Guión: Bastien Vivès.
Dibujo: Bastien Vivès.
Páginas: 192.
Precio: 11,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Agosto 2014.
En casi toda la obra de Bastien Vivès se cuelan con bastante frecuencia elementos irreverentes, pero éstos son el centro de esta serie, identificable precisamente por el nombre del autor, de la que La blogosfera constituye su cuarto volumen. Independiente por completo de los anteriores, en éste libro Vivès ironiza de una forma mordaz e incisiva con los habitantes de la red, los creadores de blogs, los autores de webcómics, los usuarios de Twitter, los habituales de Facebook. El libro es pura comedia, pero dentro de las bromas del autor, algunas asombrosamente crueles y afiladas, hay también algo de análisis. Y es ahí donde la broma encuentra un punto de verdad en torno a la ridiculez en la que muchas veces caen algunos usuarios de las nuevas tecnologías. Estas 21 pequeñas historias (una de ellas una delirante revisión en cinco partes de Darth Vader en el mundo de la blogosfera) que compone Vivès son una gozosa y brillante mezcla de realidad y ficción, de gag y frikismo. Vivès deja la puerta abierta a pensar que este es un trabajo visualmente sencillo, pero es tan divertido que todo se perdona.
La blogosfera es una exageración, una terriblemente cómica pero que al mismo tiempo deja ciertos posos de realidad. La Red es el mecanismo perfecto que cualquier pensamiento, idea, cómic o lo que sea llegue a cualquier parte del mundo de forma instantánea, pero Vivès no quiere teorizar sobre lo general, sino ir a lo concreto. Y así, se ríe de la forma en que nuestro comportamiento en Internet nos afecta en la vida diario. Y tanto se ríe Vivès de la realidad que al final se le cuelan nombres reales, bromas internas pero nada privadas con otras autoras de cómic, como Margaux Motin, Marion Montaigne y Pénélope Bagieu, culmen absoluto de la irreverencia que se muestra en esta delirante recopilación de viñetas, que concluye en una demoledora crítica a los seguidores de blogs realizados por mujeres que se autoengañan buscando razones literarias o de entretenimiento. Tan alocado llega a ser el contenido, que Vivès se atreve a convertir a Darth Vader en un blogero que no termina de comprender muy bien el medio.
El estilo visual del autor es ya sobradamente conocido gracias a sus obras publicadas en España. La blogosfera, aún con una apuesta clara por la sencillez y la economía de medios, encaja a la perfección en el mismo. La gracia está en la repetición, ya que en las 21 historias son muchas las viñetas que repiten sus ilustraciones, y el énfasis está en las sombras, en las tintas casi con más fuerza que en el trazo. Vivès engaña ligeramente con la atractiva cubierta porque no es ese el estilo por el que apuesta en el interior, aunque es verdad que tanto en esa primera impresión como en las páginas interiores se le reconoce perfectamente. El hecho de que sus personajes tengan rostros desdibujados, sin rasgos distintivos como los ojos y la boca, siempre ausentes en todos ellos, no parece casual, sino una forma sutil de añadir un toque de crítica social a este divertimento sin límites que plantea. La blogosfera es una de esas obras que puede herir sensibilidades en una época, la contemporánea, en la que tanta gente parece dispuesta a ofenderse. En realidad, es mucho más sencillo reír con su trabajo. Y aprender incluso a reírse de uno mismo si se ve reflejado de alguna manera.
Delcourt publicó La blogosphère en septiembre de 2012. El libro no tiene contenido extra.