Editorial: Planeta DeAgostini.
Guión: John Ostrander (idea de Ostrander y Jan Duursema)
Dibujo: Jan Duursema.
Páginas: 120.
Precio: 14,95 euros.
Presentación: Rústica sin solapas.
Publicación: Junio 2014.
Una vez hechas las presentaciones en el primer volumen de Amanecer de los Jedi, La tormenta de Fuerza (aquí, su reseña), llega la hora de demostrar hasta dónde puede llegar esta expansión del universo galáctico creado en el cine por George Lucas. John Ostrander y Jan Duursema hacen de este segundo volumen una experiencia más atractiva que el primero. Las razones de mayor peso hay que buscarlas, como sucede en tantas otras franquicias que quieren empezar por el principio, en que la etapa introductoria queda atrás y comienzan a explorarse conceptos que separen también Amanecer de los Jedi de los elementos más reconocibles del Star Wars cinematográfico. No hay que olvidar que es una historia que acontece decenas de miles de años antes que las aventuras de Luke Skywalker y sus amigos, cuando la orden Jedi ni siquiera ha nacido. En Prisionero de Bogan sí se marcan diferencias con claridad. Y eso permite que Ostrander haga evolucionar el relato con la eficacia que le caracteriza, siendo ya perro viejo en el mundo de Star Wars, y Duursema, que también tiene mucha experiencia en este universo, se vuelca en dar la necesaria espectacularidad a una historia plagada de acción.
Prisionero de Bogan retoma la acción donde la dejó La tormenta de Fuerza, pero no sería del todo correcto decir que es una secuela. Los aspectos más oscuros del planteamiento de Ostrander van tomando más protagonismo, y eso se ve en los protagonistas (se habla con mucha más firmeza de la acción del Lado Oscuro como elemento corruptor) como en los antagonistas, los que ya están presentes en la obra, como es el caso de Daegen Lok con sus visiones y susdelirios de grandeza, como de los que están por venir, encarnados por Tril, los Rakatas y la guerra que se anuncia al finalizar este segundo volumen. Aunque a simple vista la acción parece cobrar un protagonismo dominante en el relato, Ostrander se las arregla para depositar más piezas sobre el tablero y, de esa manera, enganchar aún mejor al lector. Así, si el arranque de la serie intrigaba, éste consigue hacerlo todavía más. Aunque hay algunos personajes entre los principales que no cuentan con un desarrollo a la altura, en especial entre los jóvenes aprendices de je’daii que parecían llamados a ser el centro de la narración, el buen ritmo del relato basta para convencer con cierta facilidad.
Duursema aprovecha los dos puntos fuertes de Prisionero de Bogan (las cuantiosas escenas de acción y los flashbacks en los que se cuenta la historia de los protagonistas y también de este segmento tan desconocido del universo de Star Wars) para seguir demostrándose como una espléndida ilustradora de esta franquicia. Aunque en algunos momentos deja una cierta sensación de frialdad en los rostros o de excesivo parecido entre sus personajes, domina la espectacularidad de los diseños y la mitología de este universo. Sus ilustraciones contribuyen al espléndido ritmo que tiene este segundo volumen de Amanecer de los Jedi y los escenarios que dibuja con precisión completan la total inmersión en este mundo. Prisionero de Bogan es una adecuada progresión de Amanecer de los Jedi, que con la mente abierta incluso se puede leer de forma independiente (más con respecto a la primera entrega que sobre la tercera que está por venir por el cliffhanger con el que acaba) y un buen relato de Star Wars realizado por dos artistas que conocen a la perfección sus claves. Y dejando la sensación de que el futuro puede seguir mejorando la serie.
El libro incluye los cinco números de Star Wars: Dawn of the Jedi – Prisoner of Bogan, publicados originalmente por Dark Horse entre noviembre de 2012 y mayo de 2013. La misma editorial publicó el volumen recopilatorio en julio de 2013. El volumen no tiene contenido extra, más allá de la portada del tercer número y la reproducción parcial de la del número 5 en la contraportada, usando la edición española la de la cuarta entrega. Todas ellas son obra de David Michael Beck.