Editorial: Lumen / Penguin Random House.
Guión: Laura Pacheco.
Dibujo: Laura Pacheco.
Páginas: 160.
Precio: 14,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Octubre 2014.
Hay dos cualidades que se antojan imprescindibles para un viñetista, la sencillez y que sepa ir directo al grano. Sin ellas, es difícil que un gag se entienda en una página o en dos o tres viñeta. Como ya ha demostrado en muchos de sus trabajos, en Internet y en los dos libros que ya ha publicado, Let’s Pacheco. Una semana en familia (aquí, su reseña) y Señor Pacheco: agente secreto (aquí, su reseña) Laura Pacheco tiene un don para ambas cosas. En sencilla y es directa. Pero, además, es ácida y realista. Por eso, Problemas del primer mundo funciona con la facilidad con la que lo hace. Pacheco hace que lo más absurdo, lo más mundano, lo más cotidiano, sea terriblemente divertido. Deja en el aire una duda sustancial, y es saber cuántas de estas anécdotas surgen de su propia vida real y cuantas son producto de su imaginación, pero también deja claro que, sean ficción o realidad, la autora entiende las claves para convertir en un instante del que puede reírse cualquier lector, e incluso ella misma si ha sido la protagonista de alguno.
El libro se divide en ocho capítulos, que agrupan temáticamente las tiras, aunque algunas con mucha libertad. Es más fácil delimitar las que hacen referencia a la familia, la pareja (que el título sea 1+1 ya es todo un mensaje) o la «moda y otras hierbas» que las que Pacheco engloba bajo el título de ¿Buenos días? o Dentro y fuera de la oficina 2.0. Pero en cualquiera de esos capítulos, la autora despliega armas similares. Y esas pasan por un divertida pero muy inteligente análisis de la realidad cotidiana. Es verdad que todo son chistes aparentemente inofensivos, pero en muchos de ellos se pueden encontrar mordaces mensajes sobre la sociedad en la que vivimos y sobre los comportamientos que ésta parece imponernos. Ahí está el acierto de un libro como éste Problemas del primer mundo, simpático siempre pero al mismo tiempo incisivo. Y aunque la amplia mayoría de sus personajes son mujeres, e incluso algunos de los temas que toca son abiertamente femeninos, genera tal nivel de complicidad que resulta difícil sustraerse al sincero y divertido encanto de sus tiras.
Como dibujante, Laura Pacheco engaña, dicho ésto como un elogio fácil de explicar. Esa afirmación es una que se puede aplicar a la gran mayoría de autores de trazo sencillo, pero no deja de ser cierta. Engañan todos ellos porque esa sencillez con la que ilustran invita a pensar que lo que hacen es fácil. Pero hay un ejercicio sanísimo, casi en cualquier cómic pero más aún en este género, que es prescindir de los diálogos y tratar de saber qué está sucediendo en cada viñeta. Mérito total de Pacheco, en las tiras de Problemas del primer mundo se ve a la perfección qué pasa por la cabeza de cada personaje, y ese ejercicio que puede hacer cualquier lector se lo autoimpone también la autora en muchas conclusiones para sus chistes, mudas porque no necesitan un diálogo. ¿Fácil? En absoluto. Pero Pacheco aplica brillantez para hacer que todo sea divertido. Como los personajes funcionan a nivel visual, el humor funciona con y sin diálogos, y esto hace que el libro en conjunto y cada tira de forma individual sean mucho más completos. Y, lo que es mejor aún, queda la certeza de que a Laura Pacheco le quedan muchos Problemas del primer mundo que contar.
Problemas del primer mundo nació como una serie del webcómic Let’s Pacheco, saltó después al suplemento de moda de El País, S Moda, y ahora se convierte en libro.