Guión: Joe Kelly.
Dibujo: Doug Mahnke y Yvel Guichet.
Páginas: 160.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2014.
Hechas las pretensiones y dejando sentado el tono que quería para JLA, Joe Kelly se lanza en este segundo volumen de Élites, sin reparos y con mucha ambición, a contar una historia más larga y de mayor calado que las que se vieron en el primer volumen (aquí, su reseña). Tanto es así que incluso plantea la muerte de los componentes de la Liga de la Justicia y la formación de un equipo sustituto. Y ambas tramas convencen. Por un lado, hay un enorme interés en ver a Superman, Batman, Wonder Woman y compañía en una de esas aventuras en las que todo está en juego, incluyendo el destino de un ex compañero en el grupo, Aquaman. Por otro, siempre es atractivo ver a Nightwing intentando satisfacer las excelsas expectativas que Batman tiene puestas en él, el choque de personalidades que se puede dar entre los héroes y, viendo el trato que se dan los nuevos integrantes de la Liga y algunos hechos más que acontecen durante la aventura, reinterpretar la relación que hay entre los originales. Doug Mahnke sigue siendo el dibujante principal de la serie, pero se centra en la parte del relato que afecta a la Liga original y deja en manos de Yvel Guichet los números en los que los sustitutos toman las riendas. Una mezcla sugerente en todos los aspectos.
Una de las claves para que funcione una historia de un grupo como la Liga de la Justicia es saber equilibrar los tiempos y la importancia de los personajes. Kelly demuestra que sabe hacerlo, porque da un protagonismo absoluto a Green Lantern (no olvidemos que es Kyle Rayner y no Hal Jordan), uno latente a Aquaman y momentos destacados prácticamente a todos (ojo a la reveladora conversación entre un febril Batman y Wonder Woman), creando una dinámica de equipo sumamente atractiva. Más que el habitual despliegue de escenarios exóticos o imaginativa historias, que en eso Kelly cumple sobradamente, lo que importa es ese componente psicológico en el trabajo de la Liga (en especial las premoniciones oníricas que sumen a Green Lantern en una honda preocupación por el futuro de sus compañeros) y en la forma en que cada uno de los sustitutos recibe el encargo (la responsabilidad de Nightwing, el cinismo de Green Arrow, la ilusión de Hawkgirl, la cautela de Jason Blood…). Analizando ésto, queda por ver la historia central, pero esa es mejor descubrirla poco a poco, tal y como la plantea Kelly, con la aparición de una amenaza que acaba teniendo más ramificaciones y peligros de los que parece en un principio y que Kelly desarrolla con mucha imaginación y muchas puertas abiertas.
Mahnke completa un trabajo notable en estos números, mejorando la caracterización de algunos personajes (Wonder Woman especialmente) que habían flaqueado en el arranque de esta etapa. Lo mejor son las buenas coreografías de lucha y una espectacular recreación de los elementos novedosos, mitológicos y arquitectónicos que centran la atención visual de la historia, así como el diseño de los nuevos personajes que van apareciendo en el relato. Yvel Guichet, por su parte, hace también un buen trabajo y deja unos contrapicados muy logrados (como el de Zatanna después de su conversación con Nightwing), pero también alguna que otra escena en la que da la impresión de salir del paso lo más rápidamente posible (la splash page del primer plano de Batman con la que arranca el primero de sus dos números). Sigue sin ser un trabajo visual deslumbrante, pero poco a poco Mahnke le va cogiendo el gusto a la Liga. Este segundo volumen de Élites supone un claro aumento en las apuestas y en la ambición con las que Kelly afronta las aventuras de la Liga, y como deja al lector en un enorme cliffhanger la lectura acaba con unas expectativas muy elevadas.
El volumen incluye los números 66 a 71 de JLA, publicados originalmente por DC entre julio y noviembre de 2002. Como contenido extra, un artículo sobre las ideas originales de Joe Kelly para esta historia, bocetos de Doug Mahnke y las portadas originales, realizadas por el propio Mahnke.