Título original: The Incredible Hulk.
Director: Louis Leterrier.
Reparto: Edward Norton, Liv Tyler, Tim Roth, William Hurt, Tim Blake Nelson, Ty Burrell.
Guión: Zak Penn.
Música: Craig Armstrong.
Duración: 107 minutos.
Estreno: 13 de junio de 2008 (Estados Unidos), 20 de junio de 2008 (España).
Distribuidora: Universal.
Teniendo en marcha el proceso que desembocaría en Los Vengadores, era evidente que el fiasco del Hulk de Ang Lee necesitaba una corrección. Lo que se hizo no fue una secuela de aquella, a la que se intentó sumir en el olvido para que no interfiriera en la continuidad, sino un reboot en toda regla, aunque se disfrazara de continuación. El salto entre una y otra es tan inmenso como el que hay del cine de Ang Lee, director de Hulk, y el de Louis Leterrier, responsable de El increíble Hulk. Y contra todo pronóstico esta segunda es una adaptación del personaje de Marvel mucho más válida y entretenida. No es perfecta, Hulk sigue esperando su película definitiva (que por el momento sigue siendo Los Vengadores), pero sí es una muestra de que no es tan complicado hacer una película digna sobre un personaje con décadas de historia y una legión de seguidores. El Hulk que se muestra aquí es, en muchos sentidos, el del cómic, el más clásico. Y la estructura de la película es un homenaje directo a la de la serie de televisión de los años 70, que a su vez era un entretenido calco de la de El fugitivo.
La primera decisión que se toma en la película es la de no perder tiempo con el origen del personaje, pero al mismo tiempo contarlo de una forma diferente a la de Hulk. En esa labor, Leterrier sólo emplea el tiempo que duran los créditos iniciales. Cuando la acción arranca, Bruce Banner ya es un fugitivo que está huyendo del general Ross. Eso permite una doble apuesta, por la acción (y no sólo a través de Hulk) y por el exotismo (la película arranca en las favelas brasileñas). La mezcla, muy correcta en todo momento. Es verdad que la acción acaba encontrando momentos de mayor confusión en el clímax final, con la batalla entre Hulk y la Abominación, sobre todo porque es una entre dos criaturas digitales, pero en conjunto Leterrier está mucho más contenido que de costumbre y eso se agradece. De hecho, en la primea aparición de Hulk no duda en jugar con registros casi más propios del cine de terror, aprovechando las sombras y no mostrando directamente a la criatura hasta la segunda de las tres grandes piezas de acción que tiene el filme.
Y es que la película es más de Bruce Banner que de Hulk. Ese tema subyace en el guión para mostrar la naturaleza del monstruo, pero sobre todo se consigue gracias a la espléndida interpretación de Edward Norton, que, sin desmerecer a Mark Ruffalo, sigue siendo el mejor Banner que se ha visto en la gran pantalla por ser el mejor contraste entre su lado humano y su transformación en Hulk. Liv Tyler, en cambio, es un pilar más flojo en la película, sobre todo en comparación con Jennifer Connelly, que dio vida al mismo personaje, Betty Ross, en la cinta de Ang Lee. William Hurt como el general Ross es también perfecto, tanto para quienes conozcan su referente en los cómics como para quienes no, y Tim Roth como Emil Blonsky primero y la Abominación después encaja en la tradición de los villanos desquiciados y sobreactuados, dicho esto no necesariamente como una crítica sino como una descripción. En realidad, de lo que trata la película es de la obsesión. La de Banner por librarse de Hulk, la Ross por recuperar a la criatura que ayudó a crear y la de Blomsky por alcanzar un mayor poder físico.
Todas estas apreciaciones son algo chocantes cuando era el primer Hulk el que a priori iba a ahondar en la vertiente más psicológica del personaje y cuando la acción iba a ser el motor de este segundo. Es así, pero los aciertos de la segunda y los fallos de la primera hacen que la tendencia se invierta. La credibilidad de Hulk en pantalla también afecta al resultado final. El de Ang Lee era un personaje muy de dibujos animados, con un verde demasiado colorista. El de Leterrier, aunque no termina de ser perfecto y en ocasión es demasiado digital, lo cierto es que convence mucho más en todas sus facetas: en la humana y en la terrorífica. La batalla con Abominación es espectacular y se agradece que no se recortara el salvajismo que necesitaba ese tramo final (también cuando el villano juega con los humanos que hay cerca de él). En contra del cine Marvel reciente, El increíble Hulk no utiliza el humor, sólo en una escena, la del taxi en Nueva York, que además no termina de funcionar. Y lo que es una auténtica lástima es que su final abierto no haya desembocado en una continuación. El Líder y un Hulk controlado por Banner bien merecían esa oportunidad.