CÓMIC PARA TODOS

Entrevista con Kenny Ruiz sobre ‘Dos Espadas’

KennyLa forma más sencilla de describir esta entrevista con Kenny Ruiz es que Norma ha publicado el tercer tomo de Dos Espadas (aquí, su reseña) recogiendo la serie de EDT, y hablamos con su autor para que nos cuente de qué va. Pero eso sería terriblemente injusto con la conversación que tuvimos y con el propio Kenny. Lo que es fascinante de esta entrevista, lo que la define mucho mejor que lo anterior, es que Kenny adora lo que hace, transmite un entusiasmo que destroza las malas sensaciones que dejan las dificultades que la vida nos presenta, habla con una sinceridad que va mucho más allá de lo que cabe esperar en una entrevista nacida de la novedad editorial y casi no hace falta hacerle preguntas porque se abre de tal manera que cada palabra cuenta. Lo que dice es inspirador para cualquiera que tenga un sueño en la vida, es revelador para quienes adoramos el mundo del cómic en general y el trabajo de Kenny Ruiz y Dos Espadas en particular. Puede que haya expertos de marketing y en periodismo que piensen que tal y como la hemos dejado ésta sea una entrevista demasiado larga para ser leída en Internet. Pero cortarla habría sido un crimen. Y aunque haya gente que no crea que todo esto pueda salir de un tebeo de entretenimiento tan bueno como es Dos Espadas, lo cierto es que Kenny Ruiz consigue algo tan imposible como que quien le escucha vuelva a creer en el cómic, en los sueños y en la vida.

Han pasado dos años y medio desde el segundo volumen. ¿Qué ha sucedido en todo ese tiempo con Dos Espadas?

Ha sido una pesadilla. Con Dos Espadas tengo de las mejores y de las peores experiencias personales. En lo personal lo pasé muy mal cuando Soleil me canceló la serie y tuve que traerla a España y convertirla en manga, para mí fue un trauma, pero el cierre de Gaijin fue un golpe personal muy duro. Imaginaba que encontraría alguna salida para Dos Espadas, pero yo creía mucho en la política de Gaijin, en la colección, y siempre he creído mucho en que unidos somos más fuertes, siempre creí en lo que significaba formar una especie de generación gaijin en la que hubiera muchos autores jóvenes y otros más curtidos como yo que quisieran hacer manga y que eso se consolidara. Yo quería formar parte de eso durante muchísimo tiempo. Para mí era un valor añadido, hacer Dos Espadas para Gaijin le daba muchísimo más valor. Yo sentía que estábamos haciendo algo, no era sólo sacar mi tebeo porque yo lo quiero sacar, era formar parte de un movimiento, de una generación que quería establecer este formato como uno accesible para los autores nacionales. Que se cerrara fue un golpe personal muy duro y por eso fue más lento el proceso. Si yo no hubiera estado implicado con esa colección, a lo mejor hubiera intentado romper el contrato con EDT antes pero hasta el último momento yo quería reunirme con Félix (Sabaté) y que me dijera «no te preocupes, que salvamos la colección y Dos Espadas sigue». Hasta la última reunión, yo quería que Dos Espadas acabara en Gaijin aunque para mí fuera peor, aunque cobrara menos, aunque hubiera tenido que ceder en páginas, hubiera hecho lo que hiciera falta por implicación con la colección y con lo que significaba.

Porque para mí fueron muy importantes la generación Camaleón o la generación Laberinto y quería pensar que si hacíamos que Gaijin durara podía ser también representativo para otras generaciones. Pensaba que era algo grande. Por eso se retrasó tanto. Había tres o cuatro meses que EDT no contestaba a los mails y ya me suponía lo peor, pero no quería tomar cartas en el asunto porque esperaba que se solucionara. Vivir esa incertidumbre ha sido lo más triste, porque no sabía si seguir con la serie, si no seguir, si romper y tirar por mi cuenta, si hacer equipo y luchar por lo que creía… Pero Félix afronta lo inevitable y me dice que EDT está en una crisis económica asombrosa y que no puede afrontar los pagos que nos deben a mí, y a otros autores más que a mí, porque a mí  el tomo 1 y el tomo 2 me los pagaron al completo, hay otros autores a los que no les pagaron nada, y les deben un dinero que es suyo. Me dijo, «mira, no te puedo pagar el tomo 3», con todo lo que para él suponía. Félix sufrió mucho. Él creía mucho en la colección y para él fue un golpe, si llego a eso es porque no tenía otra salida. La parte mala fue esperar hasta gastar el último casquillo, la parte buena fue su completa honestidad y su completo compromiso con la serie.

