Guión: Paul Dini y Peter Milligan.
Dibujo: Dustin Nguyen.
Páginas: 128.
Precio: 12,50 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2014.
Tercer volumen de Detective, la recopilación de la etapa de Paul Dini al frente de Detective Comics, y tercera evidencia del dominio de Paul Dini en el relato corto de Batman. Al conocer tan bien al personaje como lo conoce Dini, no le hacen falta demasiadas páginas para que todo suena a auténtico. Esa es la auténtica magia de esta etapa. A partir de ahí, vienen los extras. ¿Cuáles? Los pequeños detalles, el delicioso uso de los villanos (recurriendo aquí de nuevo a Scarface) o la forma en la que demuestra el cariño por Zatanna, un personaje que ha pululado por demasiados rincones del universo DC y que probablemente es aquí, como en Batman: The Animated Series, donde mejor encaje ha encontrado. En el saturado mercado de los cómics de superhéreoes ya es arriesgado decir que un autor está haciendo historia. Paul Dini probablemente no llegó a tanto en Detective Comics, pero la sensación es que si su etapa se hubiera producido en los años 80, añorados en tantos sentidos, muchos de sus episodios se habrían clavado en la memoria del aficionado con mucha más facilidad. Por eso, la lectura y la relectura de estas aventuras produce inevitablemente un sincero disfrute que hace justicia a lo que un lector puede esperar de una buena y autconclusiva historia de Batman.
Siempre se ha hablado del carácter definitorio en la idiosincrasia de Batman de su galería de villanos, y es algo que Dini aprovecha desde un segundo escalón. No necesita al Joker o a Dos Caras, ni siquiera a aquellos creados para ser el oponente definitivo del Caballero Oscuro, como Ra’s Al Ghul o Bane, para que esa sinergia funcione. Pero además sabe utilizar esos nombres y personajes para romper la rutina. Sus historias no son de héroe contra villano, sino que el papel del villano cambia, encuentra grises, matices, incluso eximentes. Así sucede con el Sombrerero Loco, con el reformado Acertijo o incluso con la nueva y ambigua encarnación del Ventrílocuo que acompaña a Scarface. Con ella, Dini enlaza con algo que le entusiasma en esta etapa: el papel de las mujeres. Es verdad que Zatanna luce más porque ocupa más páginas en esta tercera entrega de la serie, y para quedarse completamente prendado de la maga (si no ha sucedido antes) no hay más que ver su última escena aquí, pero no se puede obviar cómo lucen detalles como la celosa irrupción de Catwoman, que evidencian lo mucho que disfruta Dini colocando mujeres en la vida de Batman y Bruce Wayne. Con eso y con la aventura detectivesca, uno de los ambientes en los que mejor se mueve el personaje.
Dustin Nguyen, ilustrador de todos los números de esta entrega, tiene un estilo muy personal, que en un primer vistazo probablemente no gustará por igual a todos los aficionados. Eso sí, hay que reconocerle que crea un entorno visual que encaja como anillo al dedo en los guiones de Dini. Entiende su faceta más desenfadada y divertida, la espectacular y superheroica, y también la más dramática. Después de los dos volúmenes anteriores, en los que el ilustrador fue rotando bastante (con estilos tan dispares como los de J. H. Williams III o Andy Clarke), en este tercero de la serie Nguyen se convierte en tan protagonista como Dini, incluyendo su trabajo para una historia escrita por Peter Milligan de tono abiertamente más fantástico y que el ilustrador también realiza con mucho acierto. En realidad, Nguyen atrapa desde sus magníficas cubiertas, donde, con un acaba ligeramente diferente pero igualmente identificable, destaca incluso más que en las páginas interiores. Entre Dini y Nguyen firman una nueva y muy entretenida colección de historias de Batman que no tiene la necesidad de romper con nada ni cambiar sus mitos para encontrar un hueco elogiable en la leyenda de un personaje con tantas décadas de historia. Para disfrutar sin complejos.
El volumen incluye los números 841 a 845 de Detective Comics, publicados originalmente por DC entre abril y agosto de 2008, y material del DC Infinite Halloween Special, de diciembre de 2007. Además de dos artículos de David Fernández sobre Dustin Nguyen y Zatanna, el único contenido extra son las cubiertas originales, obra del propio Nguyen.