CÓMIC PARA TODOS

‘El invierno del dibujante’, de Paco Roca

elinviernodeldibujanteEditorial: Astiberri.

Guión: Paco Roca.

Dibujo: Paco Roca.

Páginas: 128.

Precio: 16 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Noviembre 2010.

Paco Roca y las historias sobre el mundo del cómic comparten una singularidad: siempre dejan la sensación de que no se puede ser del todo justos con ellos. La simple mención de Paco Roca ya invita a lanzar elogios, y eso es algo que se acentúa con El invierno del dibujante, probablemente su mejor trabajo, pero al mismo tiempo puede dar la impresión de que el nombre lleva a un punto de partida en la crítica mucho más elogioso de lo que sería con otros autores. Y para un amante del tebeo, hay pocas cosas que despierten con más facilidad sus impresiones más positivas que un relato en el que ese mundo es el protagonista. El invierno del dibujante nos traslada a una época diferente, a los años 50, al esplendor de Bruguera, la editorial dominante durante décadas en el panorama del tebeo español. Pero nos transporta al momento en el que un grupo de dibujantes trató de romper su hegemonía. Con todos ellos, la nostalgia es un valor seguro. Paco Roca y el tebeo. La brillantez destacada hasta la saciedad y la nostalgia. Da igual. Estamos ante un tebeo genial, formidablemente narrativa, históricamente preciso. Podría tratar de cualquier otro tema y mantendría una enorme categoría. Pero no podría firmarlo cualquiera, no, sólo un Paco Roca que aquí alcanzó un grado superlativo como artista.

Cifré, Conti, Escobar, Giner y Peñarroya. Esos son los cinco protagonistas de El invierno del dibujante. Por supuesto, aparece el mítico señor González, auténtica alma de Bruguera durante tantos años.  Y Víctor Mora, Vázquez o Ibáñez. En las páginas de un solo tebeo están los hombres que hicieron que el mismo tebeo fuera la obsesión de tantas generaciones de chavales españoles. Eso, tratado con el respeto reverencial que Paco Roca muestra, es ya suficiente para admirar esta historia como lo que es, un maravilloso homenaje a quienes cimentaron una industria que hoy es más fácil de adorar y conocer. Pero es también esa obra de madurez de su autor gracias a que hay un valor enorme en El invierno del dibujante que merece una especial atención, y es su delicioso manejo del tiempo. No sólo con las elipsis que utiliza para separa el relato por capítulos, perfectas, sino la forma en que va hilando los temas en los que quiere centrarse. Eso también permite que brille la deliciosa personalidad que va construyendo para cada uno de los autores, pero también un espectro emocional inmenso que le permite además ir modificando el centro de su relato. Comienza apuntado en esos cinco dibujantes, pero acaba, en un final tan triste como delicado, con el que es imposible no emocionarse, en el señor González.

Parte del éxito de El invierno del dibujante está en que Roca no identifica buenos y malos en su relato. Los hay, por supuesto, pero como en la vida real (y esto no es otra cosa que un maravilloso pedazo de vida) son cambiantes y tienen sus razones. Por eso, Roca dibuja a todos los personajes como personas, manteniendo el estilo que le hizo reconocible para una parte tan importante del público desde Arrugas, pero dando a este tebo un tono diferente y más realista. Roca explora formas narrativas y una manera sensacional de distribución de las viñetas, y lo hace además sin romper la estructura más clásica que caracteriza al autor. Y añade, además, una soberbia y sutil separación de los diferentes momentos del relato por el color de las páginas. Pero si falta algún detalle para mostrar la genialidad de Roca como narrador gráfico, atención a su gestión de los silencios. El señor González crece con ellos, El invierno del dibujante también. Y así, cualquier aficionado al cómic español de aquella época (lo leyera entonces, décadas más tarde o incluso aunque todavía lo tenga por descubrir) se siente casi emocionalmente obligado a entregarse a este tebeo, que se gana todos los elogios posibles con nostalgia, con categoría y con un tema sensible y excepcionalmente bien tratado.

El libro cuenta con un texto de conclusión firmado por Antoni Guiral y un pequeño apéndice en el que se detalla brevemente la historia de editoriales, títulos y personajes que aparecen en El invierno del dibujante.

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Esta entrada fue publicada el 19 septiembre, 2014 por en Astiberri, Cómic, Paco Roca.

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