Guión: Jorge González.
Dibujo: Jorge González.
Páginas: 200.
Precio: 25 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Julio 2014.
Una historia siempre lleva a un ilustrador por caminos marcados. ¿Pero cómo se muestra ese mismo ilustrador cuando no hay corsés, cuando lo que se lleva a la página es exactamente lo que tiene en la cabeza? La respuesta a esa pregunta, al menos en el caso del argentino Jorge González, sería #1, un libro de bocetos, ideas sueltas, ilustraciones acabadas y pensamientos perdidos, uno en el que se le reconoce como autor pero que al mismo tiempo se confirma como un caos sin control y sin límites, en el que en ocasiones se pueden intuir ideas o historias pero que en otras ocasiones no son más que combinaciones de líneas y colores, figuras sin identificar, trazos llenos de emoción. Hay de todo en los dos centenares de páginas de este libro, que no deja de ser un grito de autor, uno en el que se ve el placer de dibujar por el simple hecho de hacerlo. El propio autor utiliza el adjetivo «primario» para definir este volumen y quizá sea ese el que mejor lo describe. No estamos ante un trabajo cerrado, sino ante la base de lo que podrían haber sido cientos de historias y relatos.
De esa manera, González se desnuda aquí como ilustrador. Muchos dibujantes viven del trabajo perfecto, pocos se arriesgan a mostrar lo más crudo de sus trazos, de sus pensamientos y de sus proyectos, cristalicen o no en algo diferente. Se intuye en las páginas de #1 al artista argentino, a un retratista del fútbol y del tango, de la inmigración y de la vida. Hay hombres, mujeres y niños, paisajes y lugares. Pero #1 es sobre todo un libro de sensaciones y emociones primarias. De nuevo ese adjetivo, inseparable de este collage que forma González, uno que tiene tantas formas de ser asimilado como páginas conforman este volumen. Su riqueza es tan grande que probablemente no sea posible admirarla en toda su plenitud en un primer repaso a sus dos centenares de páginas. Y es que los dibujos de Jorge González, aunque sean los garabatos de colores que presiden algunas páginas, son tan absorbentes que demandan un segundo vistazo. O un tercero. Y, sobre todo, un ejercicio de imaginación a este lado del volumen, para que el lector (en este caso más bien espectador) sea capaz de imaginar qué habría querido hacer González con cada una de las páginas de este libro.
#1 se editó mediante crowdfunding, en una edición con portadas dibujadas a mano por el autor. La edición de Dibbuks en rústica utiliza una de las ilustraciones interiores como cubierta.