CÓMIC PARA TODOS

‘La muerte de Superman’, de Bruce Timm, Lauren Montgomery y Brandon Vietti

19548830.jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxTítulo original: Superman: Doomsday.

Director: Bruce Timm, Lauren Montgomery y Brandon Vietti.

Reparto: Adam Baldwin, Anne Heche, James Marsters, John DiMaggio, Tom Kenny, Swoosie Kurtz, Cree Summer, Ray Wise, Adam Wylie.

Guión: Duane Capizzi.

Música: Robert Kral.

Duración: 74 minutos.

Distribuidora: Warner.

Estreno: 18 de septiembre de 2007 (Estados Unidos, vídeo).

No es fácil contentar a todo el mundo. La muerte de Superman, la adaptación en dibujos animados de uno de los arcos argumentales más populares del cómic de las últimas décadas, es una prueba evidente de esa afirmación. Por esa razón, es conveniente explicar qué es exactamente la película, qué busca y qué supone. Es, efectivamente, una adaptación de aquella historia, pero en realidad prescinde de cuantiosos elementos del cómic, en el planteamiento, en el nudo y en el desenlace. Sin la constricción de la continuidad, apuesta por un escenario diferente en la vida de Superman para asentar el relato. Juicio Final, esa máquina de matar definitiva que da título al filme en su versión original, sólo aparece en su primera mitad. Y quien busque en la película las consecuencias de la muerte del Hombre de Acero, lo que en el cómic fue El reinado de los superhombres, se llevará una decepción, porque es donde más variaciones hay. ¿Qué ofrece a cambio la película, la primera de los largometrajes animados del universo DC producidos por Warner directamente para vídeo? Un espectáculo rotundo en el que lo más flojo parece estar en las voces de los actores y una sorprendentemente madura visión de Superman y su alcance a través de la mirada femenina, sobre todo de Lois Lane pero también de Martha Kent.

Lo más decepcionante de La muerte de Superman está en su exigua duración, estándar para una cinta animada con sus 74 minutos, pero insuficiente para cubrir una de las historias de más ambiciosa extensión en el cómic de los últimos tiempos. Sin duda, es difícil condensar tanto todo lo que hubiera necesitado el relato para ser simplemente excepcional. Por momentos, el manejo del tiempo en la película no es el adecuado y se expresa con cierta torpeza sobre todo en el último tercio. Habrá también quien se sienta decepcionado por la escasa presencia de Juicio Final. Eso, no obstante, es más debatible. Es verdad que el cine contemporáneo nos ha acostumbrado a escenas climáticas mucho más extensas (la pelea con Superman apenas dura siete minutos), pero sería infravalorar la película no notar la violencia, necesaria en el personaje, que se plasma en la pantalla o la destrucción que tanto debate generó con El Hombre de Acero y que ya se vio aquí. Si bien es simple su introducción en la película (¿acaso no lo era en el cómic?), luego cumple con su cometido. Parcialmente, también fallan las voces de la película porque no responden con gran acierto a los retos emocionales que se plantean. O quizá es que la película no borre el espléndido trabajo actoral de Superman: The Animated Series.

Pero hasta ahí llegan los problemas, que no tapan en absoluto las muchas virtudes que hay en la película. Ver a Superman mostrándose como una fuerza física de tal poder es siempre algo gozoso para los aficionados, y si es además de una forma básicamente animal, fiera y sin miramientos, la que le impone Juicio Final, es incluso más gozoso. Y buscar las diferencias en la forma de pelear desde esa batalla a la del clímax final también es interesante. Lo más rompedor en todo caso de la película está en colocar la historia en el epicentro de la historia de amor entre Lois y Superman (no Clark, eso es importante). De esta forma, Lois es probablemente lo mejor del filme. Es la intrépida reportera que siempre busca la noticia, pero también es una mujer que, llegado el momento más dramático de su vida, no sabe cómo soportar la presión. El encuentro entre Lois y Martha para compartir el dolor es magnífico desde su sencillez, pero no es el único momento en el que la eterna novia de Superman brilla con luz propia. Es impagable ver la batalla de Superman y Juicio Final a través de sus ojos (incluyendo el shock que produce el reguero de sangre de Superman bajo sus ojos). El papel de Luthor, aún siendo a ratos magnífico (por ejemplo, en la secuencia inicial), se antoja algo más limitado.

La muerte de Superman presenta además un buen trabajo de animación. Se nota todavía mucha influencia de Superman: The Animated Series, pero es ya un primer paso para que Warner Animation hiciera de sus películas algo totalmente diferente del universo televisivo que crearon Bruce Timm y compañía. Pese a las limitaciones evidentes, se puso toda la carne en el asador en las dos grandes escenas de batalla, y ahí sí brilla la animación con bastante categoría, aunque durante casi toda la película sea el propio aspecto del rostro de Superman lo que más dudas deja. Aún así, con detalles transgresores como el final del Juguetero (o el cameo en esa escena de Kevin Smith, burlándose de sí mismo y de su conocida pretensión de introducir una araña gigante en la película de acción real del personaje que escribió y nunca se produjo) o el íntimo final entre Lois y Superman una más que correcta reinterpretación de los mitos del Hombre de Acero (desde Perry y Jimmy en el Daily Planet hasta lo más propio del héroe como una Fortaleza de la Soledad en la que hay algunos guiños al aficionado), la cinta merece una muy holgada aprobación. Fue la primera de animación y todavía hoy sigue siendo una de las mejores, aunque haya que olvidar muchas cosas del cómic para disfrutarla en su justa medida.

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Esta entrada fue publicada el 22 agosto, 2014 por en Cine, Superman, Warner.

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