Título original: Star Wars Rebels: Spark of Rebellion.
Director: Steward y Steven G. Lee.
Reparto: Freddie Prinze Jr., Taylor Gray, Steven Blum, Tiya Sircar, Vanessa Marshall, Jason Isaacs, David Oyelowo, James Arnold Taylor.
Guión: Simon Kinberg.
Música: Kevin Kiner.
Duración: 43 minutos.
Distribuidora: Disney.
Estreno: 3 de octubre de 2014 (Estados Unidos, televisión; España, televisión).
A la espera de que termine el rodaje y llegue el todavía lejano estreno del Episodio VII que está realizando J. J. Abrams, Disney ya tiene su primer Star Wars desde que comprara LucasFilm. Se trata de Rebels, serie de televisión animada por ordenador cuyos dos primeros episodios, La chispa de la rebelión. se han tratado como si de una película se tratara (más bien un mediometraje, puesto que no llega a la hora de duración) tanto para su estreno en la pequeña pantalla como para su comercialización en vídeo. Y la apuesta parece ganadora. Star Wars Rebels se mueve con mucho acierto entre lo más clásico de la saga, lo que entronca directamente con el estilo visual de la primera trilogía, y lo más moderno, que hace esta cinta deudora igualmente de los logros visuales de Clone Wars, el último y más longevo título animado de la franquicia hasta la fecha. Rebels engancha con facilidad a un público ya versado en la mitología de Star Wars pero también apela a los chavales de nuestros días, los que no han crecido con la saga y están descubriendo cuál puede ser su mejor puerta de entrada a la misma. Ésta no está nada mal.
Empezando por la satisfacción del seguidor más clásico, La chispa de la rebelión no tarda ni diez segundos en lanzar el primer gran guiño. Lo primero que se ve, la primera impronta visual que deja, es un destructor imperial por encima de nuestras cabezas, homenaje evidente al arranque del Episodio IV. A partir de ahí, son muchos los guiños que se hacen tanto en la música (que, afortunadamente, recupera bastantes de las melodías más reconocibles de John Williams para usarlas con acierto) como en las escenas (el arranque en un planeta desértico que no es Tatooine pero que guarda muchas similitudes, la huida de ese planeta de un carguero con un claro parecido al Halcón Milenario perseguido por cazas TIE, incluso una persecución en speeder bikes como la de El retorno del Jedi), y por supuesto en una base imborrable del universo Star Wars: el sonido. Al margen de la calidad final de cada producto asociado a la franquicia, es siempre una delicia escuchar el sonido de un blaster, de un sable de luz, de un caza TIE… Sonidos todos ellos perfectamente reconocibles como no lo son los de ninguna otra franquicia audiovisual de nuestros días.
Rebels, eso sí, quiere marcar distancias. Es verdad que las naves se mueve como lo hacían en la trilogía clásica y que la cámara busca ángulos como los de Clone Wars, pero apostar por un periodo antes del Episodio IV de una forma tan evidente, siendo éste el más inexplorado de los tiempos de la cronología de Star Wars, le da un elemento distintivo. En su episodio piloto es verdad que todo queda en una pequeña gran exposición y que los personajes son de momento más arquetípicos que innovadores, pero eso no deja de ser una forma lícita de capturar a las audiencias juveniles e infantiles. En ese sentido, la elección de un protagonista adolescente como Ezra es un gancho sencillo. La habilidad se demuestra al forjarle a medio camino entre Luke Skywalker y Han Solo. Es el héroe, pero es también el sinvergüenza. Y eso es un punto de partida atractivo que se une al grupo al que se une, correcto, equilibrado y cumplidor con las cuotas (un humano, dos mujeres, una criatura y un androide), además de que marca diferencias con cualquier otro equipo previo que se haya visto en Star Wars, desde las películas clásicas hasta Clone Wars.
Todo está tan bien hilado como todavía pendiente de desarrollo, porque la base de este episodio piloto está en el protagonista y en la gran sorpresa (ya medio desvelada por los avances, las sinopsis y la publicidad) que esconde la serie. Rebels presenta una animación que recuerda mucho a la de Clone Wars, pero al mismo tiempo se basa en diseños mucho más detallados (la visión de los destructores imperiales es la mejor prueba) y quizá la mayor sorpresa es que es una historia con menos tintes de comedia de los esperados. La hay, por supuesto, no deja de ser una serie de dibujos animados que tiene en los niños su principal público objetivo, pero hay un evidente deseo de satisfacer al seguidor más clásico de la franquicia. Es, como se decía al principio de estas líneas, el primer Star Wars de Disney y en la casa de Mickey seguro que hubiera preocupado mucho que lo que el espectador viera antes del Episodio VII fuera una versión que alentara sus temores. Por eso Rebels es una clara llamada a la nostalgia, que se parece más a la trilogía clásica que a la moderna y que tiene la habilidad de conjugar eso con un aspecto visual moderno.
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