Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: Brian K. Vaughan.
Dibujo: Fiona Staples.
Páginas: 150.
Precio: 16,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2014.
Hay algo diferente en Saga. Brian K. Vaughan lo ha encontrado y, aún más meritorio, lo sigue explotando con la misma facilidad una vez que ha pasado la sorpresa inicial de los primeros números. En Saga, Vaughan muestra un delicioso manejo del tiempo y el espacio, empezando por esa narración que pone en boca del único personaje al que no hemos escuchado todavía una palabra, Hazel, el bebé nacido de una pareja imposible entre representantes de dos razas en guerra. A partir de ahí, todo vale. Saltos hacia adelante y hacia atrás, y ese es en realidad el que marca este tercer volumen de Saga. Y saltos de un lado a otro del universo, lo que le permite hacer que la historia sea mucho más interesante que la de esos tres protagonistas ya mencionados. En realidad, en este número el foco no gira esencialmente en torno a ellos, aunque como resulta inevitable tengan muchas páginas en el relato. La madre de Alana o especialmente la singular pareja de cazarrecompensas que forman La Voluntad y Gwendolyn tienen más importancia en este segmento de la historia. Y todo ello añadiendo temas que enriquecen la historia. ¿El último? Justo el primero que aparece en este volumen, nada menos que la prensa sensacionalista.
El objetivo de Vaughan es simple. Sabe que no se puede mantener el interés de una serie regular sin tocar de cuando en cuando los cimientos de la serie. El trasiego de personajes y su salto de una lado a otro de la frontera a ojos del lector entre el bien y el mal le facilita mucho esa labor. También el hecho de haber arrancado la narración en mitad del conflicto, dejando por contar innumerables hechos anteriores que pueden marcar el futuro. Y, como se ha mencionado, introduciendo nuevos temas. Junto a la misma narración de Hazel, este tercer volumen avanza en buena medida gracias al ritmo que imponen dos reporteros que intentan averiguar el paradero de Alana y si es cierto que ha desertado. Y con ellos, Vaughan logra de nuevo lo que en esta serie se está convirtiendo en costumbre, convertir en cercano algo que está contando con un excepcional envoltorio de ciencia ficción. Porque ahí siguen siendo incontables las grandes ideas que tiene, en función de los mundos que van visitando los protagonistas. Esos chinches del hueso vienen a ser el hallazgo más divertido. ¿El manejo del tiempo? Buena parte de este volumen es un flashback con respecto al segundo (aquí, su reseña) y por si hay dudas el final de este tercero habla con rotundidad de esta sensacional cualidad de Vaughan como narrador.
Fiona Staples se mantiene como la dibujante regular de la serie y convence con la misma maestría que en los dos anteriores libros publicados en España. Supo darle a la serie un estilo muy especial e identificativo desde el primer número y sabe aprovechar al máximo las cualidades de los guiones de Vaughan, en esos saltos en el espacio y en el tiempo, en las escenas de acción, en la forma en la que plasma las sorpresas del relato (como en la brillante splash page que protagoniza Alana en el clímax final) y en cómo da vida a unos diseños que sobre el papel parecen imposibles. El dibujo de Staples tiene una responsabilidad directa en que esta inverosímil y atractiva fantasía se haga real. Se puede leer atendiendo a su escenario de ciencia ficción, y así es una lectura espléndida, pero se puede entender como el relato de dos padres indescriptiblemente humanos, y así es el disfrute es inmenso igualmente. Staples pone muchísimo en los rostros y eso es lo que da credibilidad a la historia, más allá de su fundamental trabajo de fantasía. Saga sigue siendo una serie espléndida y sigue siendo, y esto no es tan fácil, una serie con muchísimo margen para seguir creciendo. Lo que es difícil es que no enganche a quien caiga entre sus páginas.
El volumen incluye los número 13 a 18 de Saga, publicados originalmente por Image Comics entre agosto de 2013 y enero de 2014. Además de un artículo de José Torralba, el único contenido extra del libro son las cubiertas originales de Fiona Staples.