Guión: Kevin Shinick, Cullen Bunn y Rob Williams.
Dibujo: Aaron Kuder, Gabrielle Dell’Otto y Brad Walker.
Páginas: 120.
Precio: 5,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Abril 2013.
Masacre en la mente de un Peter Parker en ropa interior, Spiderman en medio de una pelea de dinosaurios y el Trepamuros besándose… ¿con la Cosa?. Eso es lo que ofrece esta entrega de Spiderman Vengador para dejar absolutamente sentenciado, sin ningún lugar para la duda, que el arácnido superhéroe se ha convertido en el más cómico de los personajes de Marvel. Sin perder su sentido de la aventura y por supuesto sin abandonar lo más propio del cómic de superhéroes, pero con una voluntad inequívoca de acercarse a un público muy diverso, tanto en condición como en edad. Por eso, la mejor forma de afrontar esta serie es la del disfrute desenfadado, liviano y episódico, como la evolución moderna del clásico Marvel Team-Up para ir introduciendo en las aventuras de Spiderman a los personajes más diversos del universo Marvel, a veces con voluntad de presentarlos, otras para reivindicarlos y la mayoría de las veces para cumplir sueños adolescentes o prohibidos del autor de turno que se pasea por la colección. Y aunque precisamente por todas estas razones sea una encarnación de Spiderman debatible entre los aficionados, lo cierto es que siempre deja un buen sabor de boca por su entretenimiento sin pretensiones.
Spiderman y Masacre abren el fuego en esta entrega de la serie, de la mano de Kevin Shinick, uno de los guionistas de Robot Chicken, que se mueve como pez en el agua con el mejor personaje posible para desquiciar a quien normalmente desquicia a otros héroes con sus chistes. Aunque la historia se desarrolla parcialmente en la mente de Spiderman, es Masacre quien ofrece un torrente de chistes (ojo al de Ryan Reynolds, el actor que dio vida al personaje en la olvidable X-Men orígenes. Lobezno) con referencias de lo más variada y una espectacular forma con la que solventar el clímax, quizá previsible pero igualmente chocante. Lo que se echa en falta, algo por otra parte habitual en Spiderman Vengador, es un villano de altura (aunque Shinick cuela entre los recuerdos de Spiderman a algunos de sus más memorables adversarios), algo que queda para otras series. Aaron Kuder, ilustrador de este relato de dos episodios, sabe encontrar el tono entre lo onírico de sus primeras páginas, lo real de la resolución, la comedia reinante y la historia de superhéroes. Spiderman y Masacre es una de esas historias absolutamente alocadas pero con las que parece imposible dejar de reír, algo ya propio de las aventuras de Spiderman pero plasmado con el tono de las de Masacre.
Spiderman, Dinosaurio Diabólico y Chico Luna ofrece otro tipo de diversión, la que permite la Tierra Salvaje y el siempre improbable contacto de personajes contemporáneos con dinosaurios. Cullen Bunn acaba escribiendo una simpática historia sobre la confianza usando los diferentes lenguajes de Spiderman y el Chico Luna como el elemento cómico a explotar. Gabrielle Dell’Otto firma un trabajo espléndido, haciendo creíble el entorno de la Tierra Salvaje y disfrutando con las innumerables escenas de acción que hay en el relato. Spiderman y la Cosa cierra esta entrega de la serie, confirmando el tono liviano de sus aventuras incluso contando con personajes más centrales del universo Marvel como el rocoso miembro de los 4 Fantásticos. Rob Williams parte de la alocada propuesta de que dos hermanos encuentren enterrado en el Central Park de Nueva York un aparato pretendidamente alienígena («o iraquí») que manipula las emociones para que los neoyoquinos quieran matarse entre sí, incluyendo a los superhñeroes protagonistas. Si Williams se lo pasa bien, Brad Walker lo hace aún más al dibujo, aunque algunas de sus perspectivas no parecen las mejores. Aún así, como todo lo que sale de Spiderman Vengador, entretenido, divertido y ligero.
Panini publicó estas tres historias dentro del número 78 de su colección de Spiderman. El volumen incluye los números 12 a 15 de Avenging Spider-Man, publicados originalmente por Marvel Comics entre noviembre de 2012 y febrero de 2013, y el primer Annual de la misma serie, de diciembre de 2012. Como contenido extra, además del habitual artículo de Julián M. Clemente, están las portadas originales, obra de Shane Davis, Gabrielle Dell’Otto y Patrick Zircher.