Guión: P. Craig Russell.
Dibujo: P. Craig Russell, Kevin Nowlan, Tony Harris, Scott Hampton, Galen Showman, Jill Thompson y Stephen B. Scott.
Páginas: 288.
Precio: 16,90 euros.
Presentación: Cartoné con sobrecubierta.
Publicación: Octubre 2014.
A veces parece tan fácil. Contar una historia para niños que seduzca por igual a los adultos. Fácil, sí. Pero pocos saben hacerlo con maestría. Neil Gaiman es uno de los grandes fabulistas de nuestro tiempo. Lo es desde hace años, desde que asombrara al mundo del cómic con Sandman (aquí, reseña del primer libro)y atrajera hasta las viñetas a incontables lectores que nunca se habían planteado el tebeo como literatura. Y P. Craig Russell es un autor extraordinario, capaz de entender universos fantásticos de muy distinta índole con la misma facilidad. Si el segundo coge una novela del primero y la convierte en novela gráfica, el lector tiene que estar ya sobre aviso: tiene algo especial entre las manos. Este primer volumen del cómic de El libro del cementerio es lo que se puede esperar de una fusión de dos genios. Esto es, una auténtica delicia. La historia, es formidable, una aventura juvenil que, hay que insistir en ello, se adapta con sinceridad, fantasía y complejidad a las necesidades de un lector adulto mientras da forma a los sueños de los más pequeños. Y su paso a las viñetas, con P. Craig Russell contando con varios dibujantes además de él mismo, es sencillamente precioso.
Dado que Gaiman es un autor que se mueve con la misma facilidad en el mundo del cómic y en el de la prosa, no es de extrañar que una de sus novelas sea tan fácilmente adaptable a la novela gráfica. Su estructura en capítulos muy concretos y casi cerrados mientras desarrolla una historia más grande, la que se plantea en el primer episodio y queda en suspenso con el interludio que cierra este primer volumen, permite una narración fluida y Russell es un autor magnífico para entender universos ajenos. Lo que plantean Gaiman y Russell es la historia de Nadie, un bebé que se refugia en un cementerio y que allí es acogido por una pareja de fantasmas. Y lo que hace Russell es que el relato no tenga por qué parecer una novela convertida en cómic. Su narración es fluida, su ritmo es exquisito y la mezcla entre diálogo y narración es muy adecuada. Es imposible no estremecerse con el misterioso arranque o la aparición de los ghouls, no emocionarse con la amistad que Nadie traba con Scarlett o la bruja Liza, no sentir la alegría por la vida con el macabré o no disfrutar con las alusiones históricas y culturales que trufan el relato, algo típico en Gaiman.
Russell, además de adaptar la obra, se reserva la tarea de ilustrar uno de los cinco capítulos más el interludio que tiene este primer volumen. Y casi es redundante decir que es uno de los mejores. Todo el libro alcanza un nivel sobresaliente en la parte visual, pero Russell es un maestro que hace de cada viñeta, por pequeña que sea, una experiencia disfrutable por sí sola y como parte de un conjunto. Su ambientación es magnífica y su narrativa irreprochable. Y eso que su labor llega justo después del maravilloso arranque de Kevin Nowlan (las dos primeras páginas son antológicas y heladoras), cuya versión de Silas, el vampírico tutor de Nadie, es la mejor del volumen. Tony Harris y Scott Hampton se reparten el tercer episodio, creando un formidable contraste entre el mundo real y el camino a Ghûlheim. Galen Showman y Jill Thompson muestran un estilo algo más continuista con el de Russell, pero cada uno con matices personales. Y cierra el libro Stephen B. Scott con las cuatro páginas del interludio, de preciosa ambientación. Todo invita a que la experiencia de El libro del cementerio sea un extraordinario camino de doble vía, del libro al cómic y viceversa.
Harper Collins editó The Graveyard Book Graphic Novel Volume 1 en julio de 2014. El volumen no tiene contenido extra.
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