Guión: Jeph Loeb.
Dibujo: David Finch.
Páginas: 176.
Precio: 9,99 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Febrero 2014.
A veces el cómic de superhéroes no tiene límite, aunque para eso haya que recurrir a versiones alternativas. Y eso el aficionado lo acaba agradeciendo. Ultimatum. Apocalipsis definitivo, eso sí, es un golpe de efecto tras otro. Jeph Loeb, que algo sabe de interpretar superhéroes, entiende que el universo Ultimate de Marvel es el lugar adecuado en el que saltarse las normas y orquesta una escabechina con muy pocos precedentes en el género, ofreciendo la versión asesina de Magneto que siempre se ha intuido pero nunca se ha llegado a mostrar en el cómic. Eso le basta para crear un espectáculo palomitero de destrucción, de exhibición de superpoderes, de drama y tragedia, y todo ello ofreciendo una panorámica por todo el universo Marvel en su versión Ultimate, con enorme protagonismo para sus cuatro grandes ramas: Spiderman, Vengadores (Ultimates), X-Men y Spiderman. Y aunque Ultimatum no es más que el último capítulo de un plan mucho más extenso, Loeb es un guionista tan hábil que no es necesario saber mucho más de lo que se cuenta en sus propias páginas. Ese es el gran acierto del guión, que permite sentarse y disfrutar de las espectaculares páginas que dibuja David Finch.
La calma dura exactamente cuatro páginas en Ultimatum. A partir de ahí, el ritmo es progresivamente más salvaje y la acción es directamente proporcional al número de desafíos que lanza Loeb a los lectores. Es, efectivamente, una historia que pone a prueba los límites de lo esperable en un tebeo de superhéroes. Ahí y en su acción sin respiro están sus puntos fuertes. Pero Loeb se las arregla también para que ésta historia no sea intercambiable y sabe administrar pequeños guiños que hacen reconocibles a los personajes. La conversación de Xavier y Magneto, las motivaciones de Reed Richards o la Cosa, el descenso a los infiernos de Thor y el Capitán América con el magnífico desenlace de esta subtrama. Puede que lo menos agradecido de este arco argumental sea precisamente lo que para la mayoría será uno de sus logros: el ritmo. A veces se echa de menos algo de pausa entre ese desbocado salvajismo por el que apuesta Loeb. Al fin y al cabo, esto es el universo Ultimate y siempre parece más importante demostrar que aquí no hay límites, pero la medida del tiempo (que con tanta maestría domino, por ejemplo, en Batman. El largo Halloween) no es tan brillante como la exposición de cada momento en particular.
David Finch acepta el reto de la grandilocuencia que le propone Loeb y sale bastante airoso. Hay dos cuestiones que sí son más discutibles. La primera, heredera de esta última cuestión relativa al guión, está en la narrativa, que en ocasiones es algo difusa por el deseo de potenciar la espectacularidad por encima de la claridad. Quizá le falten algunas viñetas para desahogar el relato. Y eso hila con la segunda cuestión, y es que hay un abuso de la pose superheroica. En realidad, son detalles algo menores, sobre todo porque lo segundo acaba siendo una consecuencia de la brillante espectacularidad que se busca y se consigue en la historia, y no interfieren en una lectura trepidante. Y es que Finch domina el género de superhéroes y las incontables manifestaciones de poder que se ven a lo largo de las páginas de Ultimatum. De esa forma, la historia se sostiene con enorme facilidad, provocando en el lector ese ansia de pasar páginas para comprobar si Loeb y Finch han tenido el arrojo de ir cumpliendo todas las amenazas que van diseminando a lo largo del relato. Lo tienen y las cumplen. Y por eso, una vez comprendidos los objetivos y la falta de escrúpulos de los autores (dicho esto como algo positivo), la lectura es espléndida. Superhéroes sin límites, algo no tan frecuente como pudiera parecer.
El volumen incluye los cinco números de Ultimatum, publicados originalmente por Marvel entre enero y julio de 2009. Como contenido extra, el libro ofrece una introducción de Julián M. Clemente, la revista Marvel Spotlight: Ultimatum de 2008 y las cubiertas originales, obra de David Finch.