Guión: Ian Boothby, James Bates y Tony Degireloma.
Dibujo: Luis Escobar, Jason Ho y John Delaney.
Páginas: 48.
Precio: 12 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Julio 2014.
La fórmula Simpson no tiene fin ni momento histórico concreto. Despierto toda la noche es una historia publicada en 2004 desgajada de una serie de televisión que debutó nada menos que en 1989. Y su humor sigue tan fresco como el primer día. El cómic, sin mayor presencia de su creador, Matt Groening, que su firma en la portada y en la contraportada, es un digno heredero de la serie televisiva, hasta el punto de que la historia central de este volumen casi podría constituir un capítulo de la misma. Ian Boothby, guionista de la misma, entiende el humor Simpson a la perfección y desarrolla una historia descabellada e hilarante, que mezcla con mucho acierto referencias muy diversas sin salirse nunca de lo que caracteriza a la serie. El dibujo del volumen, tanto de ese relato principal como de los tres más cortos que lo completan, no es innovador, es simplemente continuista con lo que se ve en la pequeña pantalla, pero eso es suficiente como para seguir disfrutando de la experiencia. Y es que Los Simpson son todo un icono que funciona en diversos formatos y sin fecha de caducidad.
Como en casi todas las grandes historias de Los Simpsons, Despierto toda la noche parte de un punto muy real, y que incluso sigue de actualidad: los problemas económicos. Esa es la base (formidable el efecto que tiene en la serie de Rasca y Pica) con la que el guionista Ian Boothby lleva a abrir todos los comercios de Springfield durante las 24 horas del día y a que ninguno de sus habitantes duerman. ¿Qué efectos tiene eso en ellos? Unos muy divertidos que, además de los chistes más esperables en una historia de Los Simpsons, encuentran hilarantes referentes culturales, que se manifiestan por ejemplo en cómo Smithers ve al señor Burns en sus alucinaciones o en la forma en la que jefe Wiggun se imagina como protagonista de una serie policíaca de los años 70. La historia encuentra otro aliciente en la multiplicidad de sus protagonistas, pues es un extenso repaso por toda la fauna de Springfield. Se agradece que Boothby encuentre gags tan acertados para casi todos los personajes para crear una historia tan alucinógena como divertida, que Luis Escobar dibuja aprovechando todos los rincones que le permiten innovar, sobre todo su primera página.
Las otras tres historias, todas ellas protagonizadas por Bart Simpson y procedentes de su serie (spin off del cómic principal), están por debajo de la principal en casi todo. Son más episódicas, más cortas, menos ambiciosas, y por tanto inferiores a Despierto toda la noche, pero igualmente propias del humor asociado a la franquicia. La mejor de las tres es ¡Bart tiene carácter!, escrita por James Bates y dibujada por John Delaney, porque encuentra una excusa original y divertida, que no es otra la admisión del hijo mayor de Homer y Marge no en el equipo de fútbol americano del colegio, sino en el de las animadoras. Bates también escribe el anterior relato, La vacuna, con dibujo de Jason Ho, pero con bastante menos acierto. Su premisa, el día de la vacunación contra la gripe, es demasiado genérica y el desarrollo demasiado inocente para lo que cabe esperar en Los Simpson. Cierra el libro ¡El beso del horror!, un pequeño gag que siendo igualmente agradable no aporta gran cosa a la relación entre Bart y las gemelas Sherri y Terri. Ho repite como dibujante de esta última, que cuenta con guión de Tony Digerolamo.
El volumen incluye el número 94 de Simpsons Comics, publicado originalmente por Bongo en mayo de 2004, y material de los números 23 y 24 de Bart Simpson, publicados por la misma editorial en abril y mayo de 2005. El libro, que Ediciones B publica como el número 43 de Magos del humor, no tiene ningún contenido extra.