Guión: Christopher Yost y Erik Burnham.
Dibujo: Reilly Brown, Paulo Siqueira, Neil Edwards, Khoi Pham, Carlo Barberi y Alé Garza.
Páginas: 192.
Precio: 17,95 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Febrero 2014.
Aunque En las grandes ligas es el segundo volumen de Araña Escarlata tras Vida después de la muerte (aquí, su reseña), casi se podría considerar como el tercero tras el que compartió con Veneno, Matanza mínima (aquí, su reseña). Y aunque la presencia de personajes populares del universo Marvel se ha hecho habitual en la serie, en este caso Lobezno y la Patrulla-X, lo cierto es que Araña Escarlata disfruta de una personalidad notable. Si el arranque de la serie pretendía contar las aventuras de una especie de Spiderman con mala leche, lo que evidencia En las grandes ligas es que es un Spiderman más dramático. Con mucho sentido del humor, eso no decae, pero con un reparto de personajes mucho más lastrado emocionalmente, con muchos secretos que ocultar y con una parte oscura muy atractiva, empezando por el mismo Kaine. Lo que quizá falla es que eso no se centra sólo en la personalidad de Kaine, sino también en la propia historia del personaje, que parece seguir algunos de los pasos que ya ha dado Spiderman previamente. Eso resta originalidad al conjunto, por mucho que siga siendo una serie endiabladamente entretenida.
Chris Yost se maneja con mucha facilidad en el escenario que dejó Matanza mínima y ese es, precisamente, el mejor de los ángulos posibles para encarar Araña Escarlata. Kaine es un héroe a su pesar, con unas ganas continuas de arrojar la toalla y siempre con la necesidad de que haya elementos y personas a su alrededor (sigue destacando Aracely, que combina todo lo bueno de la serie: humor, intriga y acción) que le recuerden la necesidad de ponerse el disfraz y combatir el crimen. En ese sentido, Yost sabe pasar muy fácilmente de la comedia al drama, para acabar dando un salto al género de terror (con la transformación de Kaine en un ser abiertamente animal, del mismo modo que ya le sucedió a Spiderman en su momento) y de ahí a la acción pura y dura. Tan bien fluye la serie, a pesar y hay que insistir en ello de que algunos pasajes se ligan demasiado a la historia que ya ha vivido Peter Parker, que en el tramo final Yost plantea nada más y nada menos que un choque de carisma entre Arana Escarlata y Lobezno. Y el novato aguanta el duelo con relativa facilidad, lo que tiene mucho mérito.
Que haya hasta seis dibujantes diferentes en un volumen que contiene sólo nueve números americanos da una idea de lo difícil que es encontrar una continuidad en el aspecto visual de la serie. El clásico dibujo de superhéroes de Reilly Brown en el primero de los números, probablemente el mejor de todo el libro, deja paso a un toque más siniestro y violento por parte de Paulo Siqueria y Neil Edwards. Khoi Pham se maneja a la perfección en los registros de terror que se apoderan de Entre lobos, el relato central del recopilatorio. Y Carlo Barbieri cierra con las tres partes de Cólera, una historia marcadamente de acción y con un estilo algo más cartoon y espectacular. La mezcla es curiosa, y es difícil escoger en qué registro funciona mejor la serie, otra de las muestras de la versatilidad del personajes y del entorno que le está creando Yost. Araña Escarlata se consolida así como una serie fuerte e interesante, con mucho margen de profesión, aunque por desgracia poco más se podrá ver ya, apenas otro volumen, ya que Marvel tuvo que cancelar el título en su número 25.
El volumen incluye los números 12, 12.1 y 13 a 19 de Scarlet Spider, publicados originalmente por Marvel entre febrero y septiembre de 2013. El contenido extra del libro lo forman una introducción de Julián M. Clemente y las cubiertas originales, obra de Ryan Stegman.