CÓMIC PARA TODOS

‘Last Man’ 1, de Bastien Vivès, Balak y Mickaël Sanlaville

publicaciones-F102-179-519-338Editorial: Diábolo.

Guión: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Dibujo: Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak.

Páginas: 216.

Precio: 14,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecbierta.

Publicación: Abril 2014.

Interesante amalgama de géneros y elementos la que proponen Bastien Vivès, Mickaël Sanlaville y Balak en este primer volumen de Last Man. Por un lado, es inevitable sentir la influencia del manga en esta historia de luchadores, en la que un niño ilusionado ha de formar pareja con un adulto, un extraño en su pueblo, para poder tomar parte en una competición de lucha para la que lleva preparándose un largo año. Por otro, el estilo de dibujo se aleja del manga y opta por una narración más europea. La formación de esa extraña pareja invita a pensar en las claves de las buddy movies. Además, como cabe esperar por su temática, es una historia de superación, pero al mismo tiempo tiene toques de cinismo, erotismo, sorpresa y humor que sacan del cajón preconcebido en el que podía introducirse a Last Man en un primer vistazo. Y de alguna manera, machacando todas sus influencias y pretensiones, va mostrándose como una lectura divertida y original, incluso dentro de los estereotipos en los que se basa y que prácticamente quedan apuntados ya en la ilustración de la cubierta. Como el tono cómico al que también aspira se ve en las ilustraciones que esconde la sobrecubierta del libro. Y así, el tebeo acaba siendo un simpático batiburrillo tan peculiar como divertido.

Tan difícil es la clasificación de Last Man, que lo mejor que puede hacer el lector es dejarse llevar. No importa que haya elementos que linden con Dragon Ball o con Avatar en las escenas de lucha o que en los diálogos más personales se apueste por una dinámica diametralmente distinta. Lo esencial de Last Man es que resulta una historia atractiva, emocionante y creíble. La acción, obviamente, procede de las rondas de combate de ese torno en el que quiere participar el chaval protagonista, Adrian, y el humor procede entre otros lugares del carácter desastrado de Richard Aldana, ese misterioso adulto que muestra sus habilidades de lucha sin conocer siquiera las normas de esta forma de pelear. Pero poco a poco, como suele suceder en las buenas historias que se construyen en torno a una competición como ésta, el atractivo del combate va dejando paso a la importancia de los personajes. Sus deseos, sus sueños, sus anhelos y sus preocupaciones. Vivès, Balak y Sanlaville van construyendo con cada detalle a los personajes centrales y su importancia es tal que hay uno que se erige por encima de los demás, y es precisamente uno que no pelea, Marianne, la madre de Adrian, una mujer fuerte y decidida que va destacando cada vez más según pasan las páginas.

En un tebeo sobre lucha resulta esencial que las escenas de combate resulten creíbles. Vivès, Balak y Sanlaville mezclan sus talentos para que todo acabe formando parte, de nuevo, de una curiosa mezcla. Por un lado, son combates realistas, bien coreografiados, en los que se pueden ver con facilidad las técnicas. Pero por otro son también exagerados (no hay más que ver la forma en la que Adana golpea a uno de los hermanos Soares o cómo Adrian vuela sobre el ring) para que entre en juego también el toque cómico que ameniza la lectura. Eso sí, si los personajes se van imponiendo en el guión por encima de las luchas, lo mismo sucede en el dibujo. La expresividad es absoluta, aunque casi parece mentira teniendo en cuenta la economía de líneas con la que se ejecutan las páginas. Y de nuevo hay que dirigir la mirada hacia Marianne para darse cuenta de ello, porque si bien sus diálogos son significativos, todo lo que le pasa por la cabeza a este personaje femenino está en su mirada y en sus gestos. El cliffhanger con el que acaba el primer volumen de Last Man evidencia que deja al lector con ganas de más. Pero eso es mérito del buen trabajo anterior, de la entretenidísima lectura que supone y de una más que interesante construcción de personajes en este simpático cajón de sastre.

Casterman publicó el primer volumen de Lastman en marzo de 2013. El volumen tiene como contenido extra dos páginas de pegatinas con imágenes de algunos personajes y elementos del tebeo y un pequeño diario de producción en el que los autores cuentan, también en forma de cómic, algunos detalles de la obra.

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Esta entrada fue publicada el 24 junio, 2014 por en Balak, Bastien Vivès, Casterman, Cómic, Diábolo, Michaël Sanlaville.

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