Guión: Brian Azzarello.
Dibujo: Eduardo Risso.
Páginas: 240.
Precio: 19,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2014.
Brian Azzarello y Eduardo Risso no tardaron demasiado tiempo en dejar claro que 100 balas no iba a ser un relato lineal con un único protagonista ni tampoco una colección de relatos breves con una premisa compartida (la de un pobre desgraciado que recibe del agente Graves una maleta con una pistola, cien balas irrastreables y las pruebas que conduce a un responsable de tener una vida miserable), pero no es probablemente hasta este tercer volumen cuando se empieza a ver el gran cuadro que están pintado. Es aquí cuando se ve la primera reunión del Trust, la todopoderosa organización que sustenta esta práctica tan imaginativa y que expande las posibilidades del género negro a ojos de sus autores. Pero eso, siendo fundamental en el desarrollo de la serie, no puede esconder la pequeña gran joya de este tercer volumen de la serie, la que habla precisamente de esa invulnerabilidad del Trust al recuperar, incluso sin nombre, el asesinato de John Fitzgerald Kennedy. 100 balas, una serie atrevida, sigue aquí sin mostrar todavía dónde están sus límites, y eso es lo que sigue haciendo de esta lectura una sumamente atractiva, con el añadido de que triunfa cuando recupera elementos ya conocidos pero también cuando busca la atención del lector prácticamente desde cero.
Descubrir a estas alturas la brutal capacidad que tiene Azzarello para describir lo más miserable del mundo que nos rodea sería un análisis escaso de un tercer volumen de una serie que ya ha demostrado ese nivel en los dos primeros libros. Pero atención a dos detalles. El primero, el relato en dos partes que abre el volumen, Todo el pescado vendido, una radiografía brutal del mundo de la droga con unas lágrimas con un significado intenso y un final demoledor. El segundo, el deslumbrante conocimiento que Azzarello tiene de las reglas del juego, ejemplificado en el papel de Megan como la femme fatale por excelencia pero aplicada a este singular mundo de 100 balas. En realidad es que la genialidad es algo aplicable a cada nueva idea. Al lamento que hay en Idolatría, con su admirable adaptación de un hecho histórico tan singular (y tantas veces reinterpretado) como el asesinato de JFK y alguno de sus escándalos más comentados pero nunca confirmados, al juego sugerente y sexual que hay en El Sr. Branch y el árbol genealógico, o el tono puro e irónico de noir que hay en ¡Contrabandolero! Y todo ello sin perder lo que realmente caracteriza a 100 balas como el ejemplar relato noir que es: la precisión quirúrgica de sus diálogos, entre lo sobresaliente y lo memorable.
En el apartado gráfico hay una novedad que no hace sino demostrar el inmenso poder que tiene el estilo de Eduardo Risso aplicado a la estética de 100 balas, y es que por primera vez se ve a otros dibujantes dando su versión de este mundo. El Sr. Branch y el árbol genealógico es una brillante historia en la que diez ilustradores de enorme talla (Paul Pope, Joe Jusko, Mark Chiarello, Jim Lee, Lee Bermejo, Dave Gibbons, Tim Bradstreet, Jordi Bernet, Frank Miller y J. G. Jones) aportan una splash page cada uno, y el resto es de Risso. El contraste hace que la genialidad tenga destellos por todos lados y que se demuestre, una vez más y de una forma totalmente diferente, que en 100 balas hay mucho talento. En esas páginas y en el resto de las que componen este volumen Risso, con su inconfundible trazo, sigue manejándose como un maestro de las sombras, que le sirven para retratar la negrura del alma de sus personajes pero también otros aspectos, como el flirteo sexual o incluso la artificial luminosidad de los casinos. 30 números mensuales ya recogidos en esta colección de libros, dos años y medio de publicación y la frescura al mostrar un entorno tan podrido sigue fascinando con la misma facilidad del primer número.
El volumen incluye los números 21 a 30 de 100 Bullets, publicados originalmente por DC a través de su sello Vertigo entre abril de 2001 y enero de 2002. Además de un artículo de David Chaiko, el único contenido extra del volumen son las cubiertas originales dibujadas por Dave Johnson.