Editorial: Random House Mondadori / DeBolsillo.
Guión: Ben Avery.
Dibujo: Mike S. Miller.
Páginas: 144.
Precio: 12,95 euros.
Presentación: Rústica.
Publicación: Junio 2011.
Ser Duncan el Alto y Egg, caballero novato y su escudero, fueron el medio de George R. R. Martin de expandir su universo de Canción de Hielo y fuego, llevando la acción a un tiempo anterior al de sus novelas. El caballero errante fue el primero de esos relatos y La espada leal es el segundo. El cómic, por supuesto, no tardó en adaptar ambos. Y si el primero (aquí, su reseña) incidía en un aspecto mucho más luminoso que el de la novela río o, sobre todo, la serie de televisión de Juego de tronos basada en la obra de Martin, en este segundo se nota un giro hacia territorios menos nobles. Esto es, en lo que rodea al protagonista, porque éste, Dunk, es quien muestra la lealtad a la que hace alusión al título. Eso es lo que hace atractivo esta especie de precuela de Canción de hielo y fuego, que muestra a un personaje honesto en un mundo mucho más despiadado. Y si en El caballero errante lo más atractivo era ver su primera aventura como caballero, en La espada leal se agradece verle con una actitud muy diferente, más madura y formada. Las dudas sobre su capacidad de ser caballero dejan paso a su voluntad de hacer lo correcto. Los casi dos años que hay entre una y otra aventura se notan en la forma en la que Martin ha desarrollado al personaje.
Ben Avery se ocupa de la adaptación al cómic del relato, dando mucha importancia, más incluso que en la primera entrega, a los cartuchos de texto. Es Dunk quien conduce la historia y son muy pocas las secuencias que no cuentan con sus diálogos o con sus pensamientos. La más notable, el clímax final, una espléndida batalla en la que el ritmo lo es todo. Es, en realidad, la única escena de acción pura que hay en una historia en la que los flashbacks cobran casi tanto protagonismo como la narración presente. A veces da la sensación de que incluso más, de que La espada leal, una vez sentado el carácter maduro de su protagonista le interesa a su autor más por establecer con fuerza la historia general de los Siete Reinos y el papel que Egg ha de jugar en un futuro. Avery, en todo caso, consigue controlar la narración con elegancia y nunca se llega a perder de vista el verdadero objetivo de la historia, sobre todo cuando finalmente introduce a Lady Rohanne, a quien se conoce como Viuda Escarlata, la mujer a la que Ser Duncan ha de hacer frente en nombre del caballero al que sirve, Ser Eustace. El enfrentamiento entre ambos hace que la lealtad de Dunk se ponga a prueba, y ahí está el corazón de la historia.
Dado que la historia no contiene demasiado espectáculo de acción y apuesta por un desarrollo reflexivo de los personajes, a Mike S. Miller había que pedirle que sus ilustraciones dieran un paso adelante con respecto a El caballero errante. Y cumple sobradamente con esa exigencia, porque logra que los rostros transmitan emociones. Ser Duncan es el personaje recto que se espera de él, pero también se ve la sorpresa y algo más cuando conoce a Lady Rohanne, o la decepción cuando las verdades salen a la luz, pero también la melancolía que marca el devenir de sus aventuras ya desde el primer volumen. Por supuesto, es en el clímax donde más posibilidades de lucimiento hay para un dibujante, y ahí también cumple, como en la creación de escenarios. Sin ser la encarnación definitiva o indiscutible de los mundos de fantasía medieval creados por Martin, Miller sale bastante más que airoso del reto. Porque en el fondo este cómic no deja de ser eso, un reto. Ha de convencer como historia individual, como continuación de un número anterior y como parte de un universo que ahora mismo, gracias a la televisiva Juego de tronos, forma parte ya de millones de seguidores. Y La espada leal convence gracias al sincero entretenimiento que propone.
El volumen incluye los seis números de la serie The Hedge Knight II: Sworn Sword, publicados originalmente por Marvel entre junio de 2007 el mismo mes de 2008. El único contenido extra en páginas interiores es la reproducción de las portadas de los números 1 y 3, mientras que la del segundo sirve de cubierta a la edición española.