¿Cómo entra Norma en el escenario? ¿Cómo es la transición entre ambas editoriales?

Si bien cuando Soleil me canceló Dos Espadas no me ayudó en absoluto, se quedaban con los derechos, no me los cedían, no querían venderlos ni hacer nada con ellos, EDT, inmediatamente que cancela la serie porque no puede afrontar los pagos, me devuelve todos los derechos, me da todas las facilidad y me garantiza que van a hacer lo que necesite. Que si tienen que pasar los masters de las páginas lo harán. En ese mismo Salón del Cómic, hablé con Óscar (Valiente), de Norma Editorial, que ya había hecho con ellos Soum y habíamos tenido muy buena relación, le conté la situación, Óscar se hizo cargo de lo que pasaba y también me puso todas las facilidades. Me dijo que hablara con Félix, que en cuanto lo tuviera libre ellos querían publicar Dos Espadas y que íbamos a encontrar la manera. En ese momento no acabamos de concertarlo, pero me dijo que lo íbamos a sacar como sea. Óscar también cree, y cada vez más, en el formato manga realizado por autores españoles, y creo que lo vio claro. EDT ayudó mucho a que la transición fuera positiva, Norma fue superrecptiva a todo lo que le proponía. Tuvimos una negociación muy sana sobre qué íbamos a hacer. Siempre estuvimos de acuerdo en que había que mantener formato, edición y tipografía, todo igual o lo más parecido posible para que el lector que tuviera el 1 y el 2 de EDT no tuviera la necesidad de volver a comprarlo. Pero por otro lado Óscar tenía claro que quería que Dos Espadas tuviera el sello Norma, con lo que había que reeditar el 1 y el 2.

Óscar, y me gusta mucho su política, no quiere publicar un cómic solamente por tener un número, quiere creer en esa serie y en que tiene un potencial a la larga, y necesita tener en catálogo toda esa colección para poder venderla al extranjero y promocionarla con coherencia. Óscar me insistía en reeditar el tomo 1 y el 2, y en que quizá era mejor hacer un recopilatorio con los tres tomos juntos. Yo me quejaba porque sería muy caro, acabaría saliendo un tomo de 20 euros, y todos los lectores jóvenes que yo tengo y que sé que les cuesta un esfuerzo, cuando yo tenía 14 años gastarme ocho pavos me costaba, los iba a perder o les iba a suponer un sacrificio. Tengo muchos lectores de manga que han leído Dos Espadas y Soum pero que no se han leído El cazador de rayos porque no tienen dinero para comprarlo. No quería traicionar esa política, para mí Dos Espadas tiene que ser un tebeo barato, para gente joven, que lo puedan leer sin que les suponga un sacrifico. Tiene que ser un divertimento, no un esfuerzo. En ese punto lo veíamos un poco distinto pero creo que en cuanto le expliqué mi visión la comprendió. Lo que me propuso es que apostáramos un poquito más como serie más longeva y ampliarlo hasta el tomo 4. Era una cosa que ya me había planteado, porque el guión del tomo 3 venía muy apretujado, pasaban muchísimas cosas y ahbía tenido que hacer muchas concesiones, tuve que quitar cosas que me apetecía contar. Tuve ciertas dudas, pero las Kôsen, que son mis grandes confesoras, me recomendaron que podía ser una buena opción hacerlo en dos. ¡Crepúsculo y Harry Potter lo han hecho y se han forrado, hay que pensar en eso! No me molaba mucho porque como lector me gustan más los libros que son autoconclusivos. Sacrificando un poco como lector ganó un poco más como autor. A Óscar le pareció bien, llegamos a un acuerdo económico justo y desde ahí ha ido todo excepcional. Norma se ha portado conmigo superbien, la edición me encanta. Hemos tenido que trabajar mucho en el estudio, con Rubén (Candel) y Fernando (López), para llegar en fecha. Las fechas eran duras, pero eran asequibles. Y a nivel de criterios artísticos me he encontrado que estamos muy en la misma onda. Lamentó mogollón los dos años de silencio y el tiempo de incertidumbre, pero creo que hemos ganado en resultado.

