el ilustrador de turno se ciña a eso, y esta historia no es una excepción. Phil Ortiz, que es su ilustrador, cumple con bastante acierto y una fidelidad casi extrema a los modelos más populares de la serie, no sólo ya con los diseños en reposo de los personajes sino incluso en posiciones y expresiones sobradamente conocidas para quienes siguen la serie (como por ejemplo Bart gritando). Ortiz convencerá con facilidad a los seguidores más veteranos de la serie y lo mismo sucede con Entréname si puedes en su conjunto. Humor Simpson en estado puro que sirve para saciar el hambre de más que puedan dejar las entregas televisivas y como buena puerta de entrada para las adaptaciones al cómic de esta serie, la más longeva de la animación de la pequeña pantalla.
Como ya es habitual en estos volúmenes de Simpson, la historia tiene central tiene como complementos otros relatos más cortos con Bart como protagonista. ¡Ya no soy fan de los cómics! es una historia escrita por Tom Peyer y dibujada por John Costanza en la que Bart en un stand del salón del cómic, enfrentándose a todo tipo de aficionados y, por supuesto, a su jefe. Lo más divertido, los continuos homenajes al mundo de las viñetas, ya desde la simulación de una mítica portada de Spiderman en su primera página y que después se ve también en diálogos, disfraces, personajes e incluso en los comportamientos. Guerra de taquillas está escrita por Chuck Dixon, un veterano guionista que durante años triunfó al frente de los títulos de Batman, con ilustraciones de John Delaney, en la que Bart descubre a sus amigos cómo colarse en un cine para ver películas calificadas para adultos. Si Los Simpson suelen deslizar crítica social, es inevitable leer en el guión de Dixon un amargo chiste sobre cómo funciona la industria del entretenimiento, en un país donde se presume de la importancia de la calificación por edades y de la medición de lo que tiene éxito y lo que no.
El volumen incluye el número 95 de Simpsons Comics, publicado originalmente por Bongo en junio de 2004, y los números 24 y 25 de Bart Simpson, de junio y agosto de 2005. El libro no tiene contenido extra.