Título original: Justice League: War.
Director: Jay Oliva.
Reparto: Alan Tudyk, Jason O’Mara, Michelle Monagham, Christopher Gorham, Justin Kirk, Shelmar Moore, Sean Astin, Steven Bloom.
Guión: Heath Corson.
Música: Kevin Kliesch.
Duración: 79 minutos.
Distribuidora: Warner.
Estreno: 4 de febrero de 2014 (Estados Unidos, vídeo).
Dado que Warner lleva ya años poblando su universo de películas animadas destinadas al mercado doméstico con adaptaciones de arcos argumentales e historias destacadas del cómic, era sólo cuestión de tiempo que los Nuevos 52, el reinicio del universo DC, tuviera su hueco en esta línea. Justice League: War, que no ha llegado a España sin que haya no ya motivos difíciles de comprender sino motivos de cualquier clase, es la primera cinta que se acerca a las reinvenciones de este panteón superheroico. Y qué mejor sitio para arrancar que, precisamente, con el primer número que se publicó, el arranque de la nueva serie de la Liga de la Justicia. El filme adapta el primer arco argumental completo, Origen (aquí y aquí, su reseña), de Geoff Johns y Jim Lee, y aunque en la pantalla se entiende a la perfección la espectacularidad que hay en la historia, hasta el punto de que en su práctica totalidad narra una batalla, hay un cierto poso de decepción. No por el original en viñetas, una saga muy entretenida pero poco profundo, destinada a convertirse en el mayor espectáculo palomitero del cómic sin más pretensiones, sino porque la cinta, sin estar tan atada a una continuidad mensual, podría haber aspirado a algo más de lo que ofrece.
Los cambios con respecto al cómic son notables ya desde la formación de la Liga de la Justicia. Aquaman se cae de la formación para dejar su lugar a Shazam. Es la forma en la que Jay Oliva y Heath Corson, director y guionista de la película, intenta introducir elementos terrenales, y no funcionan mal en la primera mitad de la película, cuando Billy Batson conoce a Victor Stone antes de convertirse en Ciborg, pero se convierten en algo irrelevante a partir de que la acción superheroica tome el protagonismo absoluto. Eso es lo mejor, la acción y la invasión de un Darkseid imponente y al que sólo le falta desplegar su poder de una forma que impresione todavía más que su aspecto. Esta supremacía no se debe sólo al tiempo en pantalla, casi absoluto, sino porque la acción está bien llevada, se traslada a la película sin los frenos de mano que a veces tiene la animación para la violencia y distribuye acertadamente los tiempos entre los siete héroes que forman la Liga (Superman, Batman, Wonder Woman, Green Lantern, Flash, Ciborg y Shazam). Pero de alguna manera queda la impresión de que los momentos en los que los personajes se tienen que definir no son más que guiños para los ya lectores de las nuevas series de DC, tocando por ejemplo la atracción entre Superman y Wonder Woman.
Pero los fallos llegan por la escala pretendida, que al final no se corresponde con lo que se ve. Una invasión que debe ser global, y de hecho se dice, se siente en la película como algo local, ni siquiera prestando atención a detalles tan nimios e inexplicados como por qué acaban los siete héroes en el mismo punto de ese ataque desde Apokolips a la Tierra. No se entiende por qué el propio Darkseid se digna a ensuciarse las manos en la batalla, cuando no parece necesario, ni tampoco las ansias de las fuerzas invasoras por capturar a Superman. Parte de la dinámica entre la Liga también queda algo cogida con alfileres, como el momento en el que, sin razón aparente, los héroes deciden seguir a Green Lantern tras apuntar precisamente su carácter pendenciero y osado. Son bastantes los detalles de ese tipo que se escapan como para que se pueda considerar a War como una película redonda de la Liga de la Justicia, aunque haya instantes que merecen mucho la pena, como el primer contacto entre Batman y Green Lantern, el momento en el que Darkseid toca el suelo en la batalla contra Superman (con diferencia, el personaje que peor parado sale en las descripciones de los héroes, lejos de su habitual carácter inspirador) o los feroces movimientos de Wonder Woman en combate.
Tampoco hay un acierto pleno en los diseños de los personajes. Superman impacta menos de lo habitual y Ciborg, aunque en el momento de su nacimiento protagoniza gracias a su aspecto uno de los mejores instantes de la película, no tiene un diseño demasiado claro. Pero lo peor es la pretendidamente recatada versión de Wonder Woman (incluso aunque en la protesta contra ella de su primera escena escucha la acusación de «vestir como una prostituta»), máxime cuando su versión más clásica ya ha tenido anteriores versiones en animación, o ese pelo recogido que deja una sensación muy extraña. El diseño, en todo caso, no es excusa para disfrutar de lo bueno ni escudo para rechazar lo negativo de la película. Justice League: War es un buen entretenimiento que cumple con su función principal, que es tanto la del disfrute de una de esas peleas a gran escala que autores como Johns y Lee manejan a la perfección en las páginas impresas, como la del markéting de acercar a los espectadores de este tipo e animación el nuevo universo superheroico de DC, que es el que está en las librerías y del que hay que vender números. Y con atisbo de establecer una continuidad, con una atractiva escena postcréditos, la primera en estas películas. Es una cinta amena, pero lejos de las mejores adaptaciones.