Hay muchas referencias a los dos tomos anteriores, obviamente es una historia que continúa y de hecho el tercer volumen arranca en el capítulo 18, pero deja la impresión de que este tercero, por centrarse en el torneo, se puede leer por separado…

Es lo que he intentado. Me alegra que me lo digas, porque soy consciente de que había lectores que cuando lo leyeron por primera vez podían tener 14 años y ahora tienen 16 y 17, sé que en esos años pasan muchas cosas en tu vida como para estar acordándote de lo que le pasaba a los personajes en el tomo anterior. Sí que he intentado hacer un poco de remember de las cosas más importantes, por lo menos en algún diálogo o en algún subtexto. Lo que prefiero es que todo el mundo lo lea en orden, pero también soy lector y también me leo muchos tebeos dos años después de haberme leído la segunda parte, y sé lo que pasa, sé que te olvidas y sé que tampoco tienes ganas de volver a leerte lo anterior. Yo agradezco cuando los guionistas sacrifican páginas pero recolocan un poco al lector y lo traes de nuevo a tu partida. Me parece que es un sacrificio justo para que el lector lea a gusto lo que tú quieres que lea a gusto. Me parece muy egoísta cuando los guionistas están sólo concentrados en contar lo que ellos quieren sin tener en cuenta que es una experiencia compartida. Yo he intentado hacerlo lo mejor que he podido, aunque sí que creo que hay cosas que si no has leído los anteriores no se pueden comprender pero confío en que, si los leíste y no te acuerdas, te los va a recordar, y si no has leído ninguno no vas a ir completamente perdido.

En Dos Espadas en general hay algo esencial, la esgrima. En este tercer tomo hay 50 páginas de combate ininterrumpido que no se limitan a ser viñetas de dos personajes peleando, se ve una coreografía, una documentación… ¿De dónde lo sacas?

La parte obvia es que durante un tiempo hice esgrima. Cuando eso sale en la prensa parece que estoy federado o que compito, pero para nada. Me apunté un par de años, uno en una escuela en Granada y otro año aquí en Madrid. Es un deporte muy divertido, se lo recomiendo a todo el mundo, quemas un montón de agresividad y es muy rápido de aprender. No de hacerlo bien, pero sí de aprender. Recomiendo mucho a todo el mundo que cuando vas a hacer algún proceso artístico, cuando vas a narrar algo, lo experimentes lo más cerca posible que puedas y luego ficciones sobre las experiencias que has tenido. La verdad es que te pones la careta y coges la espada y todas esas cosas que salen en el tebeo te pasan por la cabeza: plantearte quién es tu adversario, quién eres tú, qué tienes que hacer, la pelea mental… Aunque sea a un bajísimo nivel como estaba yo, eso ocurre. No es tan diferente de cualquier otro deporte en realidad. Juegas al fútbol y te planteas a quién le tienes que pasar el balón, cómo es la mejor estrategia. En el esgrima es parecido. Haberlo vivido, más que saber de esgrima, que no sé ni soy un superdocumentalista que me estudie estocadas ni me vea los campeonatos, sólo haberlo practicado en primera persona me enseñó qué procesos manetales sigues. Eso me da las bases teóricas para plantear la escena. Hay algunas cuestiones, movimientos, cómo coger la espada, cómo moverte… en las que experimentarlo es mucho más educativo que observarlo.

Yo siempre me he planteado desde que empecé a hacer escenas de acción que éstas son una exaltación de un diálogo. En realidad, una pelea con espada o de boxeo, es un diálogo dicho con los puños o con las espadas. La estructura de las coreografías no es cómo voy a hacer esta estocada para que quede guay o cómo se esquiva en la realidad, porque probablemente un maestro de esgrima leerá mi tebeo y se partirá de risa. Es qué significa esta estocada para este personaje, como significa en una discusión cuando atacas o increpas a alguien. El otro puede defenderse y contraatacar, o puede defenderse y culparse. Me lo planteo como una pelea psicológica y luego busco qué estocada representa mejor lo que significa. Si Cira se siente acorralada, intento buscar golpes que la acorralen, que le hagan sentirse agobiada. Si en un momento se crece, se viene arriba, se siente más fuerte, en un diálogo contraatacaría y defendería con sus propios argumentos, pues hay que buscar estocadas que signifiquen eso también. Si no, me quedaría sin ideas. Si solamente mirara posiciones de combate, hay un límite. Yo no sé tanto de esgrima como para sacarle tanta punta. Hay un cómic europeo que se llama Las siete vidas del Gavilán que es muy preciosista en la esgrima y hace estocadas superrealistas pero a mí no me transmiten mucha intensidad, sólo que este hombre sabe mucho de esgrima. En cambio, me leo Hajime no Ippo, que es de boxeo, y entiendes que, aunque el boxeo tiene cuatro golpes, cada golpe significa una victoria o una derrota personal para el boxeador. Y ese es el camino que yo quiero seguir con esa escena.

