Guión: Nob.
Dibujo: Nob.
Páginas: 96.
Precio: 15 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2014.
Puestos a encontrar rincones originales en el mundo del cómic, La cocina de Naneta es un título claramente a destacar. Es un tebeo, sí, con sus personajes, sus secuencias y sus aventuras, pero al mismo tiempo es un libro de cocina que, entre viñeta y viñeta, desarrolla adecuadamente una serie de recetas para que el lector se pueda convertir en cocinero con facilidad, para que la lectura y la cocina se complementen de una forma natural. Nob, autor de este simpatiquísimo invento, se mueve entre el objetivo de divertir y el de formar en las artes culinarias. Sus viñetas son a veces gag y a veces consejo culinario, pero lo mejor de todo es que ambas cosas van de la mano con la construcción de una entrañable unidad familiar, presente y pasada, que gira en torno a Marieta, que es como se llama la niña que después se convierte en Naneta, la experta cocinera que hace las delicias de todos los que le rodean. Si existen incontables maneras de hacer que los más pequeños admiren y valoren el trabajo en la cocina, pocas contendrán más diversión, entretenimiento y trabajo didáctico que La cocina de Naneta.
Esto es, como se ha dicho, un libro de cocina, pero que nadie se engañe, por encima de todo es un cómic. Hay recetas, por supuesto, elaboradas y atractivas, hasta el punto de que terminar el libro incita a meterse en la cocina y probar alguna de las suculentas sugerencias, nada menos que 23, que hay a lo largo de sus algo menos de cien páginas. Pero por encima de todo hay un trabajo narrativo en el libro. La mejor pista para comprenderlo está justo antes de que comience la narración, cuando Nob introduce un pequeño cuadro genealógico que sirve para presentar a todos los personajes, por supuesto a Naneta pero también a los demás, a la simpática Lola, su nieta; a Max, travieso hijo de una amiga; a Magdalena, la gruñona y algo aprovechada amiga del club de mayores; o a los abuelos de Naneta cuando era niña, que aparecen en unos flashbacks que también sirven para recordar que este es el trabajo de un autor, no sólo de un cocinero o un repostero. Y es en ese doble nivel de entretenimiento que propone el libro donde se encuentra su originalidad, donde se conjuga una lectura agradable y una utilidad posterior.
La labor de Nob como dibujante, eso sí, hay que vincularla sólo a los propósitos narrativos, puesto que lo que hace para acompañar las recetes es colocar viñetas divertidas, pequeños gags, chistes tan pasajeros como divertidos. Pero es desde ahí, desde la ilustración, desde donde Nob atrapa al lector antes incluso de arrancar el libro. Su estilo caricaturesco hace que se sienta empatía por los personajes antes incluso de conocerlos, ya desde la misma cubierta del libro, con Naneta en un primer plano y el resto de los personajes de la actual vida de esta adorable anciana sentados a la mesa, esperando uno de los guisos de esta maestra de ceremonias. La mezcla que hace Nob entre ilustraciones a toda página, pequeñas historias y las viñeta que acompañan a las recetas es viva, fresca y dinámica, lo que hace que la lectura sea siempre amena e interesante, incluso sin demasiados conocimientos sobre cocina. La cocina de Naneta es, efectivamente, una bendita rarerza en el mundo del tebeo que hay que recibir con el mismo cariño con el que ha sido realizada. Y honrar el trabajo de Nob con un rato en la cocina tampoco está nada mal.
Glénat publicó originalmente La cuisine de Mamette en noviembre de 2013. El libro no tiene contenido extra.