CÓMIC PARA TODOS

‘Kingdom Come’, de Mark Waid y Alex Ross

kingdomcomeEditorial: ECC.

Guión: Mark Waid.

Dibujo: Alex Ross.

Páginas: 232.

Precio: 19,95 euros.

Presentación: Rústica.

Publicación: Marzo 2014.

Kingdom Come es, probablemente, a más conocida obra del sello Otros Mundos de DC, ese que habla de universos alternativos. Y lo es, también probablemente, porque más que de un mundo hipotético habla de uno futuro, lo que no deja de ser la misma razón por la que El regreso del Caballero Oscuro se convirtió en un clásico instantáneo, más allá de su carácter rompedor cuando fue publicado, diez años antes de la obra que nos ocupa. Mark Waid y Alex Ross supieron dibujar cómo sería el universo DC después de unos años, arrastrado por una espiral de violencia en la que la inocencia del superhéroe clásico no tendría cabida, en la que Superman se vería abocado a retirarse, Batman a convertirse en una sombra aún más pronunciada, en el que Wonder Woman radicalizaría aún más sus posiciones y en el que el concepto del superhéroe sería muy diferente al que conocemos. «No son ángeles. Son dioses», llega a decir el magnífico narrador que crean Waid y Ross para conducir el relato, en una argucia que no dista demasiado de la que emplearon anteriormente en Marvels para contar la historia de la competencia. Y de eso se trata. De definir con una maravillosa precisión qué son los héroes, los seres superpoderosos, los personajes mitológicos de nuestros días.

Tiene tal profundidad que hay muchas formas de afrontar el guión de Waid. Aunque a algunos pueda parecerles un sacrilegio que se plantee de esa forma, Kingdom Come tiene en primer lugar una lectura sencilla. Es una aventura más de la Liga de la Justicia. Una más, en la que, como casi siempre, está en riesgo el futuro de la humanidad. Pero a partir de esa lectura sencilla se van multiplicando los niveles de lectura. Esa es la absoluta genialidad de Kingdom Come, que no se agota en varias lecturas. Que cada vez que un lector se asoma a sus páginas puede descubrir algo nuevo, en una viñeta, en un diálogo, en un guiño. Interpretaciones diferentes, motivaciones que se pueden ver de una forma distinta, sorpresas que se encajan desde diferentes ángulos. La diversidad que muestra Waid es la que acumula DC desde hace ya más de 75 años y se ve y se siente en cada página y en la evolución de todos los personajes principales. Y volviendo al planteamiento de la historia simple, tiene un mérito enorme realizar una construcción tan compleja y ambiciosa que al mismo tiempo sea una historia tan accesible para todo tipo de públicos. Porque por elevados que sean sus objetivos, que lo son y los satisface, esto no deja de ser un cómic de superhéroes clásico y entretenido.

Alex Ross tiene la capacidad de asumir tanto la solemnidad que procede de las ideas de Waid como el entretenimiento que no puede desgajarse de cualquier historia que protagonicen Superman, Batman y Wonder Woman. Sus dibujos fotorrealistas alcanzan un nivel tan extraordinario en tantos momentos del relato que es imposible quedarse con un solo instante. Sus figuras, incontables, trascienden el papel, emanan la fuerza y el poder que se les supone y al mismo tiempo están anclados con precisión en la realidad. Es un trabajo de dibujo soberbio que ayuda a que Kingdom Come se pueda considerar un clásico instantáneo. Esta vez las frases promocionales tienen toda la razón. Estamos ante un cómic imprescindible, ante una memorable explicación de qué es un superhéroe, ante un relato que se puede interpretar como un llamamiento a lectores y creadores para no olvidar la esencia del género en un momento en el que pasaba por los oscuros laberintos editoriales de los años 90 del pasado siglo y ante una glorificación absoluta del carácter mítico de unos personajes que desde hace ya muchos años se han convertido en iconos globales. Un enorme espectáculo, puro cómic de fantasía y un relato apasionante que cuenta con un epílogo maravilloso, guinda perfecta para un título esencial.

El volumen incluye los cuatro números de Kingdom Come, publicados originalmente por DC Comics dentro de su sello Elseworlds entre mayo y agosto de 2006, y recopilado ya por primera vez en un único volumen en 1997. Como contenido extra, el libro presenta una introducción de Elliot S. Maggin, un portafolio de bocetos de los principales personajes, la identificación de todos los personajes que aparecen en las excepcionales cubiertas de Alex Ross y el desarrollo de las páginas en las que aparece Orion comentado por Mark Waid.

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Esta entrada fue publicada el 23 junio, 2014 por en Alex Ross, Cómic, DC, ECC, Mark Waid.

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