Guión: Mariko Tamaki.
Dibujo: Jillian Tamaki.
Páginas: 324.
Precio: 24,90 euros.
Presentación: Rústica con solapas.
Publicación: Julio 2014.
Cuando se cierra la última página de Aquel verano, queda la sensación de que si esta historia tuviera una película realizada en Hollywood con el protagonismo de una de esas niñas prodigio como en su día lo fueron en su día Natalie Portman o Scarlett Johansson o ahora lo es Elle Fanning, se reconocería que este cómic es una de esas pequeñas maravillas que alumbran el mercado editorial en general y no sólo el de las viñetas en particular. Puede que no haya nada especialmente novedoso en el retrato del paso de la niñez a la adolescencia femenina que hace la guionista Mariko Tamaki, pero eso se compensa con un formidable trabajo en la construcción de los personajes y en las emociones, lo que hace que el relato tenga una frescura y un realismo que impresionan, y que se ven elevadas hasta extremos insospechados gracias al formidable trabajo de su prima Jillian, una ilustradora extraordinaria que domina toda la página con maestría. Las Tamaki no hablan de un verano, sino de aquel verano, uno que marca un punto de inflexión en la vida de Rose, una chica que se está empezando a sentir mujer y que ya no encaja con la misma facilidad en el lugar de recreo de siempre, con su amiga de siempre y con la situación por la que pasan sus padres. Y narran con tanta sensibilidad, que no queda más que aplaudir.
Aquel verano tiene más de 300 páginas, pero su lectura no es densa. Su contenido sí, porque Mariko Tamaki reúne gran cantidad de temas, y lo hace con un abanico de personajes relativamente corto. Todo pivota en torno a Rose. Su adolescencia no es como la de Windy, que tiene un año y medio menos, o como la del dependiente de la tienda, que es mayor que ellas. Sus problemas conectan emocionalmente pero dentro de otro plano de la realidad con los de sus padres, como pareja y en su relación con la niña. Rose es, además del eje, la observadora. Y no siempre comprende todo lo que ve, pero lo piensa, lo procesa, se cuestiona cómo afecta a su vida. Es obvio que Aquel verano parte de mostrar una situación tensa en muchos terrenos que tiene lugar en un escenario que evoca justo lo contrario. El contraste es perfecto porque Tamaki no fuerza nada. Todo fluye con una enorme naturalidad y la sensibilidad es exquisita en todo momento. Cada diálogo cuenta, cada mirada es importante, demostrando que sabe dar voz a personajes diametralmente opuestos para que suenen como si fueran personas reales. De hecho, lo son, forman parte de un universo deliciosamente construido, con un pasado y un presente, dejando Tamaki el futuro para que lo imagine el lector.
Por si al enorme mosaico de emociones que crear Mariko Tamaki le faltara algo, el dibujo de su prima Jillian redondea el conjunto de una forma asombrosa. No es sólo que sea capaz de insuflar vida a los personajes, sino que además les da movimiento, les da personalidad, sensaciones y unas miradas irresistibles. Crea unos escenarios fantásticos, rompe la monotonía del ritmo con sobresalientes splash pages y genera una hermosa sensación de movimiento cuando la escena lo requiere. Domina la comedia costumbrista tanto como el drama y hace que absolutamente todo lo que le sucede a Rose y a quienes la rodean tenga un impagable hilo emocional con la realidad. Si el guión ya está muy cerca de ser redondo, el dibujo directamente lo es, porque, sirva esto como ejemplo de sus incontables virtudes, tiene hasta la cualidad de hacer que se escuche la música que hay en las viñetas. Aquel verano es una de esas lecturas deliciosas que llegan de vez en cuando, una de esas historias familiares que cuentan un inicio en el camino vital de algún joven protagonista. Hay que insistir en que el planteamiento no es nuevo. Pero contado de esta manera es imposible no empatizar y sentir con todo lo que pasa alrededor de Rose, un espléndido personaje creado por dos fantásticas creadoras.
First Second publicó originalmente This One Summer en mayo de 2014. El volumen no tiene contenido extra.