CÓMIC PARA TODOS

‘Miracleman’ 1, de Alan Moore, Garry Leach y Alan Davis

image_gallery3Editorial: Panini.

Guión: Alan Moore.

Dibujo: Garry Leach, Alan Davis, Don Lawrence, Steve Dillon y Paul Neary.

Páginas: 176.

Precio: 17,950 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2014.

Alan Moore es un genio. Pero es uno tan excéntrico que ya no es fácil entenderle. Miracleman es una de sus primeras obras cumbre, escritas antes de que el mundo tomara conciencia de lo grande que era con Watchmen (aquí, su reseña), y sin embargo no desea firmarla. Al margen de la anécdota de que no figure un escritor en los créditos o que sólo se pueda hacer referencia al trabajo de Moore aludiendo al «escritor original», los problemas con los derechos provocaron que esta obra haya estado dos décadas lejos de las librerías en España. Al menos, esa espina deja ya de estar clavada en los aficionados, que tienen a su disposición, hay que insistir en ello, una auténtica obra maestra, una revolución absoluta en el mundo del superhéroe, que habla desde un mundo de ficción pero también desde el real. «Quizá esto suene muy tonto en 1982, pero en los cincuenta tenía mucho sentido», llega a decirle este nuevo Miracleman a su esposa cuando le está contando su historia de origen. A Moore nunca le han gustado los superhéroes. Siempre los ha visto ridículos. Watchmen se burlaba de ellos, pero Miracleman lo hace más. Eso sí, con inteligencia, con incontables referencias y con historia dramática y oscura que cambió por completo el género, aunque el mismo género tardar un tiempo en darse cuenta de ello.

Efectivamente, el cómic de superhéroes en los años 50 era, por decirlo suavemente en algunos casos, muy ingenuo. Y Miracleman, entonces Marvelman, formaba parte de ese grupo. Moore cogió un envoltorio y le dio una forma tan nueva que casi hay que considerarlo como algo diferente, como sucede con La Cosa del Pantano (aquí, reseña de su primer volumen). Incluso asumiendo su desprecio por el superhéroe, es innegable que Moore domina los códigos del género como muy pocos autores. Pero los domina desde puntos de vista diferentes. Lo personal cobra un cariz inmenso con la relación que el periodista Michael Moran mantiene con su mujer, antes y después de recordar que es Miracleman, pero también con el nacimiento de su némesis, con el funcionamiento de sus poderes o con la misteriosa y turbia procedencia de sus poderes. Todo eso lo va introduciendo Moore en una historia que domina igualmente los códigos de los relatos de origen. Quizá lo que más frío puedo dejar es la historia final sobre los Warpsmiths, un complemento que ahonda en una ciencia ficción más dura y cuya vinculación directa con Miracleman queda en el aire para posteriores entregas, pero es tal la fascinación que produce todo lo anterior que ya no hay vuelta atrás.

La presente edición ofrece un color contemporáneo, y eso hace que Miracleman luzca de una forma fantástica, pero lo verdaderamente grande está por debajo de esa paleta informática. El dinamismo que tiene el dibujo de Garry Leach y el de un todavía principiante y a veces no del todo reconocible Alan Davis es formidable. Partiendo de la base de que Moore se burla del superhéroe, lo que Leach y Davis hacen es un a la vez paradójico y espléndido homenaje a esa figura, entendiendo a la perfección como hacerla creíble, incluso en las escenas en las que se está dudando de su verosimilitud. Las batallas, los poderes, pero también las expresiones de Miracleman y de los personajes que le rodean, todo funciona admirablemente bien, y aunque en los años 80 ya había una calidad gráfica notable, es totalmente justo colocar a esta serie muy por encima de la media en ese sentido. Moore, Leach y Davis hicieron de Miracleman una leyenda porque entendieron con historias y personajes magníficamente desarrollados que el género, con sus actos claramente odiado por el guionista y venerado por los dibujantes, podía ser el vehículo perfecto para historias adultas y complejas que incluso se adaptaran a los tiempos en que estos tebeos no eran en muchos casos más que pasatiempos desechables para niños.

El volumen incluye los cuatro primeros números de Miracleman, editados por Marvel Comics entre marzo y mayo de 2014. Esos números incluyen el material origianlmente publicado en el número 1 de Miracleman, de agosto de 1985, en los once primeros números de la revista Warrior, de entre marzo de 1982 y julio de 1983, y el Marvelman Special UK de 1984. El contenido extra del libro lo forman las portadas originales de Garry Leach y Alan Davis, las alternativas de John Cassady, Leinil Francis Yu, Gerry Alanguilan y Laura Martín, Skottie Young, Mark Buckingham y Jerome Opeña, un extenso portafolio del que forman parte portadas, pósters, páginas y bocetos de Leach, Davis y Mick Austin, un artículo en el que Mike Conroy traza una breve historia de los cómics británicos y una entrevista de Joe Quesada a Mick Anglo, creador de Miracleman.

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Esta entrada fue publicada el 28 agosto, 2014 por en Alan Davis, Alan Moore, Garry Leach, Panini.

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