CÓMIC PARA TODOS

‘Catwoman’, de Pitof

542488Título original: Catwoman.

Director: Pitof.

Reparto: Halle Berry, Benjamin Bratt, Sharon Stone, Lambert Wilson, Frances Conroy, Alex Borstein.

Guión: John Brancato, Michael Ferris y John Rogers.

Música: Klaus Badelt.

Duración: 100 minutos.

Estreno: 23 de julio de 2004 (Estados Unidos), 6 de agosto de 2004 (España).

Aunque esa valoración sea completamente subjetiva, Catwoman puede ser la peor película jamás hecha sobre un personaje de cómic. En eso actúan dos fuerzas. La primera, la cinematográfica es demoledora. La película es terrible, fracasa en la construcción tanto del personaje protagonista como de los secundarios que aparecen a su alrededor. La segunda, la que tiene que ver con la adaptación, es igualmente lamentable, porque toma apenas el nombre del personaje para hacer una película que nada tiene que ver ni con la forma ni con el fondo de la Selina Kyle que nació en el cómic en 1940. A lo único a lo que quiere aproximarse es a la transformación que se añadió a Catwoman en Batman vuelve (aquí, su crítica), pero si en la película de Tim Burton aquella era una escena inquietante y formidable, aquí ese instante es uno más de los muchos ridículos en los que cae. El fracaso es absoluto cuando se asume que la actriz principal de la película es una mujer fascinante, atractiva y espléndida actriz como Halle Berry que no consigue lucir de ninguna de las maneras. Lo que quiere ser sensual casi parece cómico, empezando por un traje inverosímil.

Catwoman olía mal desde el principio. La película es, de hecho, un tardío intento de explotar el acierto que fue la inclusión de Michelle Pfeiffer en la mencionada Batman vuelve. Se llegó a escribir un spin-off que habría protagonizado la misma actriz, pero el tiempo pasó, con lo que hubo que buscar una nueva protagonista. Primero iba a ser Ashley Judd, pero la finalmente escogida fue Halle Berry, que ya había tenido experiencia en el mundo del cómic dando vida a Tormenta en X-Men. Una Catwoman de raza negra tampoco era una novedad, pues la tercera que vistió el traje en el Batman televisivo y cinematográfico (aquí, su crítica) de los 60 fue Eartha Kitt. El guión, mientras tanto, fue cambiando de orientación y se optó por una rocambolesca y desdibujada historia de origen, que añadía una vertiente mística al nacimiento de Catwoman, y que se basaba en una trama en la que el villano era… el presidente de una compañía de cosméticos. Tal cual. Lo que quería ser una metáfora sobre la tiranía de la belleza se quedó en un descomunal fiasco sin interés y que colocaba en pantalla a personajes planos para interpretar escenas lamentables.

Pitof había deslumbrado a algunos sectores de la crítica por el uso de los efectos especiales en su primera película, Vidocq, y eso le sirvió para dar el salto a Hollywood. Quizá por eso es todavía más sangrante que el estilo visual de la cinta sea uno de sus puntos más débiles. La Catwoman digital que se muestra es completamente irreal, a años luz por ejemplo de lo que mostró el Spider-Man de Sam Raimi (aquí su crítica) tres años antes. Desperdiciar la sensualidad natural de Halle Berry de esta forma es descorazonador. Pitof hace que la actriz se mueva de una forma tan artificial que lo único realmente sincero es el plano más sexista de la película, ese giro de cámara alrededor del cuerpo de Berry, subiendo desde los pies a la cabeza mientras camina para repasar todas y cada una de las curvas de su cuerpo. Imaginarse un plano así en una película de superhéroes protagonizada por un hombre es tan imposible que ahí radica una de las explicaciones de por qué Hollywood aún no ha sabido hacer de sus heroínas unas buenas protagonistas. El traje, además, es absurdo. Lo que quiere ser sexy, en realidad es chusco y algo grotesco.

El seguidor del cómic no encontrara nada a lo que agarrarse. Y parecía imposible, porque Catwoman es uno de los personajes más cambiantes del universo DC. Ha sido ladrona, heroína y antiheroína. Ha vivido tanto a la sombra de Batman como de forma independiente. Su traje ha variado de mil y una formas. Pero esta Catwoman no se acerca en nada ni a la peor versión de los cómics. La película, plana en todo, no es más que la sucesión de escenas absurdas (el uno contra uno de baloncesto se lleva la palma), personajes que no tienen razón de ser y actores que rozan el drama. Da mucha pena ver a Hale Berry, una espléndida actriz, en uno de sus peores papeles, o a Sharon Stone tan lejos de sus momentos de gloria. Por no hablar de los terribles protagonistas masculinos, Benjamin Bratt como el agente de policía que se enamora de Patiente Philips (así se llama el inventado personaje de Berry) y al mismo tiempo tiene que detener a Catwoman y Lambert Wilson como el villano sin escrúpulos que preside la compañía de cosméticos. Es asombroso que nadie viera en todo el proceso el descomunal fiasco que se estaba fraguando y que todavía hoy provoca estupor.

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Esta entrada fue publicada el 12 septiembre, 2014 por en Catwoman, Cine, Warner.

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