Guión: Kelly Sue DeConnick y Zeb Wells.
Dibujo: Terry Dodson y Steve Dillon.
Páginas: 72.
Precio: 4,25 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Marzo 2013.
Spiderman se ha convertido en el personaje por excelencia con el que su editorial ha recuperado el espíritu de los Marvel Team-Up de los años 70. Y Spiderman Vengador es una de las series que mejor ejecuta ese planteamiento. Dentro del a veces excesivamente dramatizado mundo del superhéroe, se agradecen títulos que recuerden el espíritu más jovial y aventurero del género, sobre todo con personajes como el Trepamuros que tan bien se adaptan a ese tipo de historias. En esta entrega, Kelly Sue DeConnick reúne a Spiderman y a la Capitan Marvel antes del inicio de su serie (aquí, la reseña del primer volumen) en una historia ágil y divertida, que sabe explotar de una forma bastante acertada la vis cómica de Peter Parker y la forma en la que Carol Danvers disfruta de la posibilidad de volar (con y sin poderes). Aparte de esos dos detalles y de los divertidos diálogos entre los dos protagonistas, no hay muchas más pretensiones en esta historia en dos partes que sirvió a DeConnick como primera piedra de toque con la Capitana Marvel. En realidad, casi da la impresión de acertar más con ella que con Spiderman, a pesar de ser un relato publicado en uno de los títulos del héroe arácnido.
Esto es así porque el carácter duro y atrevido de Carol contrasta fácilmente con la ingenuidad del otro personaje femenino de la historia, una misteriosa chica al principio sin nombre a la que Spiderman y la Capitana primero consiguen rescatar de la muerte y después no saben si han de ayudarla o detenerla. Ese contraste también se ve bastante bien en el dibujo del siempre efectivo y carismático Terry Dodson, que en línea con el trabajo de DeConnick consigue sus mejores momentos gracias a la expresividad de Carol. Spiderman también sale bien parado en el trabajo de ambos autores. Divertido y racional según DeConnick y de aspecto clásico y muy humano en los lápices de Dodson. Sabiendo que la pretensión de Spiderman Vengador pasa por entretener, son números satisfactorios, muy entretenidos incluso dentro de la intrascendencia que se les puede achacar. Pero dentro de ese concepto de hacer que los superhéroes sean más divertidos que dramáticos, ésta sigue siendo una serie estrella. DeConnick acierta con el tono (que después también sabrá aplicar a Capitán Marvel (en el segundo volumen, con Monica Rambeau; aquí, su reseña) y entiende la dimensión más divertida de Spiderman.
En contraste con esta historia más ligera, el volumen se cierra con un segundo relato. Aunque Zeb Wells también ha explotado el lado más cómico del Trepamuros, aquí se decanta por lo más familiar e íntimo del personaje, volcándose en Peter Parker. Spiderman, de hecho, es más bien un secundario en su relato, formado por el encuentro con su tía May ante la tumba del tío Ben y los flashbacks en los que ambos recuerdan cómo lidiaron con el dolor por el asesinato de éste. Wells intenta, de alguna manera, cerrar ese duelo que dura ya 50 años (eso indica el último diálogo) y profundizar en la relación entre Peter y May. Steve Dillon es el ilustrador de esta historia, y su trabajo es un elemento más débil. Su diseño de página es probablemente demasiado monótono para la intensidad que necesitaba y su estilo no termina de destacar por nada en especial. Sin oportunidades de lucimiento con el casi ausente Spiderman, sus rostros no terminan de ser tan expresivos como pedía el dramatismo de la historia. Aún así, este relato también se deja leer bastante bien, incluso puede ser una buena forma de aproximarse a la motivación inicial del héroe.
El libro contiene los números 9 a 11 de Avenging Spider-Man, publicados originalmente por Marvel Comics entre septiembre y octubre de 2012. Panini publicó estas historias dentro del número 77 de El asombroso Spiderman. Además del habitual artículo final de Julián M. Clemente y una breve entrevista a Kelly Sue DeConnick, el único contenido extra son las cubiertas originales, obras de Terry Dodson las dos primeras y de Chris Samnee la tercera y última.