Escuchando toda esta explicación, me imagino que lo podemos aplicar no sólo al combate, sino también a las escenas que hay en Dos Espadas de entrenamiento, de cortejo sexual y de baile…

El baile es un combate. Cualquiera que haya bailado con una chica, o con un chico, lo sabe. Todo lo que hacemos en ficción deberíamos ayudarnos como lectores. Es ficción, pero me ayuda a entender mejor mi vida. Eso es lo que hace que una obra sea interesante para mí como lector, y entonces como autor intento producir eso. Creo que muy poca gente que lea el tebeo se sentiría identificada con cómo aprender a hacer el contraataque de una estocada imposible que me he inventado, es un concepto un poco difícil de entender. Pero en cambio sí pueden entender cómo es esa tensión sexual en la que quieres decir algo pero no tienes palabras, o en realidad rechazas esa tensión porque no quieres sentirla pero es innegable que la sientes. Esa es la escena que yo escribo, pero la ejemplifico con dos personas practicando esgrima o una estocada y no con dos personas intentando ligar en un bar. Y el baile era una obsesión desde la primera idea que tuve de Dos Espadas hace tiempo, quería representar un baile como si fuera un combate. Hay una escena que me encanta de una película de Al Pacino que se llama Esencia de mujer, él es ciego y baila un tango con una chica, y me encanta una frase que dice, que es «el tango no es como la vida, en la vida si te equivocas lo pagas y en el tango puedes corregirlo». Me pareció superguapo, yo vi esa peli cuando era superchaval, y siendo muy chaval, sin tener ni idea de tango y sin haber hablado jamás con nadie, entendí lo que estaban sintiendo y lo bonito que era eso, poder representar algo de la vida real a través de algo tan sencillo como un baile. Siempre quise hacer algo así, explicar la tensión que se vive cuando bailas con alguien que te gusta, que te atrae. Lo quieres hacer bien y no ser torpe, quieres encantar pero no quieres pretender. Eso es un combate, es una lucha. Era divertido intentarlo, no sé si habrá salido bien pero lo que yo pretendía era eso, que esté planteado como una pelea pero en realidad estén bailando y al mismo tiempo se estén cortejando, porque así es la vida.

Volviendo a esas 50 páginas en las que muestras el combate, lo que llama la atención es que ese clímax brutal no es el final del libro, que ni siquiera es el último de la serie. Lo que me asombra es que, a pesar de eso, la historia no pierde intensidad…

Te lo agradezco mucho que lo digas porque ha sido durísimo. Lo he pasado fatal, sobre todo con la escena del baile. Yo tenía mucho miedo de que, si no conseguía hacerla lo bastante bien, no ejerciera el efecto in crescendo que tienes que hacer para el final del tomo, para que la emoción del lector se quede lo más álgida posible, y también de que la parte del torneo robara protagonismo al final. La verdad es que ha sido muchísimo trabajo. Quien lo haga por instinto lo admiro, pero a mí me ocurre por trabajo. Soy un obseso del ritmo y de la estructura emocional que tiene que tener un tomo, de cuánta intensidad tienes que dar a algo y cuando pierdas intensidad ser consciente de que la estás perdiendo y cómo recuperarla. Todo eso lo planeo mucho antes de hacer el storyboard. Incluso hasta el final, cuando estoy haciendo las páginas todavía estoy intentando mejorar el efecto del ritmo. A mí me parece que es malísimo cuando lo mejor de un cómic es el principio, que pasa mucho con el BD europeo por ejemplo, son muy buenos haciendo exposiciones pero no tanto haciendo conclusiones, y eso no me gustaría que pasara con mis cómics. En este cómic, al haber cortado el contenido argumental en dos tomos, el final de éste coincidiría con el punto intermedio de lo que había planteado a largo plazo. Mantener el ritmo y que levantara el final ha sido muy difícil y que funcionara bien ha tenido mucho que ver con las emociones de Cira. El juego que tú percibes que está bien -porque yo no me atrevo a decirlo todavía, cuando pasen un par de años a lo mejor te lo digo- es que a Cira le están pasando muchas cosas durante el torneo pero no las entiende todavía. Creo que ella empieza a tomar consciencia de lo que le está pasando al final del tomo. Muy en contra de lo que piensa la gente novel, yo siempre pensaré que la intensidad no se mide por la espectacularidad sino por la emocionalidad de las cosas. Creo que para Cira es mucho más emocionante verse a sí misma bailando con André que luchando con la Torre. Pero eso me ha supuesto estructurar sus diálogos, su manera de plantearlo, esta manera que tiene ella de quitarle importancia a la pelea con la Torre todo el rato. Para ella esto no era lo importante, ella tenía que llegar a más, y ese más es lo que yo buscaba en el tomo, que no sé si está ahí.

Ahora te voy a hacer dos preguntas imposibles con la doble página en la que presentas a los ocho contendientes del torneo. La primera sería cuál es tu favorito. Y la segunda, si no supieras la resolución de la historia, que imagino que tú ya la sabes, por quién apostarías todo tu dinero.

Me resulta muy difícil desvincularme, pero mi favorito es Óscar porque es mi amigo Óscar. Es que es Óscar, estoy tan contento de este personaje… No te haces una idea. Cuando lo escribí tenía diseñado que iba a ser una armadura gigante, siempre quise hacer un personaje así, fuerte, rudo, impenetrable. Y Óscar es mi amigo y mi mentor de la infancia. Sin Óscar yo no sabría dibujar nada, es la persona que más me ha ayudado a aprender a dibujar a lo largo de mi vida y me ha seguido desde que tengo 14 años. Un buen día me dice que quiere salir en mis tebeos, que nunca lo he dibujado, y es verdad porque se me da fatal dibujar a personas reales, y le dije que se diseñara para meterlo. Cuando lo hizo empezamos a hablar de quién podría ser y pensamos que sería perfecto como una Torre. Conforme iba creciendo esa idea pensé «es que es verdaderamente perfecto como la Torre». La gente que no conozca a mi amigo Óscar cuando lea el tebeo ya lo conoce, porque es así, callado, silencioso, con paciencia pero mortal, amable, notas que te quiere pero no te lo dirá nunca, notas cuando no le gusta algo pero tampoco lo dirá pero está ahí, es impenetrable pero es resistente, es admirable pero es odiable… Estoy superfeliz con ese personaje y le tengo mogollón de aprecio.

Y si tuviera que apostar, si esto fuera un videojuego y yo tuviera que decir quién es el que está más equilibrado a lo Street Fighter, es André, porque es el que tiene más carácter de héroe. Es el Ken de este Street Fighter, es el que está más proporcionado, es el que tiene un carácter que podría gustarle a chicos y a chicas, tiene un estilo de combate no demasiado extremo… Que conste que estos personajes están diseñados siguiendo el absoluto patrón de Street Fighter II. No me intento proponer nada de originalidad. Hay uno rápido, hay uno fuerte pero lento, hay uno ágil, hay uno resistente, hay uno que quita más vida, uno que tiene ataques de lejos… Está exactamente igual que en el Street Fighter II, que es el mejor juego que ha existido, el más equilibrado y siempre he querido intentar eso.

El octavo contendiente se escogió por Internet, a través de lo que llamaste la Blog Sword. ¿Cómo se te ocurrió esa idea de abrir el tebeo de esta forma?

Eso fue fantástico, es la idea más guay que se me ha ocurrido nunca. Te lo digo de verdad, de corazón, lo más guay. Más que hacer tebeos, la Blog Sword ha sido lo más divertido que he hecho en mi vida. Me lo copié, como todo lo que haces bien, te lo copias. Spy muy, muy fan de Gunnm, de Alita. Ángel de combate, y en los extras de Last Order, la última serie de Yukito Kishiro, explica que él tiene un torneo de artes marciales y que había hecho algo parecido, había pedido que los lectores mandaran diferentes personajes y él elegía el que más le molaba y lo incluía en el tomo. Y me pareció una idea increíble, superdivertida. Coincide que participo en una página que es Kame Island, una página que montamos hace un montón de años con un montón de amigos para frikear cuando no existía Facebook y todo se hacía con blogs y que la lleva Kaneda Sensei, que es uno de mis mejores amigos de la vida, y habíamos hecho ya varias veces esto de las Blog Wars, que consistía en que nos picábamos con un tema. Una vez nos picamos justo con dibujar un personaje de Street Fighter, o con cuál era el Caballero del Zodiaco más molón, cuál era el personaje de Pressing Catch más divertido, o cuál era el mejor juego de las recreativas. Todos los dibujantes que conocemos hacíamos una ilustración y luego se decidía. Uniendo esas dos ideas, dije «hagamos esto con Dos Espadas, por qué no». Hacemos una Blog War, todo el mundo puede dibujar y el personaje que elija la gente lo meto en el torneo. Me parecía superdivertido de hacer y pensaba que con la cantidad de buenos dibujantes que conozco seguro que tenían ideas más guays que las mías. Es como no aprovechar toda esa energía que hay a mi alrededor. Tengo colegas que se dedican más a la animación o a la publicidad o a cualquier otro trabajo más de servicio y no pueden diseñar sus propios personajes, les dije «pues diseña un personaje y yo te lo hago en mi cómic, encantado de hacerlo porque eres mucho mejor diseñador que yo».

Pero en mi vida imaginé que pasara algo tan bestia. En las Blog Wars participábamos diez, quince personas, todos conocidos entre nosotros, un círculo muy cerrado. Pero en la Blog Sword fueron 99 participantes. Muchísima gente que no había visto en la vida, la gente superdocumentada, mejor que yo, pasando textos sobre de dónde venía el estilo. Yo estaba… ¡Entusiasmado es poco! Me lo veía como el que ve los resultados de fútbol… Estaba flipando de que la gente pudiera involucrarse tanto, de que hiciera diseños tan chulos, pasé un montón de tiempo pensando cuál haría, me molaban un montón. Incluso de los que no me molaban pensaba «bueno, no me mola mucho pero tiene su rollo y seguro que le puedo sacar su cosa». Estaba flipando con la respuesta de la gente, lo cual me demuestra que el entusiasmo que hay por dibujar es increíble, nadie calcula lo bonito que es eso. No te haces una idea lo increíble que es sentir que compartes un mundo ficticio. Una cosa que me he inventado yo, que yo la hago en mi casa con mi tebeo y me pagan unos durillos y me quedo contento, de pronto me di cuenta de que esa fantasía existía en la cabeza de otras personas. Ya no como lectores o consumidores que dicen «bueno, lo leo así en un rato después de comer, me quedo a gusto y me leo otro después». No, no, estaban participando de ello. Estaban creando cosas porque formaban parte de ello. Es la cosa más guay que me ha pasado nunca. De pronto leía las descripciones y decía «esto cuadra con el universo». Ya no era mío, era de ellos. Fascinante. Un mes duró la Blog Sword, yo estaba pletórico, Me parece mucho más importante que vender miles de ejemplares, porque las pocas personas que participaron me han aportado una fe en este proyecto que millones de ventas no me hubieran aportado nunca.

Pues pensando justo en eso, no me quito de la cabeza la sensación de que si esto fuera japonés o americano, tendría ya su merchandising, tendría muñecos de Dos Espadas por todas partes, tendría una serie de animación… ¿Qué hacemos en España para mejorar eso?

Y yo qué sé… Mira, para ser abogado del diablo te diría que si yo hubiera nacido en Japón, no lo hubiera hecho. La verdad es esa. Si yo hubiera nacido en Japón, hubiera sido corregido por editores, por un mercado distinto, no hubiera tenido las influencias que he tenido siendo español, que he tenido del cómic europeo y del americano, no hubiera tenido la libertad que tienen los autores españoles, no hubiera tenido la cultura general que tengo, o no habría conocido tanta gente como conozco para hacer una Blog War. Es español, con lo bueno que tiene de ser español y con lo malo, no puedes quitar una cosa de la otra. Creo que lo de mejorar el manga en España es una concepto que tendría que arraigar mucho más profundo: cómo mejorar la cultura, como mejorar el compromiso en España, de que lo que consumes no es gratis, de que merece la pena gastarse dinero en algo de entretenimiento pero que también te enriquece. Creo que es una conversación que no atañe sólo a la industria del cómic o al manga en concreto, que es una parte miuy pequeña de la industria. Influye en la cultura general de todos los españoles. Entonces yo, que amo muchísimo la cultura española y me encanta ser español, odio esa parte de mi cultura, pero entiendo que gracias a ella pues me estoy tomando una caña contigo. Si yo fuera japonés no tendría tiempo para hacerlo, a esta entrevista estaría contestando mi editor o vete tú a saber quién. Yo me muero de pena cuando leo comentarios sobre mangakas a los que yo leo y quiero parecerme y descubro que sus vidas son tristes y oscuras. No quiero eso. Si tener una mejor industria del cómic me cuesta mi calidad de vida y tener un rato contigo, con mis colegas, el disfrutar la vida como la disfrutamos, no la pago.

Me gustaría que la industria fuera mejor de lo que va, pero sobre todo me gustaría que dejáramos de pensar en la industria española como un único concepto. Yo soy muy proglobalista. Me gustaría pensar ya en la cultura europea, y si es posible en la cultura occidental. Esa para mí es la clave. No creo que consista en que ahora de pronto en España todo el mundo tenga que comprar tebeos, me resulta algo muy difícil porque no está arraigado en nuestra cultura. Sería un cambio muy estructural, muy de fondo, muy que yo no alcanzo a entender cómo habría que hacer. Pero me encantaría que los 2.000 lectores de España se unieran a los 3.000 lectores de Italia, y a los 2.000 lectores alemanes, y a los 5.000 lectores franceses, y todos pudiéramos comprar tebeo europeo, y además americano y japonés, sin que esas pequeñas fronteras significaran tanto. Yo no acabo de entender cómo a tebeos tan buenos como se hacen en España les cuesta tantísimo salir de nuestras fronteras. Si yo tuviera que elegir sólo una cosa que cambiar de la industria del cómic español, sería la dificultad que tenemos para la exportación, que no acabo de entenderla del todo. Porque nosotros importamos muchísimo, cosas muy buenas y cosas muy malas. Y otros países también, Francia, Estados Unidos también importan muchísimo que es muy malo. ¿Pero por qué dentro de todo eso malo no cuela algo bueno español? Esa es mi gran pena, que yo conozca autores de manga franceses pero que los lectores de manga españoles no los conozcan. Ahora LetraBlanka por suerte publica City Hall, que es un manga hecho por franceses de la editorial Ankama, pero he tenido que esperar cinco tomos de éxito a que se publique en España. Si el primer tomo ya hubiera salido publicado en España les hubiera sido mucho más fácil recobrar royalties, ganar un poco más, apostar un poco más por la serie, inmediatamente se hubiera publicado fuera… Dos Espadas va a llegar a los cuatro tomos sin salir fuera de España. Podría cuestionarme que en Japón no lo entiendan, porque es una chica protagonista, porque tiene ciertos tabúes sexuales que a lo mejor en Japón no aceptan… Sería cuestionable, ¿pero tú crees que en Italia, Francia o Alemania no lo entenderán? No digo que sea un superéxito allí, ¿pero iría fatal? Ahí es donde tengo yo mi diatriba, por qué somos tan endogámicos, autores españoles para España, por qué nos enteramos de que existen dibujantes geniales cuando publican en Estados Unidos, por qué Pepe Larraz nos enteramos cuando está en Marvel, por qué Rául Arnaiz me entero de que existe cuando publica en Lombard, en Francia, y saca Home para Crowdfunding en España y no tiene la misma repercusión. ¿Por qué, si es el mismo autor? Pero no tengo una respuesta.

Sí que tenemos en cambio una cultura de autor, decir Dos Espadas es decir Kenny Ruiz. Y sin embargo en el mismo tebeo ya hablas de colaboradores y tienes una lista de agradecimientos inmensa. Y no sé si somos conscientes de que el cómic es un trabajo en equipo en el que participa mucha gente…

Para mí es absolutamente así. Por eso lo intento poner siempre en los agradecimientos y a poco que hacen algo verdaderamente directo sobre el material lo pongo en créditos. Sin mi equipo, la gente que me rodea, no podría hacer ni una línea. Estoy superorgulloso de que sea así. Es verdad que eso es una cosa muy española, no tenemos ningún tipo de problema en quedar autores, comentar la historia, darnos feedback, ayudarnos en un caso… Mis compañeros, Fernando y Rubén, han sido una ayuda tremenda, en el trabajo duro, hacer grises, maquetar páginas y echar horas por el cómic. Pero también en lo emocional, apoyando, dando ideas, dándome feedback, criticando lo que estaba mal y lo que estaba bien. Mi hermano es casi coguionista de Dos Espadas desde que comienza, no puedo dar una idea por buena hasta que no se la cuento a él y me dice «vale, está bien». Laura, que es mi chica, ha corregido todos los diálogos y los ha mejorado absolutamente. Con los diálogos hay que ser muy preciso, hay que ser un bisturí, y yo a veces estoy tan embotado en la generalidad o todo lo que yo ya sé de la historia que no hilas tan fino, hace falta alguien con una visión más objetiva, que te lo mire y te lo corrija. La editorial, con Annabel (Espada), con su rotulación, sus correcciones, la paciencia que ha tenido, la meticulosidad para que todo quedara perfecto… Todo eso es un equipo y hay que agradecerlo y hay que valorarlo. Yo creo que intento transmitirlo. Si no fuera así, menuda puta mierda de curro. Si esto fuera sólo currar en tu casa tú solo, te vuelves tarado. Lo que mola es compartirlo con colegas, y todo el mundo te hace mejor. En ese aspecto estoy superdeacuerdo con la filosofía de Dos Espadas: tú luchas para ser mejor, pero para eso necesitas a tus adversarios, son tan importantes como tus maestros, tus ayudantes y los que tienes a tu lado. Todo eso es lo que hace que hacer tebeos merezca la pena. Lo que mola es vivirlo con gente que cree en ello, eso es lo más bonito.

¿Cuál es el futuro de Dos Espadas? ¿Qué nos queda?

Acabar. Con Dos Espadas, terminar. Ya llevo seis años con esto, persiguiéndolo, ha sido un caballo difícil de domar y con el cuarto tomo vamos a terminar. Estoy dándolo todo para que el final sea lo más digno posible y yo me sienta lo más satisfecho posible, por lo menos tener claro que lo he hecho lo mejor que he podido. Económicamente, completamente desastroso, porque estoy trabajando muchísimo más que en cualquier otro proyecto y es en el que menos me pagan de todos los que he hecho hasta ahora, pero me daigual, quiero hacerlo tal y como yo lo soñé. Y una vez que termine me gustaría parar un poco para poder verlo en perspectiva. La verdad es que, siendo muy romántico, me encantaría que efectivamente se pudiera publicar en otros países y eso provocara que la editorial tuviera ciertas ganancias y pudiéramos generar nuevos tomos. Siempre he dicho que para mí Dos Espadas es una serie muy larga, yo tengo planes y hay cabos que los he dejado sueltos a propósito y los dejaré sueltos, porque me gustaría pensar que siempre existirá esa posibilidad de hacer una serie, pero los arcos principales los voy a cerrar porque ambas posibilidades son viables. Puede ser que nunca haya más Dos Espadas y puede ser que todo salga bien y lo haya, pero sí que es verdad que he sacrificado un montón, he puesto mucho de mí en este proyecto y ya toca que lo juzgue el público. Porque si yo me sigo empeñando, puedo seguir haciendo tebeos pero a lo mejor no merece la pena. A lo mejor yo me he empecinado y no tiene sentido. Me gustaría que fuera al revés, que de pronto se vendiera al extranjero, funcionara, fuera rentable para todo el mundo y entonces me ofrecieran volver a hacer más páginas y yo diría que encantado. Pero ahora toca saber si lo que he hecho ha merecido la pena o no. Soy muy enemigo de la gente que se queda ciega pensando que su proyecto es genial aunque las cifras le digan lo contrario. No quiero caer en eso y en nuestro oficio es muy fácil justificarte, pensar que ha sido porque soy español y no japonés, pensar que ha sido por la crisis, y yo seguir eternamente con el mismo proyecto. Si el proyecto es lo bastante bueno, encontrará su camino y volverá. Y si no, pues nada, terminará aquí y quiero que termine de forma satisfactoria.

Y para acabar, lo más tópico. ¿Qué es lo próximo que te vamos a ver, en qué estás metido?

Estoy muy metido en animación, en The Beat #7, la productora que hemos creado en ESDIP, la escuela donde doy clase, y ahí estoy trabajando de storyboarder y un poco de guionista. Estamos haciendo pequeños cortos, intentamos sacar un par cada año, la animación la hacen los alumnos. Quiero seguir por esa línea porque junta un poco mis dos vocaciones, narrar y la docencia, y aparte me junta con profesionales titánicos como Mario Serrano y Abraham López, que me encanta currar con ellos y también con antiguos alumnos que ahora son unos maestros en lo que hacen como Santi, Víctor, Jorge, mi hermano Daryl, que está cada vez más metido, Sebas… Y estamos creando un equipo en el que ola muchísimo trabajar. Quiero dedicarle un tiempo a eso, separarme un poco de las viñetas y dedicarme un poco al storyboard y a la animación porque me gusta trabajar con esta gente, es superdivertido currar con ellos y aprendo un montón. La animación me está aportando otras cosas que en el cómic no podía hacer. Cuando eso haya pasado, ver cómo está la situación. Pero no tengo más proyectos de cómic, o todos los que tengo, que siempre tengo infinito, los estoy frenando. Voy a cumplir 34 años y con 19 empecé a publicar, llevo quince años de mi vida sin parar de publicar, y creo que necesito frenar y verlo un poco en profundidad y plantearme si realmente quiero seguir haciendo cómic, y si lo quiero seguir haciendo ver qué tipo de cómics quiero hacer, que en estos tiempos no es fácil tomar esas decisiones.

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Esta entrada fue publicada el 21 julio, 2014 por en Cómic, Entrevista, Kenny Ruiz, Norma